4 - Día uno

2012 Words
Mi queridísima ayudante y yo nos hemos despertado tarde porque ayer fue una noche intensa peleando por los postres, afortunadamente quedaba medio brownie porque ese es mi desayuno; ya desayunaron todas las demás así que deben de haber recogido todo, de igual forma Claire ha prometido encontrar comida para mi. A donde sea que me toque ir a cumplir mi puesto real espero que ella vaya conmigo porque no sé qué sería de mi vida sin ella, no es que la necesite para hacer mis actividades del día a día sino que con a penas un día de conocerla ya siento que es importante para mi. Después de caminar cinco minutos por fin he encontrado el salón donde empezarán las lecciones, entro intentando hacer el menor ruido posible y me siento detrás de todos, tal vez así creerán que llevo aquí desde siempre. Solo debo sentarme en silencio y todo estará bien, es normal cometer errores. -Señorita Charlotte haga el favor de retirarse -dice la profesora y siento que la sangre ha abandonado todo mi cuerpo. Me levanto e intento explicarle que se me ha hecho un poco tarde pero que no es razón para echarme de la clase, veinticinco pares de ojos se giran hacia mi, serían veintiséis pero la maestra ya me estaba viendo. -No, señorita -dice y yo estoy a punto de echarme a llorar- lo que sucede es que esta no es su clase, se ha equivocado de salón, la veré hasta dentro de tres horas. Salgo del salón con la cara roja como tomate, no creo encontrar mi clase y de cualquier modo no creo que me dejen pasar, Claire me encuentra deambulando por el castillo y me toma del brazo para llevarme a mi salón, resulta que la mandaron a buscarme y mientras caminamos comienzo a contarle mi desventura en la clase equivocada, tocamos la puerta del salón correcto y me conceden el paso, supongo que mi aventura definitivamente comenzará ahora. -Buen día -digo entrando a la clase- una disculpa pero me perdí de salón y fue toda una locura, lo genial es que ya estoy aquí. Veinticinco pares de ojos me miraron y esta vez sí estaba incluida la profesora, una chica no volteó pero supongo que no debe estar sorprendida por mi torpeza y mejor así, me siento un poco asustada pues no suelo tener tanta competencia en casa, mis padres decían que era su mejor estudiante pero porque en casa yo era la única que existía. -Tome asiento -dice la profesora- bienvenida. Escojo mi lugar y ella dice que será el definitivo lo que dure el curso, es decir, un año completo. La profesora repite su nombre para toda la clase y mentalmente lo agradezco porque sé que es para mi ya que las otras obviamente lo anotaron. Nos pide que saquemos el cronograma del curso que incluye todas las lecciones que aprenderemos este año en su clase llamada "Historia universal", pondré la mayor atención posible ya que mamá y papá me enseñaron solo un poco de historia, siempre les preocuparon más los números debido a mi incapacidad para entenderlos.  -Los libros que necesitarán para mi clase están debajo de su pupitre -dice señalando la mesa- pueden hacer lo que deseen con ellos: leerlos, subrayarlos, etcétera. Los llevarán con ustedes todo el tiempo así que procuren tener cerca a su respectiva doncella para que las ayude con la carga de mis libros y los de las otras tres materias. Los libros pesan demasiado como para que Claire los cargue pero también para mi, tendremos que encontrar algún modo de cargarlos entre ambas. Aunque eso será problema para después, por ahora solo debo poner atención en clase y portarme lo mejor que pueda para contarle a Claire lo divertida que es la escuela para princesas, aunque solo el veinticinco porciento vaya a aspirar a ese puesto, el resto tendrán que conformarse con simples ducados y las menos afortunadas terminarán de condesas y sus derivados. -Comencemos por épocas que están más lejos de nuestra vida actual -dice la profesora- abran sus libros en la página once. El libro comienza contándonos la historia de cómo se formó el ser humano tal cual lo conocemos ahora, tuvo varias etapas y no siempre ha tenido los rasgos físicos que conocemos ahora sino que los fue formando a lo largo de los años por algo llamado evolución y no puedo evitar pensar en que es algo tremendamente fascinante, es increíble que algo que damos por sentado porque lo conocemos tal cual desde nacer, simplemente haya sido distinto en otra época.   -De tarea -dice la profesora cuando el reloj marca las ocho cincuenta y cinco de la mañana- van a leer las siguientes diez páginas sobre la evolución y sobre quién era Charles Darwin. No suena algo tan difícil cuando el tema ha estado tan interesante, aunque supongo que no todas pensarán así, me muero de ganas de contarle a Claire lo sucedido. Por suerte me está esperando en la puerta, parece ser la única ya que las demás chicas tienen que cargar sus libros; me pide los míos pero me siento demasiado avergonzada de ser la única que los está cargando. -Señorita -dice Claire- es mi labor ayudarla y por eso la estoy llevando a su siguiente clase, llevaré sus libros a su habitación y luego me encargaré de volver para las dos clases que faltan después de su segunda clase. En otra vida debí de haberme portado demasiado bien para tener en esta a una persona como ella porque no encuentro otra explicación sensata. Tenemos la clase de matemáticas que aunque es simplemente de una hora juro en serio que se sienten como tres horas de clase, sé que no es mi culpa odiar las matemáticas, bueno, en realidad lo es. -Soy la maestra Nora -dice la profesora- y no olviden realizar los ejercicios de las páginas cinco, seis y siete. Al parecer las dos maestras que me han dado clases sienten que tengo todo el tiempo del mundo para hacer tareas, también tengo un par de partidas de cartas que jugar; tal vez hoy pueda apostar mi cena y dos postres. Aunque siendo sincera la tarea entera de matemáticas me va a llevar toda la tarde y no porque no le entienda sino porque me parece demasiado aburrida para mi gusto. -Libro -dice Claire mientras me lleva al otro salón, espero que no se le haga costumbre- me han pedido que me asegure de que llegue a todas sus clases por lo del incidente de la mañana. Comienzo a pensar en qué necesitaré para poder cargar mis libros sola, de lunes a viernes tendré cuatro clases y todas requieren que use libros, al menos los sábados y domingos podrán servir de distracción para mi, podría enseñar a Eleonor a jugar cartas conmigo, desafortunadamente no le ha tocado coincidir en las clases conmigo, mi clase número tres se llama "Letras" donde estoy segura que aprenderemos a redactar y tal vez leeremos tantos libros clásicos como la maestra requiera. -Buen día chicas -dice la maestra- me llamo Alexa y seré su profesora de letras, en esta clase aprenderemos lo básico la primera mitad del curso y el resto pasarán todo el tiempo practicando. Al parecer todas las profesoras tienen su famoso cronograma en el cual anuncian la lección que se tomará cada día, probablemente podría adelantarme en un par de clases dependiendo qué tan mal me vaya en esa materia. -Pueden retirarse -dice. Suelto una carcajada cuando veo a Claire en la puerta y por fin caminamos a mi última clase -que pudo haber sido la primera si la profesora no hubiera sido tan estricta- el salón tiene un señalamiento rotulado bajo el nombre de "Economía" así que ya no es un misterio de qué se tratará esta materia. -Pasen -dice la profesora y yo intento perderme entre las compañeras- nos volvemos a encontrar, señorita Charlotte. Comienza a explicarnos terminología básica y en serio me aburro de escuchar todo eso, siempre había pensado que la realeza se encargaba de vestir bonito, que aprenderíamos cosas como reglas de etiqueta, cómo dirigirnos a otras figuras diplomáticas importantes, etcétera. Al menos la parte de los postres me consuela un poco, es como el premio por utilizar bien el cerebro. A las doce en punto ella nos deja salir y yo me siento aliviada, no siento que hayan sido clases difíciles ni nada por el estilo sino que no estoy acostumbrada a esto, papá y mamá usualmente desarrollaban mi imaginación y estas clases son todo lo contrario. -He terminado -le digo a Claire- supongo que ahora nos toca descansar. Subimos a la habitación y en cuanto llego me despeino, es difícil aparentar tanta perfección y disciplina cuando lo único que deseo hacer es todo lo contrario a eso. -Por cierto -digo en cuanto cierro la puerta detrás de mi- pensé que habíamos acordado que podrías hablarme como si fuéramos iguales. Claire termina de acomodar los libros en el pequeño escritorio instalado en mi habitación, supongo que está tomándose demasiado tiempo para darme una explicación respecto a eso. -No puedo hacerlo frente a todas las chicas -me explica, su voz tiene un toque de paciencia demasiado interesante- se nos ha instruido para tratarlas con el debido respeto de la realeza, lo que me has pedido puede llevarme a que me encierren un par de días y nadie vuelve de aislamiento siendo el mismo. No entiendo por qué aislar a alguien si te trata como su igual, eso simplemente no tiene sentido. -¿Hay manera de evitar comer abajo? -pregunto y Claire asiente ligeramente con la cabeza- diles lo que sea para comer aquí arriba y pide el doble de comida, me siento demasiado hambrienta de estudiar. Ella se creyó esa mentira y eso me alegra, ambas comeremos juntas aunque ella no tiene ni idea; no me importa demasiado todo el conjunto de reglas que acaba de decirme. Quiero que por un momento ella disfrute de los mismos beneficios que intentan darme a mi aunque no hayamos nacido del mismo lado. -Ya quedó todo ordenado -dice Claire- en un segundo traerán la comida. Enarco una ceja para decirle que su expresión no es la correcta pero ella solo se encoge de hombros, tal vez tuvo tiempo de darle una hojeada a los libros que recogía después de cada clase. -¿Pudiste ver los libros? -le pregunto a Claire comenzando a abrir el de historia- son demasiado interesantes y tengo muchísima tarea pendiente, puedes leer uno mientras yo hago tarea en otro.  Ella se sonroja e intenta decirme algo pero tocan la puerta y entran con la comida necesaria para que ella y yo nos demos un banquete lo suficientemente decente, tengo miedo de que ella se niegue por todas esas reglas absurdas que nos indicó, aún así estoy dispuesta a hacerlo, romperé las reglas por ella. -Vamos a comer -digo mientras le hago una señal para que se siente- y no te puedes rehusar, preferiré que las personas crean que te estoy matando de hambre pero comas algo delicioso por un momento, además tenías algo que decirme, ¿Qué era? Claire baja la vista mientras toma el primer bocado y puedo ver que lo disfruta demasiado, de ese modo me sentía yo el día de ayer y me encantó, me gusta que ella también pueda experimentar eso. -No sé leer -confiesa tomando un sorbo de jugo de manzana- las personas como yo hemos sido educadas para saber coser, limpiar, ayudar con el aseo personal y la presentación física de una persona pero nunca hemos sido tomados en cuenta ni educados para aspirar a obtener algo más que no sea eso. Me siento avergonzada por haber asumido que ella había sido educada bajo la misma igualdad de condiciones que yo, sé que la mayoría de las personas no tienen las libertades que me concedieron mamá y papá pero, Claire me hará compañía durante tres años así que puedo contribuir un poco para mejorar su vida. -Yo te enseñaré a leer -digo- lo haremos juntas.
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