La saludó con un beso, que para ella resultó ser muy corto, fugaz y esquivo. Aún así Esteve había acudido a la cena, pese a las claras intenciones que tenia Lara. — Para empezar, cambia tu expresión, no estamos en la oficina y esto no es ni de cerca una cena laboral. — Lo siento, quizás estoy un poco tenso. — ¿Te inquieto? — En lo mas mínimo.— respondió seguro, la misma seguridad que tenia Lara de que podría lograr algo con Esteve, pues le parecía un hombre muy atractivo, inteligente y con cierto carisma un tanto oculto. — Se debe a asuntos personales. ¿Cuál es el motivo de esta invitación? — Me gustas, llamas mi atención y eso me está distrayendo de muchas otras cosas. — Eso es un problema. — ¿Que me distraiga?— preguntó ella, todavía creyendo que Esteve estaba allí por ella

