Después del funeral de mi padre, no supe nada de Thiago. A causa de repetidos ataques de ansiedad, el doctor me había mandado reposo absoluto. Me estaba quedando en casa de Esteve, fue aquí donde desperté una mañana y aquí seguía. Él me hacía compañía en todo momento. Una vez llamé a Thiago, más no hubo respuesta, no sabía nada de él. Quizás se había enojado porque yo estaba aquí, no lo sé y tampoco dejaba de imaginarme cosas. Solo sabía que lo necesitaba y él no estaba. Los días transcurrían y yo seguía con este enorme vacío , sin esperanza de que alguna vez se calmara, nunca me pasó por la cabeza de perder a mi padre, de ese modo o de cualquier otro. Aunque regresar a mi casa era una opción, Esteve no quería dejarme sola, se veía muy preocupado, pero también estaba el hecho de

