Y si ocurre lo peor, o lo mejor, y no me caso en unos meses o más, no quiero que estés cerca de los escombros. No quiero que nadie, ni Bill, ni mis hijos, ni nuestros amigos, sospeche que nuestra relación, nuestra amistad, tuvo algo que ver con el fin de mi matrimonio. Porque no fue así. Has sido un caballero y un amigo cuando necesitaba uno. Siempre tendrás un pedazo de mi corazón y si, de alguna manera, logro arreglar las cosas con Bill, nunca te olvidaré y espero que tengas una vida feliz. Tu amiga siempre, Debbie. Debí de estar sentado allí durante horas porque, de repente, la luz que entraba del exterior había cambiado. Miré el reloj. Eran las seis de la tarde. Ni siquiera sé en qué había estado pensando durante esas horas. Creo que debí de estar imaginando cómo iba a ser mi vida.

