CAPÍTULO 6 1/2 EL TESTAMENTO DE PAPÁ

5000 Words
Vestida completamente de n***o se encontraba Evangeline, la muerte de su padre había sido bastante dura, pero sabia que pronto debía dejar el luto, porque a su padre no le gustaría, Darién estuvo todo este tiempo cuidándola y apoyándola en todo lo que necesitaba, en el trabajo le dieron una semana para que se recuperara de toda esta tragedia, pero lo peor de todo esto es que Evangeline no a soltado ni una palabra desde la pelea con sus hermanos, ni siquiera Charlotte había podido sacarla de aquel estado y la preocupación era bastante evidente que la antigua Evangeline se había ido junto a su padre al momento de se enterrado. Darién se ocupo de alimentarla, todos los días le colocaba su película favorita y esta simplemente los miraba fijamente, la vez que noto un cambio en ella se emocionó tanto que la levanto por los aires, pero aquella felicidad había durado muy poco. Alguien llama a la puerta, el timbre que aún no había sido arreglado suena con fuerza, de inmediato Darién corre en dirección a la puerta. Al abrirla se encuentra con un hombre bastante canoso vestido con un traje elegante. — ¿se encuentra la señorita Goldberg? — pregunta con una voz apaciguada. — Ella esta, pero se encuentra un poco enferma, si quiere… — Darién. Al escuchar la voz de su amada de inmediato voltea sorprendido, una semana había pasado y apenas escuchaba su voz. — Puede pasar señor West. — el señor entra al departamento y Darién cierra la puerta. — Lamento mucho la perdida de tu padre, el y yo éramos los mejores amigos. — De eso no tengo duda. — hace una mueca muy parecida a una sonrisa. — el es Darién, ahora mismo vive conmigo. — Mucho gusto. — el señor le tiende la mano y Darién la toma. — El gusto es mío, yo iré a mi habitación para que ustedes hablen. No te preocupes Darién, puedes quedarte con nosotros. El chico sonríe a labios cerrados y todos van hacia el sofá para estar mucho más cómodos. — Como ya sabes, tu padre antes de fallecer se contactó conmigo y pidió que alterara algunas cosas del testamento que dejo, no quise contactarme contigo tan rápido, porque sabia que podías estar un poco mal. — Aun sigo asimilando su perdida. — responde Evangeline con voz trémula. — usted sabe que daría mi vida por mi padre. — Bueno hija, aquí tienes todos los papeles. — el hombre comenzó a sacar sobres del maletín que llevaba con él. — además sabes que debes llamar a tus hermanos porque están incluidos allí. — ¿podría hacerlo usted? Mi relación con ellos no es muy buena que digamos. — Claro que puedo hacerlo. — asiente con su cabeza. — pero debo decirte Evangeline que los papeles que te di, no son el testamento de tu padre. Se que son cartas que siempre me pidió que guardara, solo las puedes leer cuando se haya leído todo. — Gracias nuevamente señor West. — Siempre estoy para servirte Evangeline, si necesitas alguna ayuda no dudes en llamarme, ahora debo irme, tengo trabajo que hacer, cuando llame a tus hermanos y acordemos una cita vuelvo a venir. — Esta bien. — Bueno muchachos, me voy. El señor West se levanta del sofá y sale rápidamente del departamento. Evangeline evaluó lo el sobre que llevaba entre sus manos debatiéndose si leer las cartas o hacerlo como lo decía la voluntad de su padre. — Eva… — Lo sé Darién, pero necesitaba estar sola con mis pensamientos. — Estábamos muy preocupados por ti. — Siento haberlos preocupado, no era mi intensión. — Te entendemos Eva. — Darién la envuelve entre sus brazos. — Creo que ya es hora de quitarme el luto, a mi padre no le gustaría verme de esta forma tan deprimente. Evangeline luego de haber terminado con el abrazo se levanta del sofá. — Ve al baño, tomate una ducha larga y cuando salgas te tendré prepara una rica comida. — La chica alza ligeramente sus comisuras. — Gracias por todo lo que has hecho por mi Da. — Siempre estaré aquí para ti. — también se levanta del sofá y la toma de las mejillas para plantar un beso sobre su frente. — eres la mujer más fuerte que he conocido. — Ya deja las cursilerías, debo ir a tomar una ducha. Evangeline se aleja de él. — Todos los días te profesare mi amor y no podrás negarme jamás. — se encoge de hombros. — William Shakespeare te dire de ahora en adelante. Dijo mientras que caminaba en dirección a su habitación donde estaba el baño. Estando allí adentro se despojo de toda su ropa y comenzó a llenar la tina, quería realmente tomar un baño lo suficientemente relajador, pronto se avecinaba una pelea entre sus hermanos, sobre todo con Dominic que era el más patético de todos los hombres sobre la tierra, por alguna extraña razón siempre encontró una rivalidad con ella y cuando era pequeña la acusaba de haber asesinado a su madre. Aunque su padre jamás les dio la espalda a los chiquillos, todos tuvieron el mismo amor de padre que podía haber, ya que Kurt Goldberg era un hombre de principio y jamás dejaría a sus hijos. Luego de la muerte de Teresa prometió honrarla aun en la muerte, lleva su anillo de matrimonio a todos lados y si cualquier mujer se le acercaba el simplemente las rechazaba, tenia un viejo dicho que decía: Existen muchos amores, amor de padre, de hijo, de amigos, pero el amor que yo siempre le tuve a tu madre jamás se lo profesaría a otra, porque simplemente se lo voy a decir a mi mujer cuando nos encontremos en el más allá. Al recordar aquellas palabras la nostalgia invadió el cuerpo de Evangeline, a pesar de no haber conocido el amor de su padre y su madre, siempre se hizo la idea de que la trataba como a una reina. Pronto se sumergió dentro de la bañera y dejo que el agua la cubriera por completo, y salió solo cuando tuvo la necesidad de tomar aire, respiro muy agitada mientras que toma el jabón de baño, lo restregó por todo su cuerpo hasta quedar completamente llena de este producto. Aun no podía superar lo que vio aquella noche cuando su padre falleció, creyó que fue una premonición, pero estaba segura de que lo fuera luego de haber visto al oráculo, quizás el pudo haberle enseñado lo que le iba a pasar a su padre y le dio todo el tiempo necesario para despedirse. Siguió sumergida en la bañera hasta que sus dedos se arrugaron, salió se envolvió en la toalla y se dirigió a su closet para tomar su primera prende de color luego de haber pasado toda la semana con ropa oscura. Opto por colocarse un vestido floral, había comenzado a hacer un poco de calor y los vestidos y shorts habían salido a la luz, arreglo su cabello mojado, se coloco unas sandalias y salió. Vio a Darién moverse de un lado al otro en la cocina, era agradable tenerlo cerca porque definitivamente hacia todo lo posible por hacer todo bien y ver a la otra persona feliz. Darién al notar la presencia de otra persona miro de reojo y se encontró con una fresca Evangeline, de inmediato dejo lo que estaba haciendo y la mira con una sonrisa de arriba abajo. — Vaya, te ves hermosa. — dice. — Gracias. — toma las puntas de su vestido con un poco de timidez. — ¿Qué estas preparando? Huele muy bien Se acerca hasta donde esta Darién cocinando. — Es pollo agridulce con verduras salteadas. — ¿Dónde aprendiste a hacerlo? — pregunta Evangeline impresionada. — Durante el día que estuve afuera Nora me enseño varias recetas, incluso me presto su libro. Señala hacia un libro que reposaba en el desayunador. — Pues debo felicitar a Nora por lo que te ha enseñado, porque realmente todo se ve muy provocativo. — Sabes, mientras que estuvo en Grecia preparaba unas comidas esquicitos, incluso se preparar Pan y queso. — ¿Por qué no los has preparado? — No he tenido el tiempo, pero te prometo que lo hare. — le guiña un ojo. — por cierto, llamo Charlotte, dijo que todo esta bien en arurabi, abudiva… — Abudabí. — corrigió Evangeline. — Eso, que dentro de dos días esta aquí y que lamenta haberte dejado sola. — La llamare después que nos deleitemos con tu comida. Tan pronto como Darién apago la hornilla, comenzó a servir en dos platos de forma perfecta cada uno de los alimentos, Evangeline sonrió al presenciar cuan meticuloso era, y pensó que definitivamente ambos eran tal para cual. El hombre coloco el palto con comida en frente suyo y luego destapo una botella de vino y lo comenzó a servir en dos copas, luego tomo asiento junto a ella y sonrió en grande. — ¿Habrá algo especial el día de hoy? — pregunta extrañada Evangeline. — Celebramos tu gran belleza. — levanta su copa — Y yo por tener a una gran persona a mi lado. — choca la copa con la de Darién provocando un pequeño tintineo. Al llevar Evangeline el primero trozo de pollo con verduras sus papilas gustativas probaron por primera vez un manjar de dioses, literalmente porque después de todo Darién es un Dios. — Darién no tuvimos la oportunidad de discutir lo que sucedió con el oráculo. De inmediato Darién hace una mueca al recordar aquello. — Lo sé, pero realmente no quiero pensar en ello. — ¿Qué sucede si lo que nos dijo pasa? Además, nunca nos dijo como podíamos hacer para solucionar tu problema del cuadro. Un recuerdo viaja por la cabeza de Darién. Mientras que estaba recogiendo las últimas cajas que habían llegado al almacén de Nora las luces comenzaron a parpadear, de inmediato coloco los ojos en blanco y espero a que lo que sea se apareciese de inmediato. — Hola de nuevo hermanito. — Atenea se aparece en la cima de las cajas. — ¿Qué quieres Atenea? — pregunta con fastidio. — Saber como se encontraba Evangeline, supe que su padre falleció. — Así es y luego de haber visto a Oráculo. — Estaba atrasando lo inevitable, pero hasta donde se esta bien en el paraíso de Yahveh. — Como sea ¿Qué más quieres? — Oráculo no les dijo como se podía romper la maldición de Hera, así que vine contigo. Me detengo para ver a la Diosa bajar. — Espero que esta vez no sea una nueva caminata por el bosque. — No, no lo es. — Bueno, suéltala. — Evangeline debe morir. — ¡Que! Prefiero volver al cuadro. — Espera, no he terminado, mientras ella siga teniendo el control sobre ti tus poderes no podrán salir a la luz ¿Acaso no recuerdas como eras en el campo de batalla? Trato de recordar como era en las peleas, pero los recuerdos eran bastante borrosos. — Tantos eran tus poderes que Ares quería luchar junto contigo, pero Zeus cuando se entero que Hera te hizo y nunca se lo dijo simplemente se volvió loco y cuando te vio luchar el quiso tus poderes, así que bajo con Amerita la cual estaba sedienta por poder y ofreció tus poderes, para volverte débil. Y al tener aun vigente el pacto con Zeus con tan solo Evangeline tocarte tendrá un contacto fluido de poderes con Zeus y no lo percataras. — Prefiero que siga haciéndolo, pero Evangeline no morirá. — Darién escúchame con atención, Según el oráculo no habrá más descendiente mujer en la familia Goldberg, eso quiere decir que Evangeline es tu salvación y cuando esta muera el pacto con Zeus se romperá. Hades y Lucifer comparten un rinconcito nuestro tío puede resguardar el alma de Evangeline para que no sea corrompida en el infierno, pero solo por un minuto, luego de eso ella se ira para siempre, tu eres nuestro salvador, el resto de dioses estamos contigo. — Tal vez no hay una solución. Dijo Darién cuando salió de sus recuerdos, este no era el momento correcto para informarle que ella podría salvar a toda la humanidad de un dios hambriento de poder. — Claro que debe haber una solución, creo que deberíamos invocar a Atenea. — ¡No! — Ante la sorpresa Evangeline se sobre salta. — digo, no, he intentado hablar con ella, pero no responde a mis llamados. — ¿acaso me estas ocultando algo? — Evangeline Enarca su cejo. — No lo estoy haciendo, es solo que, aun no puedo creer que… bueno soy un dios y que mi familia este completamente loca. — Te entiendo completamente, y realmente no se como voy a reaccionar cuando vea a mis hermanos. — Tu debes calmarte, no te rebajes ante ellos, demuéstrales que no te dejas llevar por tus impulsos. — Tienes razón, ellos han hecho todo lo que se les da la gana y yo siempre me quede callada, pero esta vez no, esta vez conocerán a la verdadera Evangeline Goldberg. — Esa es mi chica. Siguieron hablado un poco más hasta que el reloj marco la media noche, las campanadas del reloj publico comenzaron a sonar, ya que Vivian cerca de este pues se podían escuchar claramente. — Creo que ya es hora de dormir. — dijo Evangeline levantándose de donde estaba. — Si, se nos hizo un poco tarde. — Darién rasca su nuca viendo a todos lados. De repente las luces del departamento comenzaron a fallar, Evangeline vio todo extrañada y Darién solo se pellizco el puente de la nariz porque sabia lo que se avecinaba. — ¡Hermano! — Evangeline supo de inmediato que era un Dios, pero no sabia cual ya que tenia una representación diferente en los libros, el dios al ver a Evangeline se detiene. — Cuñada. — saluda. — Debo preguntar q… — ¡Ya hablas! Entonces ahora me presento, me llamo Ares el dios de la guerra. — le tiende su mano. — Bueno yo me llamo Evangeline. — toma su mano, pero voltea a ver a Darién. — ¿Por qué no me dijiste que ya tenias una comunicación con tus hermanos? — Porque no la tengo, solo soy un instrumento para ellos. — No digas estupideces Darién, esto es por un bien común. Ares comienza a caminar por todo el departamento como si fuera suyo. — ¿Qué significa todo esto? – Evangeline se acerca a Darién y le susurra. — Es difícil de explicar. — Pues tenemos tiempo. — se cruza de brazos. — Luego de lo que dijo el Oráculo sobre mi destino el simplemente se apareció, dijo que me iba a entrenar, ya que muchos años sin actividad es contraproducente si no entreno. — ¿En serio piensas luchar con ellos? Porque yo recuerdo que no querías saber nada de ningunos porque son unos creídos y ególatras. — A mi sáquenme de ese círculo. Al sentir la presencia del dio de la guerra la pareja da un respingo y ven mal al dios. — Marte, será mejor que no vuelvas hacer eso. — le advierte Evangeline. — ¿Me llamo marte? — ve a su hermano y este asiente. — hacia mucho tiempo que no me llamaban así. — finge llorar. — eres la mejor cuñada del mundo. Intenta abrazarla, pero Evangeline se lo impide. — Entonces… vienes para entrenar con Darién. — Así es. — ¿A dónde van a ir? — pregunta cruzándose de brazos. — Hay un descampado que utilizamos a las afueras de la ciudad. ­— Responde Darién. — ¿puedo ir con ustedes? — Lamento destrozar tus sueños, pero no. — responde Ares cambiando por completo de actitud con ella. — Oye tranquilo. — Darién lo separa de Evangeline. — Eva, no puedes venir con nosotros porque de cierta forma eres una distracción para mí. Evangeline enarca una ceja. — Pero no lo tomes para nada malo, lo que quiero darte a entender es que apenas veas nuestra pelea de seguro te preocuparas y querrás ir a ayudarme, pero yo realmente apreciaría si te tuviera cerca. — Entiendo. — responde seca. — que les vaya bien. Darién no la detiene sabiendo los riesgos que correría. — Luego te disculpas con ella, ahora debemos irnos. En un chasquido ambos se encontraban en el descampado completamente a oscuras para comenzar a practicar y a conectar con su poco poder. A la mañana siguiente Evangeline se levanta por el sonido de su teléfono, al ver el identificador de llamadas contesta rápidamente. Era el señor West avisándole que la reunión de la lectura del testamento seria en unas cuatro horas. De inmediato se puso en pie y comenzó a cambiarse, debía ir completamente imponente y tenia el conjunto perfecto para esa ocasión, además que sus cuñadas la odiaban sin razón alguna, se maquillo, se colocó sus mejores tacones salió disparada hacia la sala. — ¿Eva? — Darién al verla completamente vestida de una forma elegante se sorprende. — ¿A dónde vas a ir? — El señor West me llamo, la lectura del testamento será en unas tres horas y la oficina del señor West están del otro lado del pueblo. — Dame unos minutos para cambiarme y te acompaño. — No, no es necesario, tu presencia me distrae. Darién hace una mueca de enojo. — Eva, no fue mi intensión decirte eso. — ¿entonces que intentaste decirme? — se cruza de brazos. Darién quería gritarle lo que realmente debía suceder, pero no quería ese destino para ella, lucharía todo lo posible para nunca tener que hacer lo que le dijo Atenea. — Mis poderes están dormido, y yo necesito de suma concentración para conectar con ellos, Ares me esta entrenando para poder utilizarlos el día de la guerra con Zeus. Evangeline no dice nada. — Pero debido a la maldición de Amerita tu no puedes tocarme. — baja su mirada. — porque de forma indirecta se los envías a Zeus para volverlo más poderos. — ¿Qué? — los ojos de Evangeline se inundan de lágrimas. — ¿Cómo hago para dejar de hacerlo? — No sé puede. — responde. — Entonces nosotros… no estamos destinados a estar juntos. — Claro que, si lo estamos, pero cuando derroquemos a Zeus la maldición acabara y poder volver contigo, ahora no llores, porque sabes que no me gusta verte así. — Esta bien, hipea. — Ahora ¿quieres que te acompañe? — Pero vamos a tener que ir juntos en el automóvil. — Ya resolveremos el problema. Pocos minutos después ambos se encontraban en el auto de Evangeline, ella conducía y Darién iba en la parte trasera del auto. Era un poco incomodo, pero habían resuelto el problema de estar juntos. Al llegar a la oficina del señor Wolf ambos se bajaron y caminaron a unos cuantos centímetros del otro sin ni siquiera tocarse, cuando la recepcionista nos abre las puertas, los dos hermanos y cuñadas se dan la vuelta para ver a Evangeline entrar junto con Darién, las chicas esposas de sus hermanos se quedan completamente pasmadas ante la presencia del guapo guerrero macedonio, una sonrisa de satisfacción se dibuja en el rostro de Evangeline. — Lamento llegar tarde. — se excusa con el señor West. — No hay ningún problema Evangeline, puedes tomar asiento. Señala el sofá doble en frente del escritorio, con cuidado de no tocarse con Darién ambos se sentaron y comenzaron a escuchar al señor West con el protocolo, la verdad era un poco tedioso lo que decía, pero pronto se paso a lo más interesante. — Kurt me entrego esta carta antes de morir, y la leeré en esto momentos. — el señor West comienza a desdoblar el papel. — esta carta las escribí para mis tres hijos, Bruno, Dominic y Evangeline Goldberg, los tres han sido mi mayor orgullo porque hoy en día son personas exitosas y conformaron una familia, debo darle un consejo par que tengan una familia feliz y duradera. Se dice que la paciencia es virtud de sabios y es cierto, cuando perdí Teresa no sabia que hacer con tres niños a mi cargo, pero siempre supe darles los mejores valores, cariño y alegría, entiendan a sus hijos e hijas, porque en el futuro se los agradecerá. Gracias a mi hija Evangeline por sacrificar segundos, minutos y horas de su vida por cuidarme cuando más lo necesitaba, se que tu corazón siempre será noble. Con eso el señor West termina de doblar la carta. A Evangeline pequeñas lagrimas comienzan a bajar por sus mejillas porque supo que hizo bien al no desamparar a su padre. — Ahora Kurt dejo una propiedad con varios “Tesoros” como lo solía llamar el Auto Impala 67 quedo a nombre de Evangeline y con ella la caja fuerte de su oficina y el libro rojo con franjas doradas. Bruno obtendrás las reliquias del bisabuelo. Evangeline presencio como la esposa de Dominic y su hermano sonrieron con satisfacción, pero vaya sorpresa que se llevaron cuando el señor West dijo las siguientes palabras. — A mi hijo Dominic la Harley Davidson que se encuentra en la casita del porche. Y en cuanto a la casa, esta se demolerá para evitar altercados monetarios entre ustedes. — ¡Que! — se levanta enojado Dominic. — ¡Como pudo dejarnos en la calle! — ¡Con que descaro vienes a decir eso de nuestro padre! Evangeline se levanta enojada. — ¡Tu no mereces ser llamado hijo porque eres un idiota que solo piensa en el dinero, por eso nuestro padre no nos dejo la casa! — ¡Tu cállate la boca zorra! — interviene su esposa — ¿A quien crees que llamas zorra? Porque recuerda que tu tienes un pasado y que te hayas casado con alguien que te saco de un burdel no te cambia. — Evangeline suelta todo su veneno — ¡Basta! — Bruno se levanta enojado. — ¡No quiero escuchar más ni una palabra de los dos maldita sea! ¡Durante muchos años se han dedica a odiarse dejándome a mi en el medio! ¡Ya estoy harto de esto! — Pues ya veras que ella esla que siempre comienza con la pelea. — intenta defenderse Dominic. — ¡No! ¡Eres tú! — Bruno coloca su dedo índice sobre el pecho de Dominic. — tu creaste todo este rencor contra Evangeline, ella solamente se defiende. — Porque ella no merece nada. — escupe entre dientes. — gracias a ella nuestra madre murió. — ¿acaso crees que a mi tampoco me duele que nuestra madre no esté? — pregunta Furiosa Evangeline. — pero afortunadamente tuve un padre magnifico que nos saco a los tres adelante y tu creaste esta rivalidad estúpida. — No es simplemente por eso Evangeline, nuestro abuelo al verte de inmediato cambio con nosotros, de repente eras la elegida a no se que mierda, todo cambio cuando tu llegaste. — No digas estupideces. ­— la defiende Bruno. — es la primera mujer entre generaciones, claramente iba a obtener mucha más atención. — Me sabe a mucha mierda que haya sido la primera mujer de la familia, ella fue la causante de nuestras desgracias. — Ya estuvo bueno. — Darién se levanta cabreado de tanto escuchar a aquel pobre idiota. — Tu no tienes velas en este entierro niño bonito. — Si las tengo cuando se trata de mi mujer. — ¿mi mujer? — Dominic se carcajea. — vaya menuda zorra nos saliste, ¿Dónde esta Martin? Al terminar de gesticular la pregunta Darién se abalanza tan rápido sobre Dominic que nadie tuvo tiempo para detenerlo, pero fue un solo golpe que recibió cuando su hermano cayo al suelo completamente noqueado. Todos excepto ella se mueven para socorrer a Dominic, se lo merecía por estar hablando tanta mierda. — ¡Eres una bestia! — la esposa de Dominic intenta acercarse a Darién, pero Evangeline se interpone agarrando su mano. — Le llegas a tocar un pelo y terminaras igual que tu esposito. Tan cobarde que era, que no se atrevió a hacerlo, solo le lanzo una mirada de muerte y volvió con su esposo que a penas recuperaba la conciencia. — Sera mejor que nos larguemos de aquí. — le dice Evangeline a Darién. Este asiente y simplemente se suben al auto y salen disparados de la oficina del señor West. — Ese fue un buen golpe. — admite Evangeline cuando están lejos. — Se lo merecía. — Claro que se lo merecía, aunque ahora debe odiarme aun más. — Que te de igual, me tienes a mí, a Charlotte y a Román. — Afortunadamente, ahora para evitar encontrarnos con mis hermanos ¿Qué tal si vamos por la caja fuerte? — Si tu deseas. Y así fue, Evangeline y Darién condujeron por una hora hasta llegar a la casa de su padre la cual pronto será demolida. Ella debe admitir que en el fondo de su corazón le dio escuchar aquella fatídica noticia, aquella casa donde vivió mayor parte de su vida la iban a demoler e iban a construir quien sabe que cosa, pero no se molestó, aquella era la voluntad de su padre y debía cumplirla, lo que no sabía era ¿Qué tenía la caja fuerte por dentro y tampoco se sabia la clave de esta para abrirla, pero encontrarían la forma correcta para hacerlo. Al llegar entraron con la llave de repuesto, se dirigieron exactamente a la oficina de su padre y divisaron la caja fuerte entre los libros, no eran tan grande, pero si pesaba un montón, pero para Darién era como cargar una pluma. — Ve adelantándote, yo le echare un último vistazo a la casa. — Esta bien. Darién sale de la casa y Evangeline comienza a recordar cada momento que vivió allí, vio a su padre corriendo por toda la casa persiguiendo a una niña de 4 años completamente desnuda con los calzones en la cabeza, también pudo verlo curándole las heridas que se hizo cuando se cayo de la bicicleta, o cuando vinieron por ella al primer baile. Puso su mirada sobre el cuadro que estaba al inicio del pasillo donde estaba el y su madre, lo tomo, se lo iba a llevar para recordarlo por siempre, pero entonces noto la foto donde estaba Kurt cargándola siendo una recién nacida, lo tomo y por último se despidió de la casa dándole un beso a la puerta. Atrás se había quedado lo material, pero los recuerdos nunca se borrarían de su mente. Condujo en la tranquilidad de la carretera con una sonrisa en sus labios y no iba a dejar que nadie se la borrara por más que quisieran. Al volver al departamento Evangeline se dirigió a las repisas flotantes que tenia en la pared, retiro uno de los adornos que tenia y coloco la foto de sus padres y al lado su foto recién nacida. Darién coloco la caja fuerte sobre el desayunador llamando su atención. — ¿Cómo abrirás esto? — No tengo ni la menor idea. — responde, quizas el señor Wolf me llame y me de algunas indicaciones, no sé. — se encoge de hombros. — ¿Qué crees que haya allí? — Si esta en la caja fuerte es porque es algo realmente importante para mi padre, lo averiguaremos cuando sepamos la clave. Ahora ¿Cómo fue que te moviste así tan rápido? — Ya te dije, son los entrenamientos con Ares. — Vaya, si así luchabas en la antigüedad me gustaría verte. — También me gustaría que me vieras. — ¿Cuándo sucederá todo eso? — Puede ser hoy por la tarde, mañana, pasado, en un mes, puede ser cualquier día a cualquier hora, por eso debemos estar preparados ante Zeus. — Debo admitir que me encuentro un poco temerosa por todo esto. — Yo igual, pero debemos derrotarlo para ser libres. — ¿Qué pasa si…? Ya sabes. — Soy un dios, quizás reviva a los minutos. — Esto apesta. — ¿Qué cosa? — Tener la necesidad de tocarte y no poder hacerlo. — Yo también me muero por tocarte, pero solo nos queda esperar. — Darién ¿te puedo hacer una pregunta? — Adelante. — ¿si te ofrecen irte a la antigua Grecia o quedarte aquí, que elegirías? Darién no dice nada al respecto, simplemente se queda pensando en cómo responder aquella pregunta tan difícil, pero a la vez tan fácil, ya que de cierto modo se sentía cómodo estando en estos tiempos y estaba junto a Evangeline, pero extrañaba su antiguo hogar, reencontrarse con sus viejo amigos, disfrutar de las grandes batallas, pero no sabia que hacer con aquel dilema tan grande. Evangeline comprendido de inmediato la posición de guerrero macedonio y no debió hacerle aquella pregunta, pero los sentimientos que tenia por el comenzaron a florecer tan rápido que se estaba enamorando perdidamente por él, pero si decidía irse a su antiguo hogar lo entendió y no lo juzgo para nada. Quiso levantarse y darle un abrazo, pero recordó la condición, así que le lanzo un beso al aire, el cual Darién sonríe y lo atrapo para colocarlo en sus labios, ambos iban a encontrar la forma de amarse locamente y nadie los iba a detener. — ¿no vas a leer las cartas que dejo tu padre? — pregunta Darién señalando al sobre que había dejado sobre el desayunador. — Cierto, ya es momento de abrirlos. Evangeline los toma con mucho cuidado y rasga la parte superior del sobre para comenzar a sacar por lo menos 3 hojas que estaban dobladas a la mitad. Tomo la carta que tenia el numero uno pintado en grande, respiro con fuerza y comenzó a abrir lentamente la carta dejada por Kurt Goldberg
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD