Alice no podía creer lo que su jefe le había dicho por teléfono, aquello sí que era de locos. Él, el gran German White esperando un hijo... si una revista de chismes lo hubiera publicado sin duda alguna no lo creería, pero se trataba de su propio jefe quien lo había dicho, eso solo podía significar que era verdad. —Wow, jefe, yo... no sé que decirle, supongo que... ¿felicidades? German White pareció reír al otro lado de la línea. —Sí, yo tampoco me lo creo todavía, pero las cosas son así. Te veré acá, Alice. Cuando la llamada finalizó Alice dio un gran suspiro. Tenía, según ella, todo listo para partir hacia Madrid. —Oye, novato —habló en tono alto dirigiéndose hacia Matthew—. ¿Tú sabías que Jane Smith esperaba un hijo de mi jefe? El rostro del chico palideció notablemente haciendo q

