Capítulo 3.

2288 Words
Edén había sobrevivido al fin de semana con mucha dificultad, la ansiedad que manejaba la estaba consumiendo y más teniendo en cuenta que los reporteros de farándulas estaban al asecho constante buscando una historia suya y su posible corazón roto. Pero necesitaba encontrar al mejor candidato para ser su pareja temporal. Aunque disponía de tiempo suficiente para encontrarlo, había estado analizando la situación y decidió que lo ideal sería tenerlo desde ya y de esa forma desviar la atención. Su plan funcionaria siempre que la persona que eligiera fuera alguien capaz de llamar la atención y desviarlo por completo de la historia entre ella y Mario, su idea era sencilla si querían hablar de ella que lo hicieran, pero ella definiría el tema y eso sería su supuesto nuevo romance. Resignada porque no había podido pensar en alguien tuvo que olvidar el asunto y concentrarse en el trabajo. Esa mañana se había levantado con menos ganas de salir de su casa e ir al trabajo, pero era su obligación. Sin embargo, antes de salir decidió que avisaría a su padre de su decisión, claro que obvió la parte donde pensaba llevar a alguien con ella, pero sabía que estaría orgulloso de saber que enfrentaría la situación. - Buenos días jefa - su segundo al mando y colega desde sus épocas en la facultad estaba parado frente a ella con una gran sonrisa - ¿Quieres algo? Iré a la cafetería de aquí a la vuelta. - Andy, buen día. Si por favor, lo mismo de siempre ya sabes que me gusta. Andy formó parte de su equipo desde el primer momento, cuando el antiguo jefe de la división solicitó a nuevos reclutas se había quedado maravillado con sus expedientes y los solicitó exclusivamente a ellos. Finalmente, cuando el jefe se jubilaría y la nombró a ella como su sucesora Edén no dudó y rápidamente nombró a Andy como su segundo manteniéndolo a su lado como su fiel compañero. Era la persona en la que más confiaba y sabía que siempre contaría con él fuera cual fuera la situación. Segura de que pronto recibiría su café siguió de frente y subió al ascensor pulsando el botón del 6 piso donde su división se encontraba. Al cruzar la puerta vio que todo su equipo ya estaba presente y su buena asistente ya estaba esperándola con su siempre ceño fruncido a la espera de lanzarle todas las buenas y malas noticias del turno anterior. Los odiaba, siempre dejaban detalles que ella debía de solucionar desparramados por ahí. - Buenos días mi querida Aldana, ¿Qué desastre tenemos hoy? - dice pasando de ella e ingresando a su oficina, que más que oficina era una pecera. - Buen día Edén, deberías pensar en ocupar el puesto del teniente Rojas, ese hombre es un desastre y a su turno les encanta hacer las cosas mal. - Siéntate por favor, cuéntame que hizo esta vez. Edén estaba exhausta de escuchar quejas sobre este sujeto, había sido todo un desafío desde el momento en que el antiguo jefe la nombro sucesora. El teniente Rojas había esperado que él fuera la persona quien quedaría a cargo, pero enfureció cuando se enteró que la nueva médica sería quien ocupara el puesto y desde entonces se empeñó en hacerle la vida a cuadritos. Una vez al tanto de las cosas que sucedió en el turno anterior, decidió que lo vería luego de tomar su café. Mientras debía de sacarse de encima los temas de oficina los cuales sacaban bastante tiempo, pero eran requeridos constantemente ya que al ser jefa debía firmar cada uno de los documentos. - Edén, aquí está tu café y Aldana me dijo que necesita los documentos que se encuentran a tu derecha. - dijo señalando unas carpetas en tono mostaza. Sabía que esos documentos eran los que irían luego a la fiscalía así que los firmó con rapidez para entregárselos. - Por cierto, ¿Cómo estás? - dice tomándola por sorpresa, conocía ese tono en su voz - Sabes que te conozco, pero además he leído las revistas el fin de semana. Jen los lee constantemente sabes eso no? - ¿Cómo esta ella? - Sabes que eso no funcionará conmigo, no trates de distraerme. Resignada frunce el ceño y lo mira. Odiaba cuando sus amigos la conocían mucho mejor de lo que ella se conocía. - Me sorprendí, la verdad es que no lo esperaba, pero confirmé que iría no puedo faltar. - ¿Irás sola? - Estoy tratando de solucionar eso - entonces decidió confiarle su idea, era su mejor amigo al final de cuenta podía confiarle cosas y no estaría esparciéndolos por ahí - Estoy esperando encontrar a un hombre que acceda en acompañarme, pero debe ser alguien que ni mis allegados ni mi familia conoce bien. Además, quiero evitar que los tabloides escriban sobre nosotros tres. Necesito que se distraigan con otra cosa y por lo tanto estoy pensando en que me vean con alguien hasta la boda y supongan que estoy en una relación. - Mmm - dice con su dedo en la mejilla absorbiendo la información - Parece ser una buena estrategia. ¿Has encontrado al indicado? - No - confiesa mientras agacha la cabeza. En ese momento la alarma comienza a sonar y ambos se quedan petrificados. Era la alarma que indicaba un caso nuevo, pero no uno cualquiera, un incendio. Eran los peores para todos, a pesar de los años de servicio uno no terminaba de acostumbrase a ver personas morir rostizadas. - Comenzamos el día - dice Andy mientras sale corriendo. Eden busca su maletín y cambia rápidamente sus zapatos para luego salir corriendo, deja las carpetas sobre el escritorio de Aldana quien ya la observaba con el ceño aún más fruncido. - Jefa, acaban de notificar que no solo se trata de un incendio común, se desarrolla en un laboratorio de investigación nuclear. Acudan con protección adecuada, los bomberos ya están en la escena al igual que la unidad de Materiales Peligrosos. - De cuantas bajas estamos hablando - consulta Andy. - Aproximadamente donde inicio la reacción, unas 10 personas, pero el incendio se propaga rápidamente. - Perfecto. Escucharon todos - grita desde su posición llamando la atención del equipo que acudirá a la escena - Lleven protección, verifiquen sus maletines quiero que lleven guantes extras no quiero que toquen los cuerpos o cualquier otra cosa sin estar preparados. No sabemos a qué reactivos nos estamos enfrentando, ya lo sabremos en el lugar, pero quiero que vayamos preparados. En el lugar quiero que esperen a la confirmación de la Unidad de Rescate y la Unidad de Materiales Peligroso para proceder a levantar los cuerpos. Esten siempre en compañía de sus compañeros. Ahora vamos. - Cuídate - dice Aldana muy bajito para que solo su jefa la escuche, esta asiente y sale detrás de su equipo quienes ya caminaban a su primera escena en este comienzo de turno. Al llegar Eden quedó sorprendida, conocía el laboratorio. Los dueños del lugar eran conocidos de sus padres, sus familias se habían encontrado en varias fiestas, hasta incluso recordaba perfectamente que su madre quiso emparejarla con uno de los hijos. El lugar estaba envuelto en humo n***o, era aterrador el panorama que se veía. No estaba segura de que solo fueran 10 personas las fallecidas, quizás podrían encontrarse con más. Además, cabía la posibilidad de que aún estuvieran en peligro aquellos sobrevivientes, vaya Dios a saber a qué cosas estuvieron expuestos. - Quiero sus máscaras puestas antes de salir de la camioneta - ladra, no quería correr peligros. Odiaba la idea de acudir a escenas donde aún las cosas no estuvieran 100% controladas pero además de levantar cuerpos, su equipo debía recolectar las pericias necesarias para llevar a cabo una investigación y cuando de incendios se trata las cosas podían salirse de control en un abrir y cerrar de ojos por lo que acudían lo más rápido posible y así trataban de secuestrar los rastros antes que ocurra algo que modificara la situación. Era peligroso, por supuesto que sí. Pero tras varias pérdidas de evidencia que luego dejan los casos inconclusos, el sistema tuvo que modificar los protocolos para así poder reducir estos números. - Buenos días jefe - saluda Eden al jefe de bomberos, Steven Johnson - ¡Vaya situación en la que nos encontramos señor! - Buenos días jefa, me alegra poder contar con su ayuda. - saluda atentamente el fornido hombre mientras radio en mano observaba la situación - Escuche, la unidad de Materiales Peligrosos informa que la radiación a la que nos exponemos es normal por lo que no debemos preocuparnos, tal parece hubo una reacción química muy importante dentro de un reactor el cual ya fue contenido. El incendio se propaga muy rápidamente, pero hemos llegado a tiempo. Las bajas son los presentes en el laboratorio donde ocurrió el hecho, su equipo puede ingresar con sumo cuidado acompañados de mi equipo. Lo que nos queda por hacer es controlar por completo las llamas pequeñas del otro lado del edificio, si quiere puede decir a su equipo para que ingrese al lugar. - Perfecto señor, muchas gracias por los detalles. En unos 2 minutos nos encontraremos con su gente en la entrada del edificio. Eden volvió donde la estaban esperando y comentó como estaba la situación, rápidamente todos tomaron sus cosas y cargados de adrenalina fueron a encontrarse con quienes los escoltarían, pero las sorpresas tal parecen aún no acaban. En la puerta junto con los bomberos un sujeto esperaba y Eden supo enseguida que se trataba de un perito, pero ¿Quién carajos era? Y ¿Qué hacía en su escena? A medida que iba acercándose algo dentro de ella le decía que lo conocía, pero no estaba segura exactamente de dónde. Pero de lo que si estaba bastante segura era de que el hombre era muy sexy. Su mandíbula cuadrada, sus labios que estaban en una media sonrisa y que mostraban unos dientes blancos y perfectos junto con unos ojos avellanas, la escaneaban de arriba abajo mientras iba caminando acercándose. Podía sentir un cosquilleo recorrer dentro de ella, no lo podía creer y solo con una mirada. Debía controlarse, estaba en una escena junto con su equipo, no podía perder el control. Apurando el paso y colocando su máscara de jefa se plantó frente al hombre que la miraba muy fijamente. - Buenos días, ¿Quién eres y qué haces aquí? - pregunta directamente. Pudo ver como los bomberos que ya la conocían agachaban la cabeza para ocultar sus sonrisas, sabían cómo detestaba que invadieran su espacio de trabajo y más de una vez tuvo enfrentamientos con agentes fiscales por estas razones, ya que siempre terminaban por empeorar las cosas al no estar debidamente preparados para estar presentes en una escena. - Buenos días jefa Nash, me presento soy el Licenciado en Ciencias Forenses Adam Moreau. La fiscalía me notificó que a partir de hoy formaré parte de su equipo ya que por lo que tengo entendido no cuentan con un experto genetista forense en su división. - Así es. Me resulta raro que no se me haya notificado con antelación de esta invasión además de que no comprendo porque se encuentra aquí ya que debería de estar en todo caso metido dentro de un laboratorio. El trabajo de campo no es lo habitual para un genetista. - Tiene razón - dice sonriendo ampliamente y Eden sintió escalofríos recorrer su columna. Era condenadamente atractivo y lo sabía - Como verá pedí un permiso especial de poder trabajar las primeras semanas en campo ya que me gustaría desarrollar nuevas técnicas y el gobernador fue muy amable en aceptar mi solicitud. - Tal parece que usurpó mi equipo y además impone sus reglas sin siquiera consultarme, aunque sea meramente por cortesía. Lo entiendo del gobernador, siempre hizo lo que quiso, pero usted como colega entenderá mi frustración, pero bien. Solo le diré una cosa, no se meta en mi camino y no obstruya el paso de mi gente, un simple error y no me importará la fiscalía, se irá. Sígame el paso si es que puede, lo quiero cerca de mí en todo momento, no vaya a caerle un ladrillo en la cabeza el primer día. Todos avanzaron detrás de su jefa muy orgullosos de ver como imponía su autoridad luego de verse por completo ignorada en cuanto a decidir el ingreso de este nuevo integrante. Adam quedó impresionado con la personalidad que reflejó la mujer, sin lugar a dudas comprendía el porqué de su puesto. Inspiraba respeto y autoridad, podía ver en los rostros de su equipo como la seguían orgullosos de ella. Era aún más impresionante de como la recordaba cuando iban a la escuela de ciencias. Esto será increíble. Tratando de no empeorar las cosas con ella decidió que haría lo que ella le ordenó, estaría a su lado en todo momento. Obviamente esta orden no supondría un problema para él, disfrutaría de verla trabajando y dictaminando como proceder. Además, la vista de su persona para nada era desagradable. Toda ella irradiaba sensualidad, templanza y seguridad. Su cabellera rojiza siempre lo había atraído, la había reconocido en una ocasión en una convención gracias a ese color tan particular, incluso cuando había aparecido una foto suya en las r************* no pudo evitar parar y apreciar lo hermosa y natural que es. Podía ser esta una oportunidad, aunque primero debía de ganarse su respeto. Para eso debía de demostrar lo valioso que podría ser para el equipo y por supuesto, demostrarle a ella el hombre que era en verdad. Obviamente las cosas, lo haría con calma. No quería espantarla a la primera.
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