CAPÍTULO 5. No esperaba encontrarlo allí. No tan pronto. Su presencia fue tan brusca cómo inesperada. No hace mucho mi alma, toda yo, había bajado al Inframundo. Era más grande mi preocupación que mi felicidad por verlo. Tenía una camisa negra ajustada al cuerpo y los botones de arriba desabrochados, dejándome ver varios vellos finos y pelirrojos contra su pecho. Tenía la camisa dentro de un pantalón de jeans oscuros, unos zapatos negros y un cinturón que rodeaba su cintura, con una hebilla que parecía carísima. Tenía el cabello correctamente peinado y lucia mucho más guapo que la última vez que lo vi. Su rostro reflejaba la combinación perfecta de la desesperación, la alegría y el enfado. No tenía palabras, no fui capaz de decir algo, sólo tenía los labios separados y la angustia

