Don se levantó del suelo, sosteniendo la tableta con una mezcla de incredulidad y alivio, sentía felicidad en su pecho pero también sabía que debía ser increíblemente cauteloso a partir de ese momento. El frío aire del cementerio lo rodeaba, pero él solo sentía el calor de la esperanza resurgiendo en su interior a pesar de que no era tonto y latente tenía un temor. Claro que había encontrado la clave, la pieza que necesitaba para recuperar a Eme. La idea de tener una oportunidad real de salvarla finalmente le llenaba el corazón, y por un instante, todo el dolor y la culpa que había sentido momentos antes parecían haberse disipado, aunque sabía que no era el fin del camino pues no confiaba en Romeo y su famiglia mafioso, ninguno de los que lo rodeaba...Y de solo pensar en que había tenido a

