Capítulo 7: El guapo Demetri
Apenas me acosté me di cuenta de que se sentía diferente la ropa que llevaba puesta. Levanté las cobijas y vi que no traía más que una playera que seguro era de Demetri y mis bragas. Lo voltee a ver de manera acusadora.
-¿Me desnudaste?
Él me miró sin ninguna expresión aparente y dijo:
-Sí.
-Pero por qué no me llevaste a casa? ¿por qué me trajiste aquí y me desnudaste?
-Prácticamente no te desnudé, ya que estás vestida ¿no? Además no te llevaré a tu casa por qué estabas dormida y no querías despertarte, así que te traje al hotel, te cambié y te costé. No fue gran cosa.
-¿Espiaste mientras me cambiabas?
-No.
-Mentiroso...
-Bueno solo un poco -se rió cuando di una palmada en el hombro.
-Eres un pervertido, ¿lo sabes, no? -pero no pude evitar reírme, era extraño, pero me sentía cómoda junto a él, como si lo conociera hacía mucho tiempo.
Empezó a besarme en el cuello pero varias veces y me reí pero no pude evitarlo y reí a carcajada, ese era mi punto debil. Volteo a verme y dijo:
-¿De qué te ries?
-Lo lamento, pero me da cosquilllas cuando me besan el cuello, lo lamento es mi punto debil.
Cuando me giré a verlo con una sonrisa en mi rostro, él tenia una mirada malvada. Oh, no...
-¿Tu punto debil?
De repente me empezó a besar y hacer cosquillas; no podía soportar la risa, traté de alejarme de él pero no me lo dejó y me apretó más contra su pecho, reía a carcajadas mientras él reía discretamente, hice un esfuerzo inmerso en soltarme, y cuando lo hice di vueltas por la cama. Él me alcanzó y sí, los dos nos caímos al suelo.
-¿Estás bien?
-Sí -dije con una sonrisa.
Él estaba encima de mí, no me molestaba su peso ya que no me estaba aplastando, levanté mi mirada y pasé mi mano por sus facciones; era demasiado bello como para ser de la tierra.
-¿Estás seguro que no eres de otro planeta?
-¿Qué? -preguntó confuso.
-Sí, creo que tal vez no seas de la tierra, eres tan... sexy para ser real.
Sonrió.
-¿Sabes? Es el primer cumplido que me has hecho desde que nos conocimos.
-¿En serio? -dije avergonzada-, que pena.
Él sonrió y bajó su boca a la mía, me beso con ternura, esta vez fue un beso lento pero no menos pasional, mis venas ardían con pasión contenida; pensé que esta vez si podríamos tener sexo, pero no.
Terminó de besarme, me levantó sobre mis pies me miró de arriba abajo y me dijo:
-Te ves increíble por las mañanas.
-Sí, seguro.
Él solo sacudió la cabeza riendo.
-Ve a darte un baño, tus maletas estás en aquel armario, estaré en la cocina preparando el desayuno.
-¿Sabes cocinar?
-Claro.
-Guao, todo un estuche de monerías -dije burlándome de él.
Salió del cuarto, claro no sin antes darme una nalgada, y lo hizo riendo el encantador, suspiré cuando fui a mi maleta saqué una falda que llegaba un poco arriba más de la cintura y era un poco volada y de color negra con figuras blancas; y una camisa blanca con unos zapatos negros a juego.
Cuando entré al baño fue impresionante, nunca había visto una ducha como esta. Tenía una gran tina y una gran regadera, era el paraíso. Cuando voltee al espejo y vi mi aspecto... me sobresalté en un grito.
Demetri de repente estaba en la puerta con una expresión de preocupación.
-¿Qué pasa? ¿estás bien?
-Dijiste que me veía increíble, soy un desastre.
Mi cabello estaba todo despeinado, mi rimel estaba un oco manchado pero no mucho y mi mejilla tenía la marca de almohada, era un asco.
Demetri me tomó de la barbilla buscando mi mirada.
-Te ves increíble para mí.
Y con esas palabras se dio la vuelta y se marchó, me quedé con la boca abierta. Había dicho que era hermosa para él, eso fue... inesperado.
Entré a la ducha y fue genial, el agua parecía darme masaje, quería quedarme para siempre aquí, al final tuve que salir ya me estaba arrugado como pasa, así que salí y me vestí. Sequé mi cabello y lo amarré en una coleta y por supuesto me puse un poco de maquillaje. Cuando me dirigí a la cocina.
DEMETRI.
Se veía hermosa cuando se levantó, pero mientras dormía se veía encantadora, me había levantado en la madruga porque ella se había acurrucado más a mi lado, se sentía tan bien su cuerpo junto al mío. Cuando esos pensamientos llegaron a mi cabeza me senté, yo no podría tener nada con ella; no sabía amar y no quería amar, a pesar de lo bien que lo pasáramos yo nunca podía estar con ella, además solo era por diversión, ¿no? A quien engañaba, me estaba enamorando de ella, era imposible.
No iba a permitir que llegara más a mi corazón, lo iba a hacer bien y después la dejaría; además, ella pronto se iría y no la volvería a ver, y en ese momento me dolía el pecho pues caía en razón; ella se iba a ir y nunca nos íbamos a volver a ver.
DANKA
Sí, en la cocina estaba Demetri semi desnudo y un banquete; así era perfecto, mi alma gemela, mi limón partido, mi otra mitad, mi príncipe azul, sí sabía cocinar y consentirme era un dios.
En la mesa había unos panqueques, fruta picada, y un par de huevos y tocino el cual hacían una carita sonriente, lo que me hizo reir. Cuando Demetri me oyó, se dio la vuelta y me miró desde la punta de los pies hasta la punta de la cabeza y asintió.
-Te ves hermosa.
-¿En serio? -pregunté avergonzada.
-Encantadora -dijo con una sonrisa.
Nunca me iba a acostumbrar a sus cumplidos.
-¿Sabes?No creo poder comer todo esto.
-No sabía qué te gustaba, así que hice de todo un poco.
-Gracias -caminé a su lado para darle un beso en la mejilla y cuando mis labios iban a tocarla él movió su cara y lo besé en la boca y se aprovechó de eso por que me besó con tal salvajismo que me dejó sin respiración.
Me dejó ir con una sonrisa descarada en su rostro y me dijo:
-Desayuna, voy a tomar un baño y vestirme, quiero llevarte a conocer la torre Eiffel.
Y con eso se fue al cuarto, a los pocos segundos escuché correr el agua, ¿como sería desnudo? Sería mejor que desayunara, me comí la cara sonriente y un panqueque. Había amanecido con un poco de hambre pero no como para comer todo esto, además no me había tardado tanto en la ducha, tal vez como 20 minutos ¿como pudo hacer esto tan rápido? Estaba delicioso.
Escuché como se cerraban la llaves de la ducha, desde donde estaba sentaba se veía más o menos la puerta del baño, me incliné un poco hacia atrás en mi silla para poder verlo y su pecho marcado e increible. Lamentablemente la toalla alrededor de su cintura me estorbaba, eso no era justo.
Me incliné un poco más pero no llegué a ver mucho pues me fui para atrás con todo y silla, las patas de la silla se habían resbalado y caímos las dos; el golpe casi me deja sin aire. Demetri se acercó a mí mirandome confundido.
Joder...