– Adam, ¿Cómo estás? ¿Cómo? ¿Cómo están los demás? Eden estaba muy feliz de ver a Adam sano y salvo. Estaba bien y era lo que más le importaba en ese momento, pero se percató de su mirada triste y lleno de dolor, también había visto esa misma aflicción en Betty. Sabía que algo malo había ocurrido y nadie quería decirle qué, estaba cansada y quería saber qué exactamente había ocurrido. Lo necesitaba. – Adam por favor, quiero saber ¿Qué ocurrió allí? Cuéntame todo, lo necesito. – No quiero que te sobresaltes y te agobies, estás muy delicada. Eden tocó su mano y lo miró suplicante y Adam estaba rendido, sabía que no podía decir nada más, cuando esa mujer quería algo de él y lo miraba de esa forma, conseguía lo que quería. – Esta bien – dijo rendido – Cuando atacaste al tirador

