El perro más terrorífico y escalofriante fue el que decidió poner afuera de su habitación justo en una pared blanca que continuaba al baño. Parecía un verdadero guardián, grande, músculoso con un rostro deseoso de carne con unas facciones de violencia excesivas. Este era el que no conservaba casa nada de su anterior naturaleza pues de ser un perro noble y dormilón se convirtió en algo con aspecto de asesino. Sus colmillos todos sobresalían de ese hocico que estaba muy abierto. Capaz de entrar un gato grande de un solo de un solo bocado. Su lengua estaba inclinada a la derecha en forma de disfrutar algo que estaba comiendo. Su vista fija en frente como esperando a que te acercáras paraa devorárte ante sus pies. Su espalda estaba un poco encorvada en señal de reposo mientras que sus patas traseras empalmadas en el suelo para tomar impulso y brincar. Las delanteras listas y afiladas para desgarrar todo lo que se pusiera en su camino. Su rostro enojado pero en señal de espera por sus víctimas.
Sus largas orejas estaban bien firmes y alertas a cualquier movimiento. Y si hermoso cabello n***o brillaba como un zapato bien boleado reflejando su elegancia. Unas manchas de sangre acompañaban el matiz perfecto para no acercársele nunca.