Camil Rocco Abrí mis ojos poco a poco y observé a mí alrededor, me di cuenta de que estaba en una habitación no muy grande, acostada en una cama matrimonial, moví mis manos y mis pies y no los tenía atados, eso me hizo respirar con alivio y calmar un poco los latidos frenéticos del corazón. Me levanté de la cama, pero al hacerlo con rapidez me sentí mareada, por ello fue necesario volverme a sentar, en ese momento recordé lo sucedido, cuando la persona cubrió mi boca y al luchar en su contra me colocó un paño en la nariz con una sustancia, adormeciéndome en el acto. Cuando me sentí mejor, sin pérdida de tiempo logré levantarme a buscar mis zapatos, estaban perfectamente acomodados a un lado de la cama, sin dudar terminé colocándomelos, iba a caminar hacia la puerta, sin embargo, m

