Esta semana ha transcurrido con una rapidez impresionante. El volumen de trabajo ha aumentado día a día. Nat se ha adaptado sin mayor trauma a sus nuevos compañeros y a las maestras. Mauricio cada vez que ha tenido oportunidad, se encargaba de dar pie a recordarme lo maravilloso que estar juntos. Como si fuésemos niños, el saber que en cualquier momento pudiera alguien tocar la puerta de su despacho e interrumpir alguno de esos momentos de pasión desenfrenada, nos mantiene alerta, emocionados y expectantes ante la adrenalina del sabernos descubiertos. Con cada encuentro siento que el sentimiento por él aumenta. De solo mirarnos a los ojos al llegar en las mañanas, mi cuerpo reacciona, no es necesario que me toque, instintivamente mis hormonas se aceleran, la sangre parece fluir con mayor

