Abram entró a su casa para continuar con la trágica escena de ver los c*******s de sus amados perros por toda la casa. El no tenía espacio para enterrarlos ni mucho menos dinero para pagar una incineradora particular. Pero se la había ocurrido una idea mejor. Fue al cuarto trasero donde guardaba cosas del pasado, herramientas y cosas de sus perros. Era un cuánto pequeño que ocupaba como bodega, solo estaba iluminado por un foco que acababa de encender. El cuarto estaba muy sucio y desordenado, las paredes rayadas y con de pintura carente. Buscó en un mueble y saco una gran caja de ahí. Era rectangular, negra y con el borde dolor naranja. Tenía una etiqueta que decía "Equipo para balsamar" Del cuál sacó algunos ungüentos que ocuparía para sus animales. También sacó algunos cuchillos y navajas. Colocó algunas cobijas y trapos en una de las mesas para realizar su trabajo. Todo con lágrimas en sus ojos aún.
Salió de la habitación y fue por el primero de los c*******s. El pequeño tomy fue el elegido, aún con el hocico abierto, la lengua de fuera con saliva fresca y los ojos blancos. Lo cargó con mucho cuidado y cariño llevándolo a la habitación para trabajar en el.