Ambos hombres se abrazaron con fuerza, ninguno de los dos supo que le paso al otro y según a historia contada por la amiga de Evangeline Bastián tuvo una terrible tragedia. Pero de alguna forma Darién ya no se sentía solo en este nuevo mundo, tenia a nada y nada menos que a su mejor amigo, para que le explicara que fue lo que sucedió en el pasado, y si había alguna forma de arreglarlo todo.
— Por todos los dioses Darién, ¿Cómo fue que llegaste aquí? — le pregunta Bastián a su amigo el cual aún seguía impactado.
— Es una larga historia hermano. — hace una mueca con su boca de desagrado.
— Esto es muy particular. — vocifera Evangeline llamando la atención de los dos hombres.
— Miren a quien tenemos aquí, Evangeline Goldberg. — Bastián se acerca a ella y le da un abrazo. — ¿Cómo fue que esto sucedió?
— Sera mejor que te sientes.
Al estar una de las trabajadoras del almacén Bastián tuvo la oportunidad de salir sin preocupación. Los tres se fueron hacia la zona de comida, Bastián con una mano llamo a uno de los meseros de la zona.
— ¿Qué desean comer? Yo invito.
— No lo sé, ¿Qué me recomiendas? — responde Darién.
— Venden unas buenas hamburguesas.
— Entonces eso.
— ¿Qué quieres tu Eva?
— No tengo mucho apetito que digamos. — responde.
— Solo eso. — Se dirige Bastián al mesero y este se va. — entonces… ¿Cómo es que mi mejor amigo y mi mejor alumna están juntos?
Darién y Evangeline se ven a los ojos.
— ¿alguna vez fuiste al museo de historia? — pregunta Evangeline.
— Jamás.
— Eso explica mucho. — murmura la encargada del museo. — pero la persona correcta para contarte lo que paso, por lo menos una parte de la historia, es Darién.
— Siento que le están dando muchas vueltas al asunto, tú. — señala a su amigo. — ¿Qué sucedió?
— No lo sé con certeza, pero lo único que recuerdo es a Hera encerrándome dentro de un papel y que con el tiempo lo pasaron a un cuadro. — responde Darién.
— ¿¡Que!?
A Bastián se le noto bastante sorprendido.
— Siento que fui juzgado de la peor forma sin esperar mi lado de historia.
— Estuvimos juntos cuando llegamos a Macedonia, celebramos junto a Dionisio y de repente desapareciste.
— Solo recuerdo haber amanecido junto con una sacerdotisa y enviado directamente al cuadro que fue mi hogar.
— Hermano, jamás creímos que eso te hubiera pasado, Alejandro estuvo triste durante mucho tiempo porque había perdido a su mejor guerrero y murió sin saber realmente la verdad.
— Fui juzgado de una forma injusta y ahora ninguno de esos dioses existe.
— ¿de que hablas? — frunce el ceño Bastián.
— Ahora existe otro dios ¿no?
— Oh, técnicamente si, estuve durante aquel tiempo y debo decir que fue horrible. Pero nuestros dioses siguen en pie, solo que se dejaron derrocar.
— ¿Cómo sucedió eso?
— Se dice que Cronos salió del tártaro y engendro a un nuevo dios con el nombre de…
— Yahveh. — susurra Evangeline.
— Efectivamente. — concreta el profesor de historia. — nació siendo ya mayor, pero con el doble de poder que Zeus.
— Pero… la historia del cristianismo concuerda más con la de la egipcia.
— Paso lo mismo que con Roma. — aclara Bastián. — luego los egipcios esclavizaron a los israelitas intentaron que adoptaran a sus dioses, pero este fue muchas más fuerte destronándolos a ellos también.
— Es mucho para pensar. —Suelta Darién.
— Ahora imagínate haberlo vivido.
— ¿Cómo sobreviviste tu? Porque a pesar que tu padre sea Poseidón, tu humanidad era mucho más notoria. — comenta Darién
— No es algo de lo que estoy orgulloso. — baja su mirada. — lo único que me lo ha hecho sobrellevar es Nora. — en el rostro de Bastián enseguida se pudo notar lo mucho que amaba a aquella mujer. — ahora, después de todo ¿Cómo saliste del cuadro?
— Ese es nuestro mayor dilema ahora mismo, no sabemos como Darién salió del cuadro y quizás tu nos podrías ayudar. — dice Evangeline.
— Esto realmente se escapa de mis manos, pero es por bien sabido que las maldiciones se pueden romper.
— Pero es casi imposible, incluso hasta se pueden pasar de generación en generación. — expone la chica. — a menos que la misma persona que coloco la maldición la retire.
— No creo, Hera es una diosa muy dañada por Zeus, además de ser testadura, si Darién se acostó con su sacerdotisa e impregno su templo con lujuria créeme que no quitara la maldición por su buen corazón.
— Esto es una maldita locura. — Darién se quita la gorra que llevaba y suelta todo su cabello dejándolo completamente suelto y a la vista de todos.
Aquel hombre tenia el cabello más hermoso, brilloso e hidratado del mundo sin importar que no recibió nutrientes durante años.
— Estamos en una encrucijada. — Darién ve a Evangeline. — pero si se me dio la oportunidad de seguir con mi vida será mejor que la aproveche ¿no?
— Estoy de acuerdo contigo, y ahora probaras las mejores hamburguesas del mundo.
El mesero llega a la mesa y coloca las hamburguesas sobre esta, el aroma se calo por las fosas nasales de Darién llamando la atención del antiguo guerrero griego, la tomo entre sus manos y apenas su boca alcanzaba para morderla, pero tomo un buen trozo, sus papilas gustativas saborearon cada uno de los sabores de la suculenta comida haciendo que Darién gimiera de placer por probar comida real después de tanto tiempo, además que en la antigua Grecia este tipo de comidas no se veía.
— Esto esta riquísimo. — hablo con la boca llena.
— Te lo dije. — responde de igual forma Bastián.
Ambos amigos seguían compartiendo anécdotas que tuvieron en sus épocas, Evangeline simplemente los miraba fascinada porque de alguna forma ahora estaba conociendo principios del mundo, y como era vivir con exactitud en aquella época donde mucha de la tecnología que hoy se poseen se dieron en aquellos países, sabiendo que durante la cristianización mucho de la historia científica de perdió y que durante las guerras mundiales se perdieron libros llenos de tradiciones e historias.
Bastián instruyo mucho a Darién de como era vivir en esta época y de ciertos protocolos que debía cumplir.
— ¿recuerdas a epitelio? — pregunta Bastián cuando calma su risa.
— Como no hacerlo, era flaco y larguirucho.
— Pues cuando entro a las tropas se coloco musculoso y asustaba con facilidad a nuestro rival, luego se caso y tuvo a dos niñas llamadas Calista y Adara.
— Me alegro mucho por él.
— Si, afortunadamente el se retiro y logro vivir su vida tranquila hasta que murió.
— ¿Y a ti no te gustaría descansar? — suelta Darién cosa que llamo la atención de Evangeline, porque desde que tomo clases con Bastián siempre demostró amar a Nora con todo su corazón, y son esas parejas que a pesar de las adversidades siempre van a estar juntas.
— Antes lo pensaba constante mente, pero luego conocí a Nora, ella me hizo sentir como nunca antes alguien lo había hecho y la amo.
— ¿Y que harás cuando ella envejezcas y tu no?
Bastián no dice nada.
— Tal vez ese día sea mi momento de partir.
— Vaya, enserio que la amas. — Darién sonríe ligeramente.
— Como no tienes ni idea. — responde. — ahora ¿Cómo fue estar dentro de un cuadro durante muchos años?
— Horrible, porque durante cierto tiempo estuve en la oscuridad y cuando vi la luz por primera vez estaba a miles de siglos adelante, las mujeres tenían peinados gigantes con grandes polleras, pero no podía escuchar lo que decían, además que esta completamente desnudo.
— ¡Desnudo! Joder Hera se le fue la mano.
— Ni que lo digas, parte del mundo me conoce por ser el hombre desnudo en la pintura.
— ¡Oh! Ya entiendo porque Evangeline pregunto si había ido al museo y eso quiere decir que tu… — Bastián mira a Evangeline la cual ahora tenia sus mejillas pintadas. — quien lo diría Eva.
— Ya basta Seb, además lo tenía en frente de mi escritorio, era inevitable no verlo.
— Amigo debo decirte que tienes a una de las mujeres más inteligentes del mundo y además es hermosa.
— Eso ya lo se Bas, ella ha sido mi vista durante un buen tiempo.
— Dejen de hablar de mi par de bobos
Por el rostro de Evangeline se asoma una pequeña sonrisa.
— Saben chicos, para mi es un placer haberlos vistos, y sobre todo a mi buen amigo Da, cuando quieras podemos pasar tiempo junto, para recuperar el tiempo perdido ¿te parece?
— Sabes que sí.
— Tenemos un trato. — Bastián tiende su mano hacia su amigo y Darién la estrecha gustoso. — y Eva, cuídalo porque conociéndolo querrá domar el mundo.
— No te prometo nada profe, pero hare todo lo posible.
— Confió en ti. — le advierte. — ya debo volver al almacén.
Los tres se levantan de sus asientos y salen de la zona de comida.
— Si llegas a comprar un teléfono celular le pides mi numero a Eva, para cuando necesites de mi ayuda. — le dice a Darién. — Fue un gusto volverte a ver.
— Es grato tener a un buen amigo cerca.
— Para eso estoy. Ahora debo dirigirme hacia allá. — señala el almacén.
— Nosotros tal vez regresemos a casa, gracias por todo Sebs. — se despide Evangeline.
Por último, Bastián les guiña un ojo y se aleja hasta entrar en el negocio de Nora.
— Gracias por darme la oportunidad de reencontrarme con Bastián.
— Bueno, al principio no sabía que era el Bastián de cual mencionabas. — comenzaron a caminar lentamente por el centro comercial.
— Sabes, me gustaría conocer este lugar.
— Te va agradar.
Evangeline tomo de la mano a Darién y le fue mostrando cada una de las cosas tenia este centro comercial, y el antiguo guerrero parecía fascinado por toda la tecnología que poseía este nuevo siglo y para mejorar su experiencia Evangeline opto por comprar helado, el rostro de Darién palideció cuando vio salir la mezcla de la máquina, pero al sentir el sabor del chocolate fue como activar su hiperactividad, ya que se movía de un lado a otro aprendiendo del momento, y era mejor compararlo con un bebe que apena esta explorando por primera vez.
Pero luego se detiene, Evangeline lo ve extrañada y ve en la dirección que esta mirando, era una Barberia, Darién toca su cabello y la chica entiendo de inmediato.
— ¿quieres arreglar tu cabello?
— Eso e gustaría.
— Ven entonces. — lo toma de la mano y lo guía hasta adentro. Los cuantos hombres que estaba allí voltean a verlos, pero sobre todo a Darién.
— ¿en que podemos ayudarle? — se acerca uno de los barberos.
— Mi amigo quiere cortar su cabello. — expone Evangeline.
— Claro, siéntate aquí. — golpea suavemente la silla y con temor Darién se sienta.
El barbero se va preparando cambiando las cuchillas de los aparatos y por sobre todo colocando el protector por encima del cuerpo de Darién para que no se ensuciara mucho con el cabello.
A través del espejo la mirada de ambos chocó, Evangeline asintió con su cabeza dándole la seguridad que Darién necesitaba en aquel momento. El sonido de la maquina le coloco los pelos de punta al hombre, vio su cabello iba cayendo poco a poco, de cierto modo le dolió, pero ya era justo y necesario un cambio, ya no iba a ser Darién de Macedonia el comandante, ahora simplemente era Darién.
El barbero hacia su trabajo a la perfección, detallaba con suma sutileza algunos aspectos del corte que le estaba haciendo a Darién, por último, sonrió cuando vio su obra de arte terminada y la primera en verlo fue Evangeline la cual lleva sus manos al rostro sorprendida, porque ahora Darién lucia de esta época.
— Amigo debo decir que soy completamente heterosexual, pero tu eres jodidamente hermoso. — suelta el barbero.
— Gracias. — ríe por lo bajo. — ¿puedo verme ahora?
— Claro amigo.
El actual Darién de Macedonia se giro en la silla quedando en frente d su reflejo, movió su cabeza de un lado al otro con suavidad analizando el corte que le habían hecho, era un poco bajo para su gusto, pero mientras que caminaron por el centro comercial pudo notar que varios chicos llevaban en el mismo corte.
— Me gusta. — responde luego de unos minutos en silencio. — siento que me quite siglos de encima.
Evangeline ríe al entender la referencia.
— Yo voy a pagar. — le informa Eva al barbero.
— Claro, ven conmigo.
El barbero los lleva hasta la caja registradora y cotizan el corte de cabello que recibió Darién, pagan y salen de cierta forma renovados.
— Oye Darién ¿Cuántos años tenías cuando te ocurrió lo del cuadro?
— Unos 19 años. — responde.
— Se nota, porque aun sigues luciendo joven.
— Sigo siendo un hombre.
— De eso no tengo dudas, pero si alguien que no conociera realmente tu historia diría que soy una asaltacunas.
— ¿Qué es eso?
— Es una persona que sale con otra más joven en un plan sentimental.
— Entiendo. — asiente con su cabeza. — ¿entonces yo soy un asaltacunas?
— Pero nosotros no somos pareja.
— Quién sabe, de pronto podremos serlo en un futuro. — se encoge de hombros.
— Eres un coqueto Darién de Macedonia.
— Solo con las mujeres que me gustan y déjame decirte tu la encabezas.
— Ya déjalo estar.
— No voy a dejar nada Evageline, me encantas desde el primer momento en que te vi, no voy a ocultarlo y se que tu también sientes algo, me veías constantemente. — pasa su brazo por encima de los hombros de la chica atrayéndola a su cuerpo.
— Harás que toda mi cara se pinte de rojo.
— Me gusta cuando eso sucede, te delatas sola. Sonríe.
— Mejor cambiemos de tema ¿Qué te parece si regresamos a casa y descansamos un poco, ya me duelen las piernas?
— Lo que tu desees.
— Ok, detengamos un taxi.
Evangeline mira a su alrededor y el primer taxi que se paseaba por el centro comercial lo detuvieron.
— Av spring. — dice Evangeline cuando ya están dentro.
— Creo que este es mejor invento del mundo.
— En eso tienes un poco de razón, los automóviles nos han facilitado la movilidad, aunque pocas veces en el pueblo se presentan embotellamientos. — Darién la ve esperando a que le explicara que era un embotellamiento. — es cuando hay muchos autos en una misma autopista, o cuando hay un accidente y se detienen todos los autos.
— Interesante.
— No es para nada interesante, sobre todo cuando llegas del trabajo.
— ¿tu no tienes auto?
Evangeline baja su mirada.
Si tuvo un automóvil, pero con todos los medicamentos que debía comprarle a su padre fue mucho mejor venderlo y poder cubrir con seguridad la vida de su progenitor.
— Tuve uno, pero mejor lo vendí. — se encoge de hombros.
— ¿Por qué?
— Estaba pasando por un momento económicamente imposible, así que lo vendí.
— Lo entiendo. Cuando era un comandante ganaba muy bien, claro, en aquella época era mucho dinero.
— Y sigue siendo mucho dinero, todo lo que tenga que ver con el pasado cuesta demasiado dinero.
— ¿Cuánto crees que me den por esto? — Darién levanta su mano izquierda y le en su dedo anular y allí brillaba un anillo y en medio llevaba lo que parecía ser una esmeralda.
— Darién… — Evangeline baja su mano lentamente. — ¿de donde sacaste esto? — susurra.
— Es mi anillo de comandante. — susurra igual.
— ¿Por qué hasta ahora lo veo?
— No lo sé. — se encoge de hombros. — pero si me van a ofrecer mucho dinero por esto entonces lo quiero vender, así te puedes comprar uno de estos.
— Darién tu no vas hacer nada, además no necesito un automóvil.
— ¿y si yo lo quiero?
— No sabes manejar uno.
— Buen punto.
— Darién no hagas nada loco, esto es tuyo, lo llevas desde hace siglos y si siempre quieres recordar de donde vienes es mejor que lo conserves.
— Pero si la vida quiere que comience una nueva vida es mucho mejor que me olvide de la antigua.
— Mira, tu piénsatelo muy bien, el día que tu estés decidido a deshacerte de él lo haces, peor mientras no lo hagas.
— Esta bien, te hare caso.
En aquel instante el auto se detiene en frente del edificio de Evangeline, la chica le paga al taxista y pronto suben hasta el departamento junto con las bolsas llenas de ropa para Darién, desde el balcón se podía ver los colores del atardecer, iluminando también por dentro parte del departamento.
— Tengo una habitación adicional, tiene una cama doble, un baño y un closet donde podremos guardar todo esto.
— ¿no dormiremos juntos? — pregunta con picardía.
— ¿Qué? — aquel comentario sorprende a Evangeline. — ¿Por qué creías eso?
— Solamente te quise molestar. — se carcajea. — pero algún día me pedirás que duerma contigo.
— ¿Por qué estas tan seguro? — enarca una ceja
— Intentas reprimir lo que sientes por mí, pero yo no lo hago y cuando te lo demuestro te colocas roja y tu única forma de protegerte es respondiendo todo con una pregunta.
— Eres muy observador.
— Que te puedo decir. — se encoge de hombros.
— Mejor te muestro donde esta el cuarto para que te vayas instalando.
Evangeline guio por todo un pasillo a Darién, antes de llegar al fondo abrió una puerta del lado derecho dejando a la vista una habitación completamente en buen estado. Darién se impresiono al ver la amplitud de la habitación y de la cama que había en medio de esta, lo primero que hizo fue sentarse sobre esta y disfrutar de la comodidad que le brindaba.
La chica del departamento lo vio con una sonrisa y dejo las bolsas sobre el suelo y se sentó junto a él.
— Antes eran solamente sabanas.
— ¿te gusta?
— Absolutamente, es muy cómodo esto. — se mueve sobre la cama probando su calidad.
— Me alegro que te guste, se que dormirás cómodo.
— Pero me hace falta algo. — su rostro coloca una expresión de tristeza.
— ¿Qué cosa? — pregunta inocentemente Evangeline sin saber lo que realmente estaba pensando el comandante.
— A ti junto a mí. — en un movimiento rápido Darién la tumba sobre la cama y se sube encima de ella sin hacerle daño. Evangeline presa por la lujuria que la invadió en aquel momento no hizo nada en lo absoluto.
Darién baja lentamente hasta que sus respiraciones se mezclan, la chica entre abre sus labios lista para recibir a aquel hombre por el cual siempre soñó. El hombre encima de ella estaba hambriento por tocarla, ya que ella no fue la única que se imagino una noche salvaje.
Sin pesarlo dos beses unieron sus labios fundiéndose en un beso completamente erótico, la forma salvaje en la que Darién besaba a Evangeline dejaba que desear, sus lenguas danzaban juntas disfrutándose una a la otra sin perder el tiempo.
— Soñé con esto durante mucho tiempo. — susurra sobre los labios de Evangeline. — cada vez que te veía pasar quería salir del cuadro y empotrarte contra la mesa de la tu oficina.
Eva suelta un jadeo, nunca antes, ni siquiera su ex novio le hablo de aquella forma. Meneo su cadera hacia arriba llegando a rozar el creciente m*****o de Darién.
El hombre sonrió en grande y pego aún más sus caderas para que Evangeline sintiera como realmente lo pone de cachondo.
— Darien… — susurro con placer Eva. — yo… aun no estoy lista.
Lo hace aun lado.
— Lo siento, no debía hacer eso. — carraspea Darién y rascando su nuca.
— Tranquilo Da, no fue tu culpa, eso solo que hace poco termine con el que fue mi novio y no estoy preparada para comenzar otra relación.
— Entiendo, pero ya sabes los realmente siento por ti y como realmente me pone. — toma la mano de Evangeline y la coloca encima de pene erecto.
Evangeline retira la mano rápidamente y se levanta de la cama.
— Yo… eh… voy a estar en mi habitación. — rasca su nunca sonrojada. — pediré sushi para cenar.
Y sin esperar respuesta por parte de Darién sale de la habitación. Se apoya sobre esta y respira con rapidez.
— Eres una idiota Evangeline Goldberg. — murmura. — esperaste tanto este tiempo para que cuando llegara el día decirle que no estas lista para una relación, estas bien pendeja.
Se aleja a pasos pesados hacia su habitación, pero de inmediato se detiene al ver algo extraño sobre su cama, lentamente se va acercando hasta poder presenciar una manta de seda rojo, pero se podía notar que debajo había algo, de un tirón la retira y vaya sorpresa que se llevó.
Encima de su cama se encontraba un escudo dorado y lo que parecían ser espadas, encima se encontraba una nota que con mucha sutileza la leyó.
Un viejo recuerdo, para un viejo amigo.
Me costo mucho encontrarlo, pero lo logre.
Con mucho cariño.
— B.
— ¡Darién! — exclama Evangeline llamando a su nuevo inquilino.
Escucha sus pasos venir en su dirección y abre la puerta, se notaba muy a la defensiva y miro a todos lados.
— ¿Qué sucede? ¿Por qué gritaste?
— Mmm, creo que alguien te dejo un regalo. — señala hacia su cama.
Darién nota el escudo junto con las espadas y sonríe, toma la nota y la lee para luego hacerla bolita. Con suma sutileza tomo una de las espadas y la analizo en todos los ángulos hasta detenerse en la parte de abajo del mango.
— Esto es mío, Bastián me lo dio cuando partimos hacia la guerra, recuerdo haberlo dejado en la armería.
— Es muy linda.
— Lo es, fue forjada por Hefesto, en realidad todo esto fue creado por él, son básicamente indestructibles.
— ¿Quién las coloco aquí? Más bien, en mi habitación.
— Fue Bastián, no se como logro conseguirlos.
— Eso es bastante perturbador.
— ¿Por qué lo dices?
— Porque entre a mi habitación quien sabe cómo.
— Al ser un semidios tiene ciertos poderes.
— Igualmente sigue siendo perturbador. — se encoge de hombros. — ¿Dónde colocaras esto? Si quieres te ayudo para que lo cuelgues en la pared, así lo podrás ver todos los días.
— No, ya me encargare yo de. — responde. — tu no harás ningún trabajo pesado.
— Oye ya estamos en el siglo 21, las mujeres somos capaces de hacer lo que sea.
— De eso no tengo duda, pero no dejare que lastimes tus manos.
— Que considerado eres.
— Mi madre siempre me enseño a que debía respetar ala mujeres, y eso sigo haciendo.
— Mientras que yo cuido a los bebes y preparo la comida.
— ¿acaso ya estas pensando en nuestro futuro?
— Solo es un decir Darién, y esta muy bien que respetes a las mujeres. — sonríe. — pero quieras o no te ayudare, ven te mostrare donde guardo mis herramientas.
Darién deja la espada forjada por Hefesto y persigue a Evangeline por todo el pasillo hasta la cocina, en uno de los muebles de mesón se encontraba la caja de herramientas que Kurt Goldberg le regalo cuando se mudo sola por primera vez, todas las herramientas que estaban dentro de la caja le habían servido de mucha ayuda durante todos los años que a vivido en aquel departamento.
Como la vez que se rompió la llave del baño, o como cuando tuvieron que instalar el televisor en la pared, entre otras cosas que son útiles.
— Crecí siendo la única mujer entre tres hombres, mi madre falleció al momento de parirme y mi padre como no tenía la experticia de criar a una niña lo hizo al igual que con mis hermanos, jugué al beisbol, se arreglar un automóvil, también las tuberías de la casa. Así que soy una mujer independiente y fuerte.
— Es impresionante lo mucho que ha avanzado el mundo.
— En cuestiones de tecnología si, pero como seres humanos no hemos avanzado en absolutamente nada, sigue habiendo discriminación por cualquier cosa, sexualidad, religión, movimiento político, e***a, etc.
— ¿Entonces siguen siendo barbaros?
— Mmm, barbaros un poco civilizados. — termina. — aquí tengo un taladro con tornillos, así tu escudo y espadas quedaran más fijos.
— Eso si no lo se usar.
— Pues, te enseñare.
Ambos vuelven a la habitación de Evangeline y toman los regalos dejados por Bastián para luego ir a la habitación que ahora utilizara Darién.
Al entrar Evangeline pudo notar que la ropa de su nuevo invitado se encontraba esparcida sobre la cama, y las puertas del closet se encontraba abierta con un poco de ropa adentro.
— Disculpa el desorden.
— No te preocupes, cuando coloquemos esto te ayudo a guardarlo. — sonríe. — ¿te molestaría si coloco un poco de música?
— Para nada.
Evangeline salió sonriente de la habitación y tomo la pequeña bocina que metía dentro del baño para bailar al ritmo de Rihanna, al entrar Darién vio con curiosidad la cajita, Eva, conecto a través de Bluetooh su teléfono y coloco rápidamente Man Down. Subió su mirada y vio con una sonrisa a Darién.
— ¿Hay una mujer dentro de esta cajita? — Se acerca con curiosidad.
— No, esto es una bocina, a tenido muchas evoluciones, lo conecto con mi teléfono y la música comienza a sonar.
— Wow.
— Pronto te enseñare como se usa, ahora coloquemos estos amiguitos.
Y así fue, Eva tomo las medidas necesarias para que todo quedara impecable y recto, conecto el taladro junto con unos tornillos y le explico a Drién como se debe utilizar.
El hombre a primeras lo hizo bastante bien, aunque la vibración del taladro no le agradaba mucho, pero termino con el trabajo. Coloco su escudo en el medio de la pared cerca de su cama y por encima del escudo las espadas cruzadas.
— Quedo bastante bien. — asiente con su cabeza Evangeline. — tu habitación será de todo un guerrero griego.
Darién carcajea.
— Tuve una buena profesora. — se encoge de hombros. — por cierto ¿Cómo conociste a Bastián?
— Sebastián o Bastián fue mi profesor de literatura y arte griego, aunque no es lo único que sabe, y con la confesión que hizo hoy, me queda más que claro que se sabe toda la historia humana, afortunadamente todo lo que se actualmente es gracias a él.
— ¿entonces yo también puedo ser profesor de historia griega?
— Claro, pero si quieres experimenta en muchas cosas, así podrás saber que te gusta y que no.
— ¿Qué tal si me inscribo en el ejercito?
— Podrías, pero no hay papeles que certifiquen que existe, que naciste en este país, pasaporte, entre otras cosas legales.
— Vaya, entonces solo soy una persona existiendo, pero a la vez no.
— Pronto lo resolveremos, no te preocupes. — consola Evangeline. — ¿Qué te pare si vas arreglando la ropa y yo voy pidiendo la cena? — señala a su teléfono.
— ¿Eso nos dará comida? — Evangeline rie por lo bajo.
— Claro que no bobito, a través del teléfono le puedo decir a alguien que nos traiga comida.
— Entiendo. — asiente con su cabeza. — quiero intentarlo.
— Adelante.
Evangeline le entrega su teléfono a Darién y le va explicando lo que debe hacer paso a paso, el chico acepto la sugerencia del sushi que dijo Evangeline, ya que debía experimentar en su nueva vida y cuando estuvo todo listo, se sintió completamente a la moda. Pronto ambos se encontraban doblando su nueva ropa y organizado unos cuantos zapatos y unas sandalias a las que Evangeline llama chancletas.
Darién estaba dichoso por continuar nuevamente su vida, aunque se sentía un poco fuera del lugar porque estuvo tan acostumbrado a la antigua Grecia que le gustaría volver a aquel lugar donde alguna vez fue feliz, volver a ver sus viejos amigos y morir batallando para salvar a su pueblo, pero a la vez le encantaba estar en la actualidad simplemente por Evangeline.
La veía acomodar todo meticulosamente sin ningún margen de error, y solía hacer esas arruguitas en su nariz cuando estaba muy concentrada tal cual como lo hacía Amerita, una mujer que alguna vez le dio los mejores días de su vida y ahora simplemente no sabia que fue de su vida. Pero su intención no era compararlas, pero su parecido físico era un poco evidente.
Un sonido estridente sonó en todo el departamento, Darién tapo sus oídos y Evangeline se levanta rápidamente, ve mover los labios de la chica, pero no entendió lo que dijo, salió de la habitación y pronto regreso con una bolsa.
— Lamento lo del timbre esta un poco defectuoso, peor te decía que ya llego nuestra comida. — se sienta sobre el suelo.