Se levantó para acercarse a la mesa donde esa estatua reposaba y como si por instinto lo hiciera se cortó la mano con un cuchillo que había ahí. Dedujo que si la sangre había abierto la caja, ese mismo elemento también haría algo con la figura que lo invitaba con ese brillo penetrante. Colocó su mano justo arriba para que la sangre se regara sobre ella. Cayeron unas cuantas gotas al inicio pero después un chorro se liberó poniendo un pigmento rojo en casi toda ella. Después se alejó unos pasos para ver si algo sucedía. La mesa empezó a moverse como si alguien bailará en ella. Abram resistió con la mirada sin hacerse para atrás. La sangre empezó a burbujear como cuando el agua hierve en la estufa. El burbujeo se volvía cada más intenso, parecía que en cualquier momento iba a salir disp

