Narra Dylan. Cada segundo de mi vida pensaba en ella, al punto de créer que estába obsesionado con aquella joven. No entendía, si mi plan era enamorarla con mi actitud estaba logrando alejarla aún más. Salí de la clínica y me dirigí a la oficina, pensé en esa noche invitarla a cenar y tener algún tipo de contemplación con ella, esperaba que correspondiera a mi invitación y no le diera vergüenza salir con un hombre en silla de ruedas. —Buenos días, Lucy —saludé a mi secretaria apenas entré a mi oficina. —Buenos días señor, ha llegado tarde, la señorita Amanda lo está esperando en su oficina desde hace unas horas. —¿Amanda? ¿Y cuándo llegó Amanda? —pregunté asombrado. Amanda era la hermana de mi esposa, ella vivía en México y no nos visitaba desde que Alicia había fallecido. —Llegó ha

