La mansión de los padres de Walter era enorme, habían muchos cuartos y Giuliano y Kat estaban pasando por momentos difíciles, Walter y Sylvie les habían descubierto pastilla, un arma y cosas robadas, así que los echaron. Pero no tardaron en descubrir que al final, los chicos se encontraban en lo de la madre de Walter.
Así que Mirian le había dado una habitación, pero era la de empleados, que estaba desconectada con el resto de la casa, lo cual era importante para lo que siguió después. Mientras tanto, siempre Allen había gozado de los lujos de su abuela, él tenía su habitación propia dentro de la casa, pero Giuliano quería creer en la bondad de su generosa abuela. Todos parecían pasarla bien, hasta su abuela y Kat, o eso parecía. Kat no tenía familia así que nunca había tenido por tanto una abuela, y eso la hacía sentir bien. Pero Ricardo y Victoria se presentaron de un día para el otro acusándoles de robo, diciendo que a su madre le habían robado.
Giuliano y Kat no habían robado nada, y entonces fue cuando Giuliano buscó una mirada de comprensión en su abuela, o algo que lo ayudara, pero solo recibió rechazo. Giuliano volvió cabizbaja con Kat a su casa, con sus padres, quienes lo recibieron nuevamente con la única condición de que contaran la verdad, y tuvieron que hacerlo. Quizás Giuliano no lo admitiría, pero sus padres eran las únicas personas en las que podía confiar. Con el tiempo, eso solo se asentó cuando Kat se marchó y sus padres estaban tras él intentando que nada malo pasara.
Puedes criar a un hijo, pero no puedes asegurarle el mundo.
Todas las historias como dije, son importante por los detalles, y los detalles dejan enseñanzas, el tiempo y la vida al menos en cuanto a enseñanzas, nunca fue lineal, era como la lluvia, caía de vez en cuando en el momento indicado. Y allí estaba la familia que habían construido Walter y Sylvie, solo unos pecadores intentando sobrevivir.
Ese suceso solo le enseñó a Giuliano en quienes no debía confiar, y que su única familia era aquella de la que más renegaba. El problema con la negación es que necesita que uno se vea al espejo, y el despotismo humano nos prohíbe vernos en ocasiones a nosotros mismos, con nuestras ajas, somos como un árbol con la copa de nuestras hojas, pero jamás podemos ver dentro de cada árbol y algunos están tan vacíos que no se puede adivinar que pueden caerse en una tormenta o que ya están huecos. Algunos son sólidos como una roca y otros pueden ser removidos de la tierra en una fuerte ventisca. Eso es parte del mundo, pero Giuliano y Kat volvieron al mundo bello entonces, aquél que proveía sin rechistar, aquel que siempre estaba velando porque la pareja tuviera lo que quisiera; sus padres. Giuliano se sentía casi avergonzado de tener que siempre vivir con ellos incluyendo cuando ya tenía trabajo, pero con el tiempo lo supo, no había mejor lugar para existir que el mundo bello.
En el mundo bello no existía lo imperdonable, ni nada era demasiado extremo, las cosas no sucedían con mucha gravedad, siempre todo volvía a cero, podía estallar una bomba pero volverían a reconstruirse a su alrededor, por eso Walter y Sylvie construyeron una familia de esa forma. No existía mayor pasión que haberles dado opciones. Ellos podían irse, pero sin embargo, se chocaban contra una pared enorme de realidad, el mundo no es como el de la casa de donde uno sale. El mundo tiene dientes, garras y ganas enormes de comerse a personas con esperanzas y sueños, y no todos tienen las agallas de salir de sus casas y quien las tiene, hoy está roto, roto por dentro aunque parezca que por fuera no lo está.
Ese es el engaño del mundo de afuera, el mundo adulto está plagado de engaños, todos mienten que están bien, cuando lloran en los baños de las oficinas, cuando ingresan al trabajo con ojeras de no haber dormido bien, cuando tienen que dar todo su dinero para pagar una cuenta, cuando dejaron de soñar a lo grande y comenzaron a pensar que el único permitido del mes sería un microondas, allí es cuando el mundo bello deja de funcionar, cuando ya no existe nada que lo conecte. Y en ocasiones, eso está bien, pero otras veces aquella visión te deja tan frío y tan lejano, que ya estás muy lejos del tú que salió por primera vez al mundo. En cambio, en el mundo bello estas cosas no suceden, pero el mundo bello tiene sus límites en muchas casas, el mundo bello no puede ser eterno, alguna vez las personas deben alejarse lo suficiente para poder despegarse de esa rutina y ese hospedaje del mundo bello, salir a las tinieblas y madurar.
Madurar es la sentencia a no volver a vivir el mundo bello, es la sentencia a un trabajo, a una rutina y a abandonar los sueños. Porque así es el mundo, cruel y vil, y se lleva todo lo que alguna vez trajo en este mundo, la inspiración divina, la paz, el amor de una caricia, y luego lo único que queda es buscarlo en otras partes. Por eso hay quienes buscan amores y caricias a borbotones, por eso hay quienes lloran por su soledad, por eso hay quienes les preocupa el tiempo, y por eso hay quienes aún luchan contra la vida y buscan hacerse de un lugar definitivo. Por eso hay quienes luchan por pertenecer, por eso todos quieren una familia otra vez. Porque ese es el ciclo de la vida. Salir de una familia, crecer, madurar, y volver a otra familia.
Ivynna era muy clara respecto a ésto último, no quería tener una familia, no quería tener hijos, casarse le daba igual, no lo creía posible tampoco, pero se dictaminó a si misma que no querría formar una familia y consideraba imbéciles a quienes lo hacían.