Estaba un tanto tranquilo porque Camil había logrado esconderse y yo me había puesto mi bóxer y un short corto, sin embargo, ahora era necesario lograr hacer marchar lo más pronto posible a mi visitante inesperado, porque no sabía cuánto tiempo podría aguantar ella encerrada en la dispensa de la comida. Crucé mis brazos en el pecho y lo esperé sin perder mi vista de él, me miró demasiado molesto, nunca lo había visto de esa manera, ni cuando teníamos nuestros peores enfrentamientos por Camilla. Si las miradas mataran seguramente en esos momentos sería el difunto Camillo. —¡¿Qué vas a decirme de todo esto?! —exigió mi gemelo chispeante de cólera. Aunque no sabía si se refería a estar vivo o si había descubierto mi relación con Camil. Fruncí el ceño interrogativamente y tratando

