Había pasado exactamente una semana desde que Darién y Evangeline se dirigen la palabra, todo en el trabajo de la chica volvió a la normalidad, la única diferencia es que el cuadro de Darién no estaba donde realmente debía estar, en su lugar colocaron otro cuadro, cada vez que Evangeline levantaba la mirada para encontrar el cuadro del guerrero Macedonio simplemente veía un paisaje, las personas que antes venían a disfrutar de la desnudez del hombre simplemente pasaban de largo al no encontrarlo, si ellos realmente supieran que aquel hombre salió del cuadro caerían de culo al suelo.
En cuanto a Darién su muy buen amigo Bastián le ofreció un trabajo en el local de Nora, donde brindaba servicio al cliente y a decir verdad las ventas del lugar aumentaron porque muchas chicas iban a ver el galán de telenovela y conseguir tan siquiera una rozada de manos. Nora estaba satisfecha por el buen trabajo que hacía.
La convivencia entre los dos hasta el momento es muy sobria, solamente cruzan palabras de buenos días y buenas noches y ninguno de los dos salía de sus habitaciones.
En cuanto al libro del bisabuelo de Evangeline aún no había sido leído ya que no pretendía dañar las paginas viejas, porque algunas estaban muy frágiles. Atrevidamente tomo uno de los guantes de seda del trabajo y se los llevo a casa.
El impala rugió cuando fue encendido, le había informado a su padre que había tomado el auto prestado, con la excusa de que su auto se había dañado, pero lo que no sabia Kurt es que su hija había vendido su auto para responder por todos los medicamentos que le colocaban. El hombre se alegró porque su auto seguía en movimiento. Charlotte se despidió con la mano de su amiga y siguió su ruta.
Evangeline al llegar al edificio se desvió por el sótano para dejar su auto bien asegurado, su zona de parqueo no había sido utilizada y estuvo casi de perderla, pero ahora con el auto de su padre pudo conservarlo.
Tomo su bolso y subió al elevador presionando el botón de su piso. Pero el ascensor se detuvo en piso de la recepción. Pero vaya sorpresa que se llevó cuando se encontró de frente con Darién.
— Hola. — saludo el hombre.
— Hola. — respondió simplemente Evangeline.
El momento se torno incomodo cuando el ascensor comenzó a subir, los segundos se volvieron eternos y por lo bajo maldijo a Chronos por ser el dios del tiempo y en este momento no podía acelerar el tiempo.
Al llegar al departamento cada quien entro en su habitación, pero pronto Evangeline salió de su habitación para estar en la parte más luminosa del departamento con su libro en la mano.
En el mesón del medio de la cocina había una gran lampara que iluminaba con mucha intensidad. Se coloco los guantes y con mucho cuidado abrió el libro. La primera hoja tenia la fecha de 1200.
Me llamo Saint, tengo 15 años y comencé a escribir este diario porque quiero contarle la historia de la nuestra familia.
Mi padre se llama Mateo y tiene 30 años y tengo 4 hermanos.
Mi madre se llama María Isabel.
Mis hermanos se llaman Isaac, Mariam y Denis.
Nuestro abuelo una vez nos contó una historia acerca de un hombre que conoció, era realmente sabio para ser muy joven, pero le dijo que su padre había conocido a mi bisabuelo y que eran los mejores amigos del mundo el hombre se llamada De…
No pudo terminar de leer lo que Saint porque la pagina estaba rasgada, pero no se preocupó, en las siguientes paginas Saint contaba acerca de su vida y como trabajaba en el rancho de su padre, a pesar de tener una gran riqueza heredada.
— ¿Qué haces? — Darién llego al lado de Evangeline. Este brinco asustada por la intromisión del chico.
— ¡Darién! — golpeo su hombro con fuerza, a la cual él hizo una mueca de dolor.
— Auch. — sobo la zona afectada.
— Te lo mereces por asustarme de esa manera.
— Solo quería saber que hacías.
— Pues nada que te interese.
— No seas así Evangeline, en algún momento debemos hablar de lo sucedido.
— No hay nada de que hablar, tu tomaste aquella decisión y la respeto.
— ¿Cómo me pides que controle mis emociones? Me acaba de enterar que mi ex esposa me vendió ante Hera, una Diosa dañada por Zeus con todas sus infidelidades y no solo eso, tu eres físicamente igual a ella.
— Por eso te atraje desde un inicio, porque me parecía a Amerita.
— Si, junto con Bastián era lo único que me hacia sentir como si estuviera en casa, pero comprendí que tu no eres ella, tu eres Evangeline y que eres maravillosa.
— ¿y que planeas con eso?
— Que me perdones por como te trate, no merecías mi trato y merezco toda tu indiferencia.
— Si yo te perdono debes estar claro de que no podremos tener una relación.
— ¿Por qué?
— Darién soy la viva imagen de tu ex ¿te sientes cómodo con ello?
Darién pareció pensárselo varias veces, claro que le incomodaba, pero debía enfrentar su pasado de una vez por todas.
— No. — mintió.
— Te note titubear, se que si te incomoda verme. Pero esta bien, te perdono.
— Gracias Evangeline. — Darién abre sus brazos para envolverla, pero lo detiene.
— Debes mantener tu espacio.
— Ok, ok. — levanta sus manos al aire rindiéndose. — ¿Qué lees con tanta delicadeza?
— Es un viejo libro familiar, quería corroborar algunas cosas de mi familia.
— ¿y que dice?
— Hasta el momento estoy conociendo a Sanit, de 1200 y dice que nuestra familia prevenía de Atlántida, pero con el tiempo fueron emigrando más al centro de África.
— Vaya, eso suena muy interesante. — Darién toma un taburete y se sienta en frente de Evangeline. — la Atlántida fue una super potencia.
— ¿En serio existió?
— Se dice que Zeus también era gobernante de los atlantes, todos tenían una gran belleza, y muy sabios, pero una vez sus ejércitos quisieron conquistar el mundo y fueron sometiendo a todos por su paso, hasta llegar con los atenienses los cuales los derrotaron y Zeus los castigo hundiendo la isla en una noche.
— Bueno tu lo dices desde el punto de vista histórico, pero la ciencia explica que pudo haber sido una erupción submarina de un volcán y hundió la isla.
— Si, también puede ser, pero mira el lado positivo, tu familia pudo haber sido una de las familias sobreviviente de los atlantes, por lo general estos suelen ser muy inteligentes y agiles.
— ¿entonces los atlantes son superhéroes?
— No sé que es eso.
— Son personas ficticias que tienen super poderes, excepto Superman, el viene de Kriptón y nuestro sol le da poderes.
Evangeline ve el rostro de Darién con una gran incógnita.
— Ven, te enseñare lo que son los superhéroes.
Ambos se fueron a la sala donde estaba el gran televisor pantalla plana y aun lado se encontraba el cuadro vacío donde antes vivía Darién. Evangeline había decido colgarlo para que no agarrara polvo dentro de un cuarto.
Entro a una de las plataformas de streaming y comenzó colocando Batman. Desde el segundo Darién se engancho con la historia del hombre murciélago, le hacia ciertas preguntas a Eva, pero esta no le respondía ya que se perdería toda la trama de la película. Y así siguieron con la saga de Dc Comics.
— Pero que carajos… — dice cuando se ve la película de la liga de la justica, la cual duraba 4 horas y la luna ya estaba en su máximo esplendor en el cielo.
— Esos no son los únicos superhéroes, también está el capitán América, ironman, la viuda negra, etc.
— Colócalas entonces.
— Ya es muy tarde Darién, mañana debemos ir a trabajar.
— ¿y como voy a dormir con esta duda?
— Fácil, ve a la tienda de comics y compra los comics para que sepas lo que sucede.
— ¿Cómo llego allí?
— Si quieres mañana paso a buscarte al trabajo y te llevo.
— No es necesario que gastes tanto dinero para ir a buscarme.
— Ya tengo un auto.
— ¿En serio?
— Si, mi padre tenia un auto en su casa, que no estaba siendo utilizado, así que decidí tomarlo.
— ¿Cómo esta él?
— Pues empeorando cada vez más, todos los días voy a visitarlo.
— ¿Cuándo iré contigo a visitarlo?
— Darién. — Evangeline hablo en tono de advertencia.
— Si, si, recuerdo lo que me dijiste, pero puedes llevarme como tu amigo.
— Mi padre no es estúpido Darién, de inmediato va a preguntar si eres mi novio.
— Y le diré que no, que solo eres mi amiga. — Evangeline negó con su cabeza. — vamos Eva, no te pido más nada, te lo prometo, Charlotte también es tu amiga y lo conoce.
— ¿y?
— Que yo soy tu amigo y también quiero conocerlo.
— Ya déjalo estar.
— Te molestare durante toda lo noche para que me lleves contigo.
— Puedes hacerlo, tengo mucha paciencia. Se cruza de brazos. — ahora si me lo permites prepare unos espaguetis para cenar.
Evangeline se levanta del sofá y vuelve a la cocina, pero antes tomo el libro rojo y lo único en un lugar donde no corriera peligro.
— No seas aguafiestas, quiero conocer a tu padre.
— Dije no. — hablo mientras que sacaba tomate para preparar la salsa.
— Prometo comportarme.
— ¿acaso te ibas a portar mal? — Evangeline lo encara enarcando una ceja.
— No, pero… agh, llévame con tu padre.
— Dije que no Darién respeta mi decisión.
— Lo hago, pero eso es negarme conocer al mundo.
— No te estoy negando nada, solo mírate, ahora tienes un trabajo y ganas dinero, lo que tanto querías.
— Lo quería, pero para comprarte muchas cosas lindas.
— Pues ya no lo hagas.
— Tarde. — responde.
Evangeline se queda perpleja y lo ve con sorpresa.
— Se que te vas a molestar, pero…
Darién se da la vuelta y camina por el pasillo de las habitaciones. Evangeline no supo si moverse o esperarlo en el lugar donde estaba, pero esta situación le parecía un poco extraña. Vio venir a Darién segundos después con una caja. La chica simplemente se pellizco el puente de su nariz.
— Esto lo compre en una tienda del centro comercial, Nora me ayudo a escogerlo.
Claro, encontró a la persona perfecta para saber de la vida de Evangeline.
— Me dijo que te gustaban muchos los superhéroes y en realidad ya había visto todas esas películas, pero tu lucias tan emocionada por mostrarme que me hice el desentendido.
Darién coloco la caja encima del mesón para que Evangeline lo abriera.
Esta de inmediato pensó en lo lindo que había sido por haberse interesado en ella de esta forma, pero debía mantenerse firme y recordar que ambos no eran merecedores del otro por todo el pasado que acareaba, aunque Evangeline no tuviese nada que ver con ellas.
— Vamos, ábrelo. — empujo más la caja hacia ella.
— Darién, no debiste hacerlo.
— Pero lo hice, esta es realmente mi ofrenda de paz.
Evangeline tomo la caja y la abrió y dentro se encontraba un peluche.
— Nora me dijo que te gustaba Batman, porque de alguna forma tu perdiste a uno de tus padres y que muchas veces te solías sentar sola e imaginar que era tu baticueva.
Nora sabia casi toda su vida, aunque no estuvo presente durante los primeros años, aquella chica podía delatarme con cualquier cosa porque era a la primera a quien recurría.
— Gracias. — lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
— No llores, no quiero que llores. — Darién de inmediato se acerco a ella y la abrazo y ella lo recibió entre sus brazos. — eres una persona increíble, me recibiste en tu departamento sin importar las consecuencias, me has enseñado mucho de este mundo y a pesar de que mi comportamiento fue el peor me perdonaste, esto no es lo único que te mereces, pero es mi forma de agradecerte.
— Ya no digas más que me harás llorar aun más.
— Mejor cocinemos ¿te parece?
— Esta bien, esta vez estamos en son de paz.
— Así es mi capitana.
Aquella confesión de Darién limo un poco las asperezas que ambos tenían gracias a Amerita, pero la vida se trata de perdonar, de cierta forma ciertos entes los estaba espiando seccionando de que el destino cumpla su camino y el otro preparado para lanzarle una flecha, ambos hermanos sonríen y permanecen viendo a los dos mortales.
Mientras que en algún lado del mundo una reunión importante estaba dando inicio, no era nada del otro mundo, los principales regentes del mundo estaban aun enojados porque todo lo que sucedió después de su caída.
Zeus estaba en el centro de todo, a su lado estaba su hermana y esposa la diosa Hera y a su alrededor el resto de hermanos, hijos y sobrinos.
Cabe resaltar que los 12 olímpicos tienen la capacidad de transformar sus apariencias para lucir como otra persona, pero en esta ocasión su apariencia era la original. El ultimo hijo de cronos no era viejo como suelen describirlo, aún mantenía su apariencia joven, pero como todo el casanova que es, sus ojos eran azules tal cual como los del cielo, tenia una barba que remarcaba sus facciones perfectas.
Un estruendoso trueno se escucho por toda la zona y de inmediato todos en la sala hacen silencio.
— Hoy estamos reunidos para nuestro próximo movimiento. — la voz fuerte y gruesa de Zeus retumbo por todos lados.
Hera hace una mueca de desagrado, ha aguantado a su marido durante muchos siglos y esta a punto de tirar la toalla, pero sabe que no puede hacerlo, todos sus intentos por derrocar al nuevo dios han terminado en puro fracaso y todos ya están harto de aquella tonta idea. Al igual que Urnao y Cronos, desea con ansias ser el rey de todo el maldito mundo. Había estado mezclándose entre todos los humanos y actualmente la vida de ellos es mucho mejor que como cuando ellos estaban al mando de todo.
— ¿Qué necesidad había de esta reunión? — pregunto Poseidón ya un poco cabreado de su hermano. — Hermano ya debes entender que nuestro tiempo paso.
— ¡No! — vuelve a tronar y una luz cegadora ilumina la sala. — ¡Debemos tomar lo que nos corresponde por derecho!
— Si ese es el orden que deseas llevar, entonces yo debo ser la diosa que los lidere. — soltó Afrodita. — recuerda que sigo siendo una titanide.
— No puedes ni manejar tu vida Afrodita. — se mofa Hestia. — si de esta forma manejas a tu familia no quiero imaginarme a todo el mundo.
— No pienso decirte nada, porque a diferencia de ti, yo si soy una mujer de verdad.
— Claro y por eso tuviste 8 hijos con Ares.
— ¡Cállate la boca! — se levanta amenazante.
— ¡Basta! — exclama Zeus. — si seguimos luchando contra nosotros mismos no llegaremos a nada, llego el momento de unirnos como la familia que somos.
En aquel instante Hera lanza una fuerte carcajada ante lo dicho por Zeus, aquel dios no podía hablar de familia cuando defraudo la suya desde el primer instante en que le fue infiel y ahora mismo tiene hijos por todos lados.
— ¿Qué es tan gracioso? — la mira furioso.
— Quieres hablar de familia y güiste el primero en torcerme el brazo. — escupe furiosa. — ya no eres Zeus todo poderoso, ahora eres un simple Dios que quedo para la historia y que actualmente nadie busca a menos que sea tarea de niños humanos, crees que puedes mandarnos a todos aquí, pero no te das cuenta de que cada quien ya re hizo su vida. Poseidón vive más en el agua que en la tierra, Hades ahora esta mucho más relajado porque alguien llamado lucifer lucero de la mañana ocupo su puesto. Ya madura Zeus.
El dios del trueno ve a su esposa con mucho odio y rencor, había aguantado tanto de ella que estaba dispuesta a hacerla completamente infeliz.
— Ok, hablemos de familia. — se acomoda sobre su silla. — cuando Atenea salió de mi te llenaste de odio y envidia y pariste a Hefesto, pero aquel no es el único que tuviste sola.
Todos en la sala miran con sorpresa a Hera.
Nadie sabia del embarazo que había tenido de forma espontánea, luego de su fracaso con Hefesto quiso tener a un hijo perfecto, inteligente, guapo, guerrero, lo creo a obra e imagen a lo que siempre quiso con Zeus, una relación completamente sana y llena de risas, pero sabía que no podía tenerlo en el monte olimpo, así que lo dejo con una familia que no podía tener hijos, además de eso tenían los recursos suficientes para darle una gran vida. A aquel niño lo llamo Darién.
Cuando oyó el llamado de una mujer llamada Amerita supo de inmediato que se trataba de su hijo Darién, pero jamás se espero verlo igual de infiel que su esposo, la ira invadió todo su cuerpo cuando se fijo que fallo de nuevo y para evitar que siga dañando a más mujeres lo encerró dentro de un pergamino, lo metió dentro de una botella y lo enterró en el desierto.
Con el pasar de los años y la caída de los olímpicos, intento buscarlo, pero ya había sido demasiado tarde, no lo encontró nunca, así que a los pocos siglos se dio por vencida y dejo de buscarlo, así que se entremezclo con los humanos en diferentes facetas hasta ahora.
— Tu hijo… tanto que querías que fuera perfecto y termino siendo igual que yo. — se mofo el dios. — lo encerraste dentro de una botella y más nunca volvió a aparecer… hasta ahora.
— Eres un sínico, tu aquí eres el infiel, traicionaste hasta la confianza de Hades cuando estaba con Perséfone.
— ¿Y? — se encoge de hombros
— ¿Cómo que y? — lo imita. — ya nadie confía en ti Zeus.
— Eso crees tú, aquí todos están dispuestos a batallar junto a mi para derrocar a Yahveh.
— Tú los llevaras a la inminente muerte.
Sin más que decir, Hera se levanto de su lugar junto con su esposo y desapareció dejando una nube blanca.
Sin más que decir, Hera se levanto de su lugar junto con su esposo y desapareció dejando una nube blanca.
Al parecer las cosas entre los dioses olímpicos están bastante deterioradas, hasta el punto de querer matarse entre ellos mismos, pero Zeus no iba a dejar que absolutamente nadie dañe sus planes.
solo que esta vez un poco básico.
Darién había acumulado toda su ropa en el cesto de la ropa sucia y ahora no tenia nada limpio que colocarse y no solamente eso, más o menos Evangeline le explico como se utilizaba, pero iba llegando tarde al trabajo, el dilema radica en ¿Cuántas tasas de detergente debía echarle a la ropa?
Sin importar que, echo dentro las que realmente consideraba que eran las necesarias. En su día libre organizara todo el departamento de Evangeline para que no tenga trabajo que hacer cuando llegue cansada a casa. Tomo escoba y recogedor para empezar por la cocina que era la que más se ensuciaba, al ver toda la loza en el fregadero hizo una mueca de desagrado, pero si quería recuperar a Eva, haría todo lo posible por hacer de todo.
Echo jabón en la esponja y tallo cada una de las ollas y platos y es que la noche anterior no habían fregado los paltos y agregado a eso, los del desayuno estaban incluidos, pero termino muy rápido lo cual fue lo importante.
El timbre de la lavadora que indicaba que ya se había terminado el ciclo comenzó a sonar, Darién dejo todo de lado su se acerco a la lavadora, pero vaya sorpresa que se llevo cuando vio mucha espuma salir de esta.
— Mierda. — mascullo, parte del piso se encontraba todo mojado y la espuma rebosaba la lavadora. — maldita tecnología.
Tomo un trapeados y comenzó a pasarlo por todo el piso, pero apenas lo colocaba en el suelo debía exprimirlo. Así la paso duranta varios minutos, aunque el piso seguía mojado no seguía encharcado como lo encontró, la espuma de la lavadora poco a poco fue bajando hasta que ya no quedaba rastro de ella.
— ¡Llegue!
Darién escucha la voz de Evangeline y después la puerta cerrarse, dio la ultima pasada con el trapero y fue a recibir a la chica, aunque no había terminado con las tareas del hogar.
— Hola. — se acerca a ella, la abraza y le da un beso en la frente.
— ¡Wow! estas un poco mojado. Evangeline coloca su mano sobre el pecho de Darién.
— Es que quise ayudarte limpiando toda la casa, pero tuve un pequeño percance. — rasca su nuca y sonríe tímido.
— ¿Qué hiciste?
— Quise lavar la ropa. — señala hacia el cuarto de lavado.
— ¿Y separaste los colores?
Darién no dice absolutamente nada ya que, así como tomo la ropa la echo dentro con mucho, mucho, mucho, detergente.
Evangeline intenta ocultar una risa, pero esta sale sin importa.
— ¿echaste alguna prenda blanca?
— No lo sé, tal vez.
— Ok, vamos a ver si se estropeo alguna.
Caminan en dirección al cuarto de lavado y Evangeline saca toda la ropa dentro, estaba toda la ropa de Darién incluyendo los uniformes de trabajo que le dio Nora, los cuales tenía roja. Entre toda la ropa pudo encontrar lo que parecía ser un suéter blanco, el cual ahora tenía un tono rosa, pero afortunadamente era la única prenda que se había estropeado.
— Esto es lo que pasa cuando mezclas ropa de color con una blanca.
— No lo sabía.
— Lo sé, y lo entiendo, no hay ningún problema, pero sabes que a la próxima debes separar la ropa por colores, inclusive, la ropa negra y blanca se lava por separado.
— Lo tendré en cuenta.
— Y para echarle detergente a la ropa es solo una tapa de esta.
De la repisa que estaba sobre la pared tomo una pequeña tapa, la cual antes era de un suavizante de ropa.
— Así se evita que se forme demasiada espuma.
— ¿lo notaste?
— Claro que sí, también tuve una primera vez.
— Esto me da mucha vergüenza.
— Tranquilo, sabes que a la próxima no lo debes hacer como hoy, por cierto la secadora tiene un sistema de secado y planchado, así que tu ropa saldrá lista para ser colgada nuevamente en el closet.
— Lo tendré en cuenta.
— Ahora si me permites, debo cambiarme de ropa, tengo una cita muy importante.
— ¿Cita? ¿con quién?
De inmediato Darién se coloco en alerta, sabia a la perfección lo que era tener una cita, ya que muchas chicas le habían propuesto tener una, pero las había rechazado con la excusa que tenía pareja.
— Es con un hombre, al parecer es muy importante de donde viene, porque mi jefe me llamo y dijo que debíamos atenderlo bien.
— ¿Debíamos? ¿alguien mas ira contigo?
— Claro, Charlotte, ella es nuestra relacionista.
— Mmm, ¿puedo ir con ustedes?
— Nop, ya te dije que es una reunión de trabajo.
— ¿Y si necesitan protección?
— Darién no nos va a suceder nada, hoy es viernes mejor ve y sal, llama a Bastián conoce, disfruta del pueblo.
— Bastián tuvo que salir del pueblo, regresa mañana.
— Entonces relájate en la sala, ve una película, prepara palomitas y disfruta.
Evangeline vio dudar a Darién y no hay más nada que le gustaría acompañarlo para que no se quedara solo, pero es que trabajo es trabajo y debía responder por el museo.
— Te prometo que volveré lo más rápido posible.
Y con eso rápidamente se cambio de atuendo y salió disparada en su auto hacia el lugar de evento, el restaurante que había solicitado el hombre misterioso, era bastante caro y muy sofisticado, a decir verdad, pero afortunadamente el museo corría con los gastos en este tipo de situaciones.
Diviso a Charlotte en la entrada del restaurante, ambas habían quedado para entrar juntas. Salió del impala luciendo un elegante traje blanco, el cual solo utilizaba en ocasiones importantes y esta era una de esas.
— Te veías como toda un rockera saliendo del auto y no solo eso, llegas 10 minutos tarde. — dice Charlotte cuando llega a su lado.
— Lo siento, Darién quiso realizar una buena acción, pero como principiante con una lavadora hizo un desastre, pero limpio, pero debía explicarle como se utilizaba.
— Pobre hombre, ¿Cómo esta por cierto?
— Esta bien, aunque… bueno, luego hablamos de eso, mejor vayamos hacer negocios.
— Según es un jeque, pero no estoy segura realmente de quien sea.
— Definitivamente es todo un misterio.
Las dos chicas entraron mostrando la invitación que les había enviado su jefe y sin más preámbulo las guiaron hasta una mesa vacía.
— Parece que no soy la única que llego tarde.
— De aquel hombre se acepta.
— Cierto.
Evangeline por alguna razón podía sentir como algo se oprimía en su pecho y sus manos comenzaron a sudar como locas, nunca se había colocado de esta forma y mucho menos por una reunión de trabajo.
De repente todo alrededor se coloco en silencio, las dos chicas vieron a todos lados y un hombre venia caminando en su dirección, Charlotte dio su mejor sonrisa, pero se pudo notar incomoda, Evangeline se levanto de la silla acomodo su saco y le tendió la mano al hombre.
— Mucho gusto mi nombre es Evangeline Goldberg y soy la encargada del museo de historia de Bear town.
— El gusto es mío señorita Goldberg.
Evangeline le lanzo una mirada a su amiga, la cual no se movía de su lugar, pero veía al hombre con un poco de horror.
— Ella es mi compañera Charlotte, es nuestra relacionista publica, en este momento se encuentra un poco mal de la garganta, perdone usted si no habla. —las ultimas palabras las dijo entre dientes.
— No se preocupen, será mejor que comencemos.
Cuando el hombre les dio la espalda, Evangeline le lanzo una mirada de incógnita a Charlotte, esta simplemente bajo su cabeza.
Pero la mejor amiga de Evangeline estaba que salía corriendo de aquel lugar, sentía una mala vibra que emanaba del hombre y que debía protegerse como ha de lugar, pero estando con el de frente no podía hacerlo, además que Evangeline era una mujer muy determinada a cerrar cualquier tanto cosa que se le atravesara.
— Me presento, mi nombre es Mohamed Asad, y para no hacer la velada tan larga, estoy interesado en una de las esculturas que se encuentran en su museo, que de por sí es la única del artista.
— Claro, pero dígame ¿de que se trata el evento?
— Es algo clasificado.
— Entiendo, entonces ¿de qué escultura estamos hablando?
— La de Zeus.
— Muy buena elección, a decir verdad, la imponencia de Zeus se relaciona con el estatus y de seguro a sus invitados les encantara.
— ¿Entonces? ¿Me la venderán?
— ¿vender? — Evangeline mira a Charlotte y esta simplemente se encoge de hombros. — disculpe señor Asad, pero no podemos vender una escultura que esta protegida por la UNESCO ya que es patrimonio de la humanidad, simplemente podemos alquilarla, por 500 mil dólares, y aparte de eso debe dejar una póliza de seguro de 250 mil dólares en caso que la escultura al volver a nosotros presente daños.
— Su jefe dijo que la podían vender y deben hacerlo.
— No señor, no sé con que jefe hablo, pero el patrimonio de la Humanidad no se vende y tampoco se permuta.
Mohamed Asard se queda en completo silencio con la mirada fija en Evangeline, trataba de intimidarla, pero no iba a poder, Evangeline había lidiado con todo tipo de gente rica y no iba a dar su brazo a torcer simplemente porque el dinero les desborda de los bolsillos.
— Ok, la alquilare.
— Me alegro que haya tomado esa decisión, aquí traje todos los papeles necesarios para que le podamos entrar la escultura.
Nadie podía con el gran poder de Evangeline, sobre todo porque no se dejaba amedrentar y timar de nadie, por otro lado, estaba feliz porque volvería a casa temprano junto a Darién, las noches de películas se habían vuelto sus favoritas ya que compartían ciertos gustos, aunque el no supiera nada de series, novelas y todo el mundo de la cinematografía. Pero las que realmente disfrutaba y se volvió la favorita de Darién es Troya, donde sale Brad Pitt, aunque en repetidas ocasiones se quejaba de la actuación del actor, pero aquello lo hacia sentirse feliz, ya que también lo acercaban un poco a su verdadero hogar.El señor Mohamed firmo todos los papeles sin queja, Evangeline disfrutaba de cerrar tratos, era como su pasión ver a los otros soltar todo el dinero del mundo por pinturas y esculturas que solo estarán una noche fuera de su verdadero hogar.
— Fue un gusto hacer trato con usted señor Asad. — Eva le tiende la mano al hombre.
— El gusto fue mío señorita.