Comienza a sacar toda la comida la cual estaba como dentro de unas cajitas. Darién se sienta en frente de ella.
— Estos son mis sushis favoritos, están panizados para que no se sienta tan él tabor del pescado, espero que te gusten. — le tiende una caja ya abierta. — puedes tomarlo con la mano si quieres, yo utilizo estos palillos. — mueve los palitos.
— Quiero aprender con palillos. — dice decidido.
— Pues debo decirte que al principio es difícil, pero con la practica lo lograras.
— Aprendo rápido.
— De eso no tengo duda alguna, mira tomas este palito así…
Evangeline se acerca comienza a explicarle como se agarraban los palillos, pero Darién no se podía concentrar al tenerla tan cerca, olía muy rico cosa que lo volvía loco, pero debía respetar la decisión que ella había tomado, se mantendría alejado hasta que ella lo buscara a él, debía aguantarse todas sus ganas acostarla en su cama y hacerle el amor que se debía.
— ¿Entendiste? — Darién volvió en si cuando esta le hizo la pregunta.
— Eh… creo que si necesito tiempo para aprender.
— Como tu digas. — le sonríe. — ahora que estamos solos en el epicentro de lo ocurrido, cuéntame cómo comenzó tu vida.
— Que tal si me cuentas tu primero, prácticamente me conoces. — Evangeline ríe.
— Esta bien. — aclara su garganta. — mi nombre es Evangeline Goldberg, tengo 25 años, nací en Luisiana en una comoda familia de 4, mi madre murió al momento del parto, y literalmente me extrajeron de su vientre. Tengo dos hermanos mayores llamados Bruno y Dominic y mi padre se llama Kurt.
— ¿Dónde están ellos?
— Mis hermanos se casaron y ahora viven a varios kilómetros de aquí, ahora tienen hijos y trabajos, y mi padre… — Evangeline bufa. — mi padre se encuentra debatiéndose entre la vida y la muerte.
— ¿Qué le sucede?
— Tiene cáncer, ha hecho metástasis en todo su cuerpo y no he querido dejarlo ir. — una lagrima rueda por su mejilla.
— No se de que se trata lo que me estas hablando, pero si crees que tu padre esta mejor descansando que estando vivo debes dejarlo ir.
— Soy muy egoísta Darién, quiero mucho a mi padre y no me gusta que este en aquella deplorable situación, no conocí a mi madre, pero mi padre ha cumplido esos dos papeles a la perfección. Además, el también se aferra a irse, porque según él quiere dejarme en las manos correctas.
— Entonces llévame con él.
— Apenas llevamos un día de conocernos. — una sonrisa tierna se asoma por los labios de Evangeline.
— Yo siento que nos conocemos de toda la vida.
— Tal vez porque nos veíamos todos los días, pero ninguno de los dos podía decir absolutamente nada.
— Pero ya cuenta como conocernos. — se encoge de hombros.
— Igualmente, si te llevara con mi padre, él te haría millones de preguntas, aquel hombre me conoce a la perfección.
— Entonces entréname y llévame con él.
— ¿En serio quieres estar conmigo?
— Claro que sí, te he dicho una y otra vez que desde el momento en que te vi me robaste el aliento, tienes unas curvas poderosas y ni hablar como acomodas tu cabello cuando esta suelto y te estorba o aquella arruguita que haces en tu nariz cuando haces tu trabajo. Evangeline yo te conozco, se cuando estas enojada con tan solo ver el cambio de todo tu cuerpo aunque no lo demuestres con el rostro. — Darién gatea hasta donde estaba Evangeline y la acorrala nuevamente como horas atrás. — yo voy a respetar tu decisión, pero te demostrare todos los días lo mucho que me vuelves loco. — besa su frente.
Cosa que volvió loca a Evangeline, porque quería que la besara como lo hizo antes, peor tuvo que abrir su bocotá soldando aquellas porquerías. Claro que le gustaba Darién, lo hizo desde el momento que vio el cuadro, pero todavía seguía asimilando lo que esta sucediendo en estos momentos. La interpol intervino en el caso y lo más probable es que sea la principal sospechosa y el hecho de entablar una relación amorosa con Darién par luego ser encarcelada seria un hecho terrible.
…
Toda la casa tenia un olor bastante peculiar y dulce, Evangeline sonrió acomodándose en su rica cama tapando parte de su cuerpo para que el frio no le hiciera daño, pero el olor al penetrar sus fosas nasales no la dejaron seguir su sueño. Abrió sus ojos encontrándose con estrellas brillando en su techo. Las había colocado cuando se mudo al departamento, y lo hizo porque le costaba conciliar el sueño, ya que luego de vivir tantos años con su padre el hecho de estar solo le aterraba, y ahora le encantaba ver su cielo estrellado todas las noches antes de dormir.
Se levanto de la cama y se coloco sus pantuflas Sullivan, un regalo que le hizo Bruno para su cumpleaños. Rasco su cabeza desordenando todo su cabello el cual hoy se encontraba indomable, al horizonte punto notar como había un hombre sin camisa en su cocina, sonrió al recordar que ahora tenia un maldito Dios griego en su casa y debía hacerse la idea de que permanecerá aquí un buen tiempo.
— Buenos días. — Darién se voltea de inmediato y sonríe. — huele muy rico. — se acerca hasta donde esta.
— Me costó mucho encender esto, pero tome tu teléfono y le dije que me enseñara como se encendía, y además quise prepararte algo para que comieras.
Evangeline vio con mucha ternura Darién y procedió a abrazarlo de la cintura, su cachete y su torso desnudo hicieron contacto.
— Pronto te enseñare como se utilizan varias cosas que hay aquí que son básicas, ahora quiero probar lo que preparaste. — se separa.
— No se como quedo realmente, pero di lo mejor de mí.
— Probemos entonces. — toma unos platos y sirve lo que preparo Darién, luego se acerca al refrigerador y saca una jarra llena de juego de naranja.
— ¿Qué es?
— Es jugo de naranja, ¿te gusta?
— Nunca tome jugo de naranja, pero si la fruta.
— Pruébalo. — le tiende el vaso.
Darién le da un gran sorbo y asiente con su cabeza.
— Muy rico.
— Ahora tu prueba lo que hice.
Lo que había preparado Darién eran huevo revueltos con verduras, podía reconocer el tomate y la cebolla y espinaca. Con el tenedor en mano tomo lo suficiente para llevárselo a la boca y saborear.
— Mmm, esta bueno.
— ¿no estas mintiendo?
— Para nada, realmente esta bueno, pero para que el desayuno este más completo haría esto.
Evangeline busco su pan favorito y lo metió dentro de la tostadora, luego procedió a sacar mermelada y mantequilla de maní, cuando los panes salieron completamente tostados le agrego un poco de cada cosa y se lo coloco en frente a Darién.
— Dulce y salado junto es lo mejor que existe en el mundo. — muerde su pan tostado para luego llevar un poco de huevo a su boca.
— Esta muy bueno. — dice Darién cuando come.
— ¿Cómo dormiste?
— Al principio tuve un poco de miedo, creí que al despertar iba a estar dentro del cuadro, o que todo fue un simple sueño, pero luego pude descansar un poco.
— Oye si necesitas de mi ayuda, puedes levantarme, entiendo que pasaste por un evento traumático.
— Soy fuerte.
En aquel unos toques en la puerta llaman la atención de Evangeline.
— Debe ser Charlotte, es la única que sabe que mi timbre suena como miles de demonios.
Se acerca hasta la puerta y la abre, efectivamente Charlotte se encontraba en su puerta, pero no venia sola, Román Batista venia con ella.
— Hola chicos. — Evangeline se hace a un lado para que pasaran, pero solo Román lo hizo.
— Amo ¿Qué pasa? — pregunta confundido.
Darién al escuchar la voz masculina se levanta y frunce el ceño al ver a aquel hombre desconocido, se pone al lado de Evangeline intentando marcar su territorio.
— ¿Qué sucede Char? — pregunta Eva.
— ¿hiciste algún cambio? — pregunta.
— Ninguno ¿Por qué?
— Hay algo extraño. — arruga su rostro.
— Pue estará y lo averiguas. — sugiere Román. Pero esta sigue sin entrar.
Cosa que Darién le pareció completamente extraño Charlotte, pareció pensarlo dos veces y viajo entre todas las personas que estaban dentro.
Entonces por la cabeza de Darién paso un recuerdo, no era tan claro, pero hablaba acerca de los Dioses y las protecciones, pero no podía recordarlo bien.
— Vamos Char, entra.
— Esta bien. — coloco los ojos en blanco y entro con una gran sonrisa.
— Vaya Eve no sabia que tenias una pareja nueva.
Román Batista era la única persona que la llamaba de aquella forma, pero no le molestaba a Evangeline para nada.
— No es mi pareja Roro.
— Pero lo serán. — agrega Charlotte.
— Ya dejen de hablar de mi situación sentimental. Román el es Darién, Darién el es novio de Char.
— Mucho gusto. — Darién le tiende la mano.
— El gusto es mío, y debo decirte que probablemente nos veamos más seguido porque a estas dos chicas les gusta salir.
— Bueno, con tal de ver a Evangeline siempre feliz lo hare.
— Vaya, lo flechaste de inmediato. — juega Román.
— ¿Qué hacían antes de que nosotros llegáramos? — Charlotte mueve sus cejas en repetidas ocasiones.
— Estábamos desayunando. — Evangeline señala hacia el mesón de la cocina.
— Pues mis queridos amigos, vayan a arreglarse, porque iremos a Nueva York.
— ¿Qué haremos allá?
— Tengo una reunión. — responde Román. — pero ustedes pueden ir y comprar lo que quieran.
— Char, no pierdas a este hombre. — Evangeline finge que llora. — pues ya escuchaste Da, iremos a Nueva York.
Evangeline lo toma de la mano y lo guía por todo el pasillo hasta entrar a la habitación de Darién.
— Te explico brevemente, Nueva York queda a unas dos horas de aquí y lo más probable es que subamos al helicóptero de Román.
— Está bien, pero ¿Qué haremos allá?
— Pues normalmente vamos allá a comprar ropa y a comer los mejores pasteles de todo el mundo.
— Ok, estoy dispuesto a todo, después de todo debo conocer el mundo.
— Ese es mi chico. — le guiña un ojo. — ahora yo iré a mi habitación a cambiarme.
Pronto todos ya se encontraban sobrevolando el cielo americano, Darién veía sorprendido todo lo que estaba viendo a través de la ventana del helicóptero, lucia como un niño pequeño en navidad.
Su historia había comenzado a cambiar, estaba sorprendido por todo lo que estaba viviendo junto con Evangeline y quería recordar cada momento que estaba viviendo, porque de cierta forma tenia un mal presentimiento y que toda esta bondad por la que la dios Hera estaba pasando iba a ser cobrada prontamente, aquella mala vibra la podían sentir, debía estar alerta a todas las cosas extrañas que veía, por ejemplo Charlotte Pears, ¿Por qué no quiso entrar al departamento de Evangeline? ¿acaso tenía miedo a algo?
Claramente la tendría entre ceja y ceja, porque con cualquier movimiento extraño le colocaría un castigo peor y despiadado.
Al momento del descenso fue aun más emocionante, porque al salir del helicóptero pudieron ver la mayor parte de la ciudad de Nueva York.
— !In New York Concrete jungle where dreams are made, oh There's nothing you can't do! — exclama Charlotte con los Brazos abiertos.
Evangeline se ríe y la acompaña.
— Now you're in New York. These streets will make you feel brand new. Big lights will inspire you. Let's hear it for New York, New York, New York.
Román Se acerca a Darién y lo codea llamando su atención
— Cuando ellas dos están juntas suelen cometer locuras.
— Eso lo sé, créeme. — sonríe recordando el día de ayer.
— Y dime ¿Cómo conociste a Eve?
— La conocí en el museo. — Responde Darién metiendo sus manos en los bolsillos de enfrente de su pantalón.
— No sabia que trabajabas con las chicas, fue una pena lo que sucedió en el trabajo ¿no crees?
— Si, a Evangeline le gustaba ese cuadro.
— A la mayoría de las chicas le gustaba ese cuadro, tenia un hombre desnudo, nunca entendí que le veían. — hace una mueca de desagrado. — por cierto, tu tienes un ligero parecido al hombre del cuadro.
— No se si sentirme halagado.
— Claro que si hombre, además tienes a una gran mujer entre tus manos. — palmea su hombro. — ¡Cariño será mejor que entremos si no queremos congelarnos acá arriba! — Román llama la atención de Charlotte la cual corre a sus brazos.
— Amo cuando me traes a Nueva York. — lo besa.
— Es mi trabajo hacerte feliz ¿no?
— Tu sabes lo que realmente me gusta. — vuelve a besarlo. — mientras que tú haces todo tu trabajo yo iré con Eva y con Da a recorrer las calles.
— ¿necesitas dinero?
— Sabes que sí. — Román niega con su cabeza y saca una tarjeta para entregársela a Charlotte.
— ¿sin límite?
— Sin límite.
— Llego la hora de divertirnos chicos. — la emocionada Charlotte besa por ultima vez a su novio y los junto con Evangeline y Darién bajan al primero piso de la gran torre.
Darién vio a toda la gente caminar de un lado al otro con estilos completamente diferente, una sonrisa se mostro en su rostro, porque aparte de las personas con estilos diferentes, los edificios imponentes adornaban la ciudad, jamás llego a creer que viviría en su vida esta nueva experiencia.
— ¿te gusta? — se acerca Evangeline a él.
— Esto es… impresionante. — giro sobre su propio eje. — ¿Cómo fue que sucedió todo esto?
— La historia de nuestra evolución fue literalmente gracias a las guerras y la esclavitud, pero ahora no hablemos de eso.
— Si, te podemos mostrar los puntos más emblemáticos de esta ciudad y quien sabe, de pronto un agente de modelaje te encuentre y te ofrezca un trabajado millonario.
— Pues si necesito dinero para ayudar a Evangeline. — la ve con una sonrisa.
— No es necesario.
— Pero yo quiero hacerlo, no voy a vivir el resto de mi vida con tu dinero.
— El hombre tiene razón Eva, va haber un momento en el que el va querer tener su propio dinero. — intervine Charlotte. — ahora andando, la quinta avenida nos espera.
Antes de partir hacia la quinta avenida, Evangeline toma la mano de Darién.
— Vamos a un lugar bastante concurrido, así no te podrás perder.
— Vaya excusa para tomarme de la mano. — ríe suavemente.
— Tal vez sí. — lo mira con coquetería. — pero ten seguro que si no nos sigues el paso te perderás.
Lo jala de la mano para alcanzar a Charlotte que estaba unos pasos más adelantada. Pero Darién prefirió soltarse y colocar su brazo por encima de los hombros de Evangeline.
— Ya no veo la hora en que se hagan novios. — lanza Charlotte cuando llegan a su lado
— Apenas nos conocemos.
— Evangeline todavía no quiere.
— ¡Que! ¿Por qué? — la mira extrañada Charlotte.
— Aun sigue muy reciente lo del innombrable. — se encoge de hombros.
— Eva, lo de Damián paso hace un año, te he visto quejarte una y otra vez por aquella relación, ya deberías seguir con tu vida, aquel idiota ya tiene una nueva pareja.
— No es el momento para hablar de mí. — les recuerda Evangeline.
— Sabes Char, de igual forma la esperare el tiempo que sea necesario.
— Ese es mi chico. — lo felicita. — tu no vas a defraudar a mi a mi amiga.
— ¡Miren M&M!
Evangeline sale de la fosa del lobo para cruzar la carretera y llegar a la gran empresa que fabrica chocolate. Ella era amante del chocolate, tanto que cuando era niña su padre le prohibió comer cualquier tipo de dulce, ya que podría desarrollar a temprana edad diabetes y cuando tuvo el control de su vida entendió lo importante de cuidar la alimentación y salud, pero cuando tiene la oportunidad de comer un poco de dulce lo hace.
— Niña loca, no debes cruzar así la calle. — la reprende Charlotte cuando llega junto a ella. — además, sabes que no puedes comer dulce este mes.
— Hay por Dios, tu no eres mi padre.
— Mientras el siga enfermo soy la responsable a cargo.
— No digas estupideces, tengo 25 años y hago lo que quiero, además se que te mueres por entrar ahí.
Charlotte no dice nada al respecto.
— Ok, ganaste, pero debo decirte que me tendrás que acompañarme al gimnasio después de esto.
— Char tu eres de las chicas que come y come y no engorda, ya quisiera tener yo tu metabolismo.
— ¿tu que opinas Da? — se dirige Charlotte a Darién.
— Si lo que les hace feliz es comer háganlo. — se encoge de hombros. — de igual forma a mi ella me va a seguir gustando. — le guiña el ojo a Evangeline, la cual se coloca roja como un tomate.
— Sha-la-la-la-la-la ¿Qué paso? Él no se atrevió ¡Y no la besara! — comienza a cantar Charlotte la canción de la sirenita.
Evangeline estalla en carcajadas y hace aun lado a su amiga en cuestión de broma.
— Sera mejor que entremos antes de que se nos congeles las nalgas. — dice Evangeline cuando controla su risa.
El trio entra al gran almacén de chocolate y la primera reacción de Darién es abrir los ojos bien grandes.
— ¿Qué es todo esto? —pregunto Darién viendo con lujo de detalle cada uno de los personajes de M&M.
— Es chocolate, ¿En Grecia no había?
— Que yo recuerde no. — responde.
— Pues te va a encantar el chocolate, es lo más rico que puede existir en este mundo.
— Entonces quiero probarlo.
— Pero creo que deberías dárselo en pequeñas porciones. — interviene Charlotte. — como va ser primera vez que pruebe el chocolate y sabes que coloca hiperactiva a la gente.
— Cierto, tienes razón. — concuerda Evangeline. — puedes tomar de todos los colores que quieras, pero solo probaras una y dependiendo como te sienta puedes comer más ¿vale?
— Entendí muy poco, pero esta bien.
Darién comenzó a disfrutar el momento que estaba pasando con las dos mujeres, pero le encantaba más que todo ver a Evangeline completamente feliz, todas las palabras que decía sin filtro ni temor a ser juzgada por otras personas como en algunas ocasiones suele suceder, aunque Charlotte suele protegerla mucho también disfruta verla reluciente.
Tienda tras tienda fueron comprando la más mínima cosa, Darién poso para una foto junto con Evangeline con gorras que decían I love NY. Como si de turistas se tratara, Charlotte bailo junto algunos de los robots humanos que se posaban en las calles para llamar a los turistas, luego con mucho temor subieron al ferri de Staten Island, donde podrían conocer a la dama de verde y la linda isla de manhattan.
— Entonces es un símbolo de paz. — repite Darién viendo la gran estatua.
— Así es. — asiente con su cabeza Evangeline.
— ¿Quieres que te diga un dato griego que no sabias?
— Adelante. — la ve con una sonrisa.
— Después de que Alejandro Magno muchos de los generales tomaron caminos diferentes, pero hubo uno que quiso invadir un pueblo, una ciudad, como quieras llamarle, pero se opusieron tanto que la guerra entre el pueblo y el general duro un año y cuando por fin lo derrotaron en la isla de Rodas levantaron a un hombre de bronce, justo como esa mujer.
— Vaya, eso debió ser muy bueno.
— Claro, aquella estatua fue considerada una de las 7 maravillas del mundo antiguo, pero gracias a un terremoto se derrumbó y se perdió para siempre.
— Yo se igual que Evangeline, pero cuando salgo con ella disfruto escucharla porque creo que estoy como en una guía turística. — agrega Charlotte. — tal vez deberías ser una guía turística.
— No digas esas cosas, pero si quisiera tener otro trabajo seria de profesora de historia.
— Y yo soy tu primer alumno. — Darién coloca su brazo por encima de los hombros de Evangeline.
— Eso se escucho bastante perturbador.
En aquel instante el ferri llego al puerto de Nueva York.
— Deberíamos venir más seguido a este lugar. — propone Darién. —me gusta ver la cantidad de personas que hay.
— ¿En serio? — preguntan las dos chicas al mismo tiempo.
— Es porque no has estado en un embotellamiento en esta ciudad
— Nueva York es un caos y lo veras cuando subamos al taxi para ir de nuevo a la empresa de Román. — concuerda con la rubia.
— Para mi todo sigue siendo fantástico, después de todo sigo conociendo el mundo.
— Ya debemos irnos. — dice Charlotte guardando su teléfono. — Román ya termino con lo que tenía.
— Entonces andando. — Evangeline vuelve a tomar la mano de Darién y los tres se suben a un taxi para ir al inicio de su recorrido.
Subirse al helicóptero volvió a ser toda una locura ya que Eva se durmió sobre el hombro de Darién, este la vio descansar durante todo el viaje, así como cuando veía dormir a Amerita.
Amerita fue el amor de su vida durante un buen tiempo, la conocido mientras que estaba entrenando para sus batallas, aquella chica siempre le pareció recatada y linda, siempre iba al templo de Hera junto con su hermana Eucalip, Bastián la ayudo a conquistarla hasta el punto que contrajeron nupcias, Evangeline y Amerita tenían un gran parecido físico, incluyendo aquel lunar en su parpado izquierdo y el hoyuelo en su mejilla derecha. Aun se preguntaba ¿Qué sucedió con ella? ¿sufrió por mi perdida? ¿se casó con otro hombre? Con Amerita nunca logro engendrar el hijo que tanto querían, así que nunca dejo una descendencia, o eso creía.
Al llegar al departamento todo fue en silencio, el cansancio habitaba dentro del cuerpo de los dos, Evangeline se desploma en sofá y lo ocupo por completo, Darién toma con suavidad la cabeza de la chica y se sienta para luego colocarla encima de sus piernas y comenzar a acariciar su cabello.
— Si sigues haciendo eso me dormiré hasta el día siguiente.
Deberías descansar, te ves muy apagada.
Evangeline abre sus ojos y se encuentra con la mirada de Darién. Aprecio aquel bello rostro que tanto le había gustado, estiro su mano y acaricio la mejilla del hombre, Darién busco aun más el contacto de la muchacha.
— Si tu sigues haciendo eso te comeré a besos.
— Tal vez quiero que lo hagas. — responde en un susurro.
Sin perder nada de tiempo, Darién la beso, y era un beso bastante urgido, uno que ambos necesitaban tanto, a pesar de la negativa anterior de Evangeline, era claro que necesitaba a aquel hombre en su vida y fue una estúpida al haberlo rechazado el día de ayer, estaba un poco cegada por el que dirá la sociedad al descubrir que llevaba conociendo a semejante hombre dos días. Pero ahora mismo no le interesaba lo que dirán, va a disfrutar junto con este hombre todo lo necesario.
Sin dejar de besarlo se acomodo en el sofá de tal forma que quedo sentada sobre el regazo de Darién, el cual llevo sus manos de inmediato al culo de Evangeline.
— ¿Estas segura de esto?
— Si. — susurro y volvió a estampar sus labios sobre los de Darién.
Evangeline comenzó a mover sus caderas razón su zona con la del hombre debajo de ella, y pronto pudo sentir como se iba endureciendo, lo cual le encanto. Para de besarlo y tomo el inicio del suéter y lo lanzo alguna parte de la sala.
Darién suspiro y mordió sus labios cuando vio los pezones erectos de Evangeline, aquel día había decidido no colocarse brasier y fue lo mejor que pudo haber pensado. Darién toma el pecho derecho de Eva y se lo lleva a la boca, la chica echo su cabeza hacia atrás y comenzó a disfrutar de las fuertes succionadas que le daban.
— Eres una diosa. — susurro Darién con sus labios completamente rojos.
— Quiero que me hagas tuya.
Con esas palabras Darién cargo entre sus brazos a Evangeline y camino por todo el pasillo hacia su habitación, estando allí la poso suavemente en la cama y comenzó a desnudarse. Evangeline volvió a ver aquel cuerpo desnudo que tanto le gustaba admirar en el trabajo, y sin perder el tiempo también comenzó a desnudarse quedando solamente en tanga de hilo. Como un león cazando a su presa, Darién aprisiono a la chica en la cama y lentamente bajo hasta llegar a su zona intima, con delicadeza Darién hace aun lado el pequeño triangulo que protegía la fruta prohibida.
Evangeline se apoya sobre sus brazos y ve con mucho placer como su chico soñado lame todo su coño, cegada por el placer coloca su mano encima de la cabeza de Darién para evitar que parara de succionar y lamerla.
— Tienes una lengua exquisita. — lanza sin importar los tapujos. Darién sonríe sobre su coño y como pudo comenzó a introducir un dedo. — ¡Joder!
Cae sobre el colchón y deja que Darién haga su trabajo como debe.
Pronto comenzó a sentir un gran peso en la zona baja de su abdomen y entendió que estaba a punto de llegar al orgasmo, las paredes de su v****a se comenzaron a contraer y Darién aumento el ritmo de sus dedos y de su lengua. Él más que nadie quería hacer sentir a Eva en las nubes y estaba a punto de lograrlo, la vio por el rabillo del ojo moviendo su torso y respirando con mucha dificultad y en un alarido de placer dejo que su cuerpo llegara al máximo éxtasis que existe, el orgasmo.
La chica vio en dirección a Darién y lo encontró chupando sus dedos como si sus fluidos fueran el más rico caramelo, sonrió ligeramente y con sus piernas aun temblando se coloco de rodillas en la cama y tomo el bóxer de Darién para bajarlos de una sola vez.
Vio aquella virilidad con mucha pasión, escupió sobre su mano y tomo el m*****o erecto de Darién, lo miro a los ojos y comenzó a mover su mano de arriba abajo, el hombre mordió sus labios y mantuvo su mirada conectada con la de Evangeline. Con un poco de fervor y desespero ella llevo aquel m*****o a su boca y esta vez mirando hacia arriba vio como Darién disfrutaba de la humedad de su boca. Poso sus dos manos en la cabeza de Evangeline y ligeramente empino sus caderas para sentir la profundidad de la garganta. Eva tocio al sentir tal intromisión venosa, pero siguió haciendo su trabajo.
— Necesito sentirse. — Darién la alejo y la guio hasta el centro de la cama.
Evangeline se abrió de piernas para él dejando ver toda su feminidad, Darién sin esperar más la penetro, ambos gimieron al sentir al otro, aquello le había dolido que era un poco más gruesa que su ex pareja, pero el dolor pronto se transformó en excitación. Darién comenzó a moverse lentamente y contemplo el rostro de la mujer bajo de él, estaba gozando igual que él.
— Muévete más muerte. — Exigió Evangeline.
Darién coloco manos a la obra, solamente que se movía rápido y con mucha más fuerza.
— ¡Si! — gimió. — me gusta.
Aquella declaración motivo a Darién a tomar a Evangeline de las piernas y subirlas un poco más quedando aun más expuesta y con mucho más sentir.
— colócate encima de mí. — aclamó Darién.
Darién se acuesta en la cama y Evangeline encima de él, los movimientos en esta posición siguen siendo fuertes y rápidos, aquellos dos amantes fueron hechos el uno para el otro ya que encajan en diferentes aspectos de su vida y ambas almas se prometen seguirse en diferentes vidas.
Y como cada cosa tiene su fin, Evangeline se movió con rapidez gracias ya que el orgasmo estaba a la vuelta de la esquina, las paredes de su v****a se volvieron a contraer cosa que también sufrió un impacto en Darién, rápidamente, detiene sus movimientos y todo su ser se riega dentro de Evangeline.
Ambos respirando con mucha fuerza y simplemente se vieron con una sonrisa. Evangeline se bajo de encima de Darién y este la atrajo a su cuerpo.
— Eso fue fenomenal. — dijo Darién.
— Dejaste mis piernas temblando. — toma la mano de Darién y la coloca sobre su muslo, sus músculos estaban un poco fatigados por toda la acción.
— ¿y eso es bueno?
— Como no tienes ni idea. — besa su pecho.
— ¿te quedas a dormir conmigo?
— Si, estoy un poco cansada como para ir a mi habitación.
— Entonces así será.
Darién toma su sabana y la abre para los que los dos queden completamente acobijados.
— Tenía mucho, mucho, mucho tiempo sin dormir con una mujer a mi lado.
— Pero ahora me tienes a mí.
— Gracias por todo Evangeline Goldberg
ella solo sonríe.