Luego de una noche en la que había sido casi imposible dormir, Paula esperaba a Carlos en el gimnasio. No había logrado dejar de pensar en aquel beso, no le había contado nada a Begoña, sabía que sólo la alentaría a volver a intentarlo, siempre le decía que estaba demasiado sola. Carlos por su parte tampoco dejaba de darle vueltas al asunto. Se intentaba convencer de que aquello no era lo indicado. Tenía varias opciones para saciar sus deseos, incluso le había respondido unos mensajes a una vieja conocida logrando rápidamente su sugerencia. Sin embargo, enseguida había perdido el interés, no era Paula, y eso comenzaba a hacer que cualquiera que no fuera ella perdiera su atractivo. Intentó centrarse en su recuperación y bajó al gimnasio con su habitual actitud presumida, pero con sólo v

