La situación entre Natalie y James estaba bastante tensa, pero por el bien de Jane y de los días venideros decidieron hacer las pases y tratar de llevarse lo mejor posible. Al menos en eso quedaron antes de bajar del auto, justo en el estacionamiento del hotel. —¿Es un trato, entonces? —Preguntó James con una traviesa sonrisa de lado. —Ya te lo dije —respondió Natalie—, solo será por el bien de Jane. Si vamos a estar conviviendo estos días, lo mejor es que lo hagamos en son de paz. —Bien, puedo vivir con ello. ¿Ya dirás que me extrañaste? —Por Dios, eres insufrible, James —murmuró Natalie mientras se bajaba del auto. El de menor edad se echó a reír y bajó tras ella. Se aseguró de poner la alarma antes de darle alcance. —Hey, hasta parece que eres tú la que está hospedada aquí. ¿Qué nú

