Mi corazón sin vida empezó a latir de nuevo, cuando la figura envuelta entre sombras apareció frente a mi vista y me dejó ver que aún existe una esperanza en este mundo para mí. Eres tú esa esperanza, eres mi vida, mi aire, mi alma, mi fuerza, mis latidos, la razón por la que sigo de pie. Ella es mi esposa Pese a los esfuerzos, las quemaduras de Santiago eran graves, la ropa se le había pegado a la piel y su rostro estaba casi irreconocible. Dejó de sacudirse y de gritar, quedó tendido en la tierra inmóvil, solo un ligero quejido que salía de su boca daba señales de que continuaba con vida, Camila se acercó a él y se arrodilló a un lado al tiempo que Sofía aparecía a su lado ileso y llorando. —Los paramédicos ya vienen —informó el policía. —Sofía, ve con el oficial —le dijo a su hija,

