Anisha Después de pasar todo el día con la aburrida de Emma, volvimos a la mansión. Ella se encerró en su habitación nuevamente. Yo no sabía qué hacer… si le contaba todo esto a Cedrik, se volvía completamente loco. Y Cedrik loco no era precisamente algo que yo quisiera ver. —Anisha, mañana podemos ir de compras. Quiero comprarte un vestido hermoso para la gala… —dice Alma con esa voz suave que siempre me calma. Yo la miro, intentando que mi sonrisa no se deshaga por dentro. —Gracias… —murmuro, sonriendo mientras me acerco—. Te ayudo con la cena. Ella niega rápidamente, levantando una mano como si fuera mi madre de verdad. —No, cariño. Vos descansá —me dice con dulzura. Alma siempre fue así conmigo. Desde que soy súper pequeña fue la única que me trató con cariño sin pedirme nada a

