Después de ducharme, volví a la habitación, me puse ropa cómoda y al lado de Mauricio me recosté con la intención de descansar un rato. No recuerdo en qué momento me quedé dormida, tuve un sueño inquieto, un sueño donde veía como me alejaban de Nat en medio de una oscuridad asfixiante, una oscuridad que no me permitía ni respirar, una oscuridad donde me vi caer en un abismo sin fin en el intento de tomar su mano. Aturdida, sentí mi cuerpo sacudirse, mientras algo presionaba mi hombro. Al abrir los ojos pude ver que es Mauricio, quien buscaba la manera de despertarme. - Parecías tener una pesadilla –me dice con el rostro contraído-. - ¿Llamaron? –le pregunto ignorando su comentario y poniéndome de pie-. - No, espera, debes despejar la mente, cálmate –me pide preocupa

