Feliz por haberme permitido esa dosis de libertad, cerrando la puerta de mi casa me devolví a mi habitación a darme una ducha y vestirme para despertar a Nat. El tiempo se me fue pensando en todo lo que vivimos la noche anterior. Estaba tan distraída que Nat me llamo la atención. - Mami estoy preguntándote algo y no respondes –me dice cruzando los brazos molesto-. - Disculpa mi amor, estaba distraída, dime –apenada me incliné para verlo a los ojos animándolo a volverme a preguntar-. - Voy contigo a tu trabajo otra vez? –pregunta levantando las manos-. - Sí mi amor –le respondo en seguida- - Voy a buscar unos juguetes –me dice perdiéndose en su habitación-. Mientras, me dedique a guardar los envases de nuestro almuerzo y llenar un formato

