Narrador Omnisciente:
Transcurría la mañana del nueve de marzo, una mañana muy calurosa, con el sol brillando a todo lo que da, mientras que Haley estaba aún despertándose para el gran día, además de ser su cumpleaños número veinticuatro, hoy, por fin soplaría la velita del pastel, no sin antes agradecer por el deseo cumplido del año anterior.
Y es que, a ella ya no le gustaba pedir deseos de cumpleaños después de lo que paso con el deseo que su hermano pidió para el cumpleaños de su abuela y se concretó de una manera muy dolorosa.
Se levanto de la cama, ya eran las seis y treinta minutos, el reloj seguía su curso de tiempo, mientras ella se preparaba para el gran día. Tomo su vestido floreado, su lencería lila y sus zapatillas plateadas, lista para conquistar el mundo y obtener esa jugosa recompensa monetaria por hacer feliz a una pareja que no podía tener hijos, ella también daría vida como se la estaban dando a su hermano, la única familia que ella tenía.
comió un emparedado y lavo sus dientes, saliendo a tomar un taxi que la llevaría a la famosa fabrica de los sueños, iba con seis minutos de retraso, pero muy contenta, nadie apagaría su brillo, así como el del sol, quien tuvo que ´ponerse unos hermosos lentes oscuros para no opacar la belleza y resplandor de Haley.
Por otro lado, nuestro querido Andrew estaba también feliz, había conocido a Alexandra, la cuna perfecta para su hijo, quien comprendió al pie de la letra todas las reglas que tuvo que aceptar para ser la madre sustituta del bebé de un magnate, dueño de restaurantes de alto impacto en la industria culinaria, tanto así que, 32 de sus cien restaurantes estaban luchando por una estrella Michelin.
Lo que no conocen de Andrew McCallister es que ama la cocina, se derrite ante las artes del buen sabor y eso lo hace enteramente sexy.
Él era totalmente lo contrario al torbellino rubio, él, el azabache sensual, amante de la cocina, del buen vestir, adicto al trabajo y, después de ser un sobreviviente de cáncer, aprendió a amar la vida como nadie más y es por eso por lo que se levantaba temprano, como todos los días, contemplaba los amaneceres y daba gracias al universo por amanecer y estar vivo. Tomo una ducha con el agua más fría que el mismo hielo, después de ir al gimnasio que tenía en su pent house, poniéndose extremadamente guapo y con clase, listo para el mejor acontecimiento de su vida después de la noticia de que se encontraba enteramente sano hace unos años atrás.
comió su quinua, filete de Salmon y vino blanco, ¿Quién rayos bebe vino tan temprano? Bueno, es Andrew McCallister y quien soy yo para juzgarlo.
Monto su Bugatti n***o, y salió directo a la clínica que le haría padre en unos quince días, según esto si el tratamiento funcionaba y, déjenme decirles que… ¡SI FUNCIONARA! Pero en donde no debía ser o… ¿sí?
(***)
Ambos llegaron a tiempo para completar la misión del día y de sus vidas, no sin antes ver un poco sobre Dereck y la relación con nuestro huracán Haley categoría 5.
Ambos amantes de la buena música, paseos por la playa, ver películas románticas y Grey´s Anathomy, estaban en un punto en que la abstinencia no era una buena opción, pero como Haley dependía de esa transacción Óvulos-dinero, se mantuvo quieta hasta el día de hoy. Habían acordado tener una cena romántica y tener sexo alocado, aunque para Haley, la diabla rubia que solamente se había fijado en Dereck debido al alto subidón de hormonas, solamente quería sexo y una linda amistad, en cambio, nuestro inocente doctor, quería todo con ella, absolutamente todo.
Dereck no pudo acompañar a Haley a su entrega, esta nada mas iba con Rose, quien se había convertido en su amiga y apoyo en este proceso tan importante y para nuestro querido magnate porque, las vueltas de la vida habían hecho travesuras con lo que no debían…
La noche anterior, Taylor Moore, el ginecólogo obstetra encargado de realizar la inseminación a favor de Andrew, tuvo una fiesta, exactamente una despedida de soltero, en donde su alcoholismo activo, no le dejo medir las consecuencias de beber hasta el amanecer, y así como el sol había amanecido para todos, amaneció golpeándole el rostro directamente entrando por la ventana de su habitación, haciéndole a que se levantara de golpe, bañándose con agua fría para espabilar la borrachera que había decidido agarrar anoche y, olvidándose completamente de su labor esta mañana, entrando alterado asistido por la nueva enfermera de turno, Carolina.
En fin, con este breve resumen, damos paso a la aventura, a las sorpresas que te da la vida y, ¡vaya si no son sorpresas!
En dos cuartos diferentes pero en el mismo sitio, se encontraban nuestros personajes, Haley Evans, recostada en una camilla de la sala de quirófano y Alexandra en otra habitación, ambas destinadas a dar vida de diferente manera y bueno, el mismo medico a cargo…
En la sala con Haley Evans:
–Muy bien querida Haley, soy Taylor Moore, hoy te ayudare a cumplir tus sueños– dijo en tono amigable, con el aliento emborrachado aun.
Haley estaba nerviosa, con las piernas abiertas y en bata de hospital, sin saber como seria el procedimiento para extraer sus óvulos, Carolina, la nueva enfermera estaba nerviosa por la práctica, cabe recalcar que se acababa de graduar de la escuela de enfermería hace… ¡DOS DÍAS! Así que, tomo el doctor Moore, la jeringa con la única muestra de esperma del donante, confundido por la resaca y la visión que tenia nerviosa, mientras que Haley estaba llorando de la emoción al saber que le llegaría la bonificación gracias a su esfuerzo, porque si, había sido un esfuerzo no caer rendida ante los encantos de Dereck Griezmann.
–Listo Haley, diez minutos más con las piernas elevadas y ya puedes irte– dijo sin más.
En la cabeza de Haley pasaban muchas cosas, algunas tiras de memorias al saber que su hermano pronto estaría fuera de peligro, pero esto la hizo despertar de su hermoso sueño al sentir el liquido frio que le habían introducido en la v****a, sin ella conocer el proceso, confiando en el profesional que ¡Vaya profesional!
Agradeció al doctor y se despidieron, quedando ella aun recostada en la camilla.
En la sala con Alexandra (La cuna del bebé para el magnate)
–Buen día Alex, ahora procederé a extraer tus óvulos– dijo con tono rimbombante, acercándose a la víctima.
–Doctor, Nooo, yo vengo por la inseminación artificial, es para ser la gestante del hijo de Andrew McCallister– dijo Alexa, mientras nuestro irresponsable doctor cayo en cuenta que, la única muestra del sobreviviente de cáncer más influyente del país, había sido depositada en el cuerpo equivocado.
Con Carolina se vieron fijamente, mientras los ojos se le quebraron en llanto a la enfermera, pero, el doctor, tomo la jeringa grande y la lleno con solución salina, levantando las piernas de Alexandra e introduciendo el liquido en su intimidad, haciendo un desastre total.
Ambos controlaron los nervios, el miedo de perder su licencia como medico le retumbaba en la mente, pero, confiado de que el proceso no fuera efectivo en Haley, actuó normal, dándole las mismas indicaciones de cómo debía ser el proceso de espera y saliéndose de la sala con Carolina, mientras Alexandra estaba esperando a que su cuerpo fuera perfecto para la misión que tenía.
(***)
–No debes decirle a nadie lo que acaba de pasar, sino, ambos podemos ir a prisión por esto, ahora tráeme un café fuerte por favor y deja de llorar– dijo Moore, intimidando a la pobre chica.
Y es así como da inicio a una etapa nueva entre Haley y Andrew, porque los deseos si se cumplen, aunque todo es al revés porque… ¡La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida!