Capítulo 10: Una dulce primera vez

1009 Words
Capítulo 10: Una dulce primera vez Como odiaba que supiera qué hacer para tenerme derretida en sus brazos, como si desde el principio hubiéramos estado destinados a estar juntos y por eso no pudiera quitármelo de encima o alejarme por más que quisiera de él. Jadee cuando me volvió a besar, y me llevó adentro de la casa arrastrándome por la cintura, ambos dando vueltas por la el pasillo pegando de las paredes mientras trasteábamos el sitio y después a la habitación. Nos tumbamos en la cama, él encima de mí, envueltos en tanta pasión que no podíamos ni siquiera calmarnos o alejarnos el uno del otro, como si estuviéramos unidos desde vidas pasadas hasta este momento. A pesar de estar todavía un poco enojada, sus besos me habían distraído y mi ira en el olvido había quedado, ¿qué importaba la cena? ¿qué importaba Vanesa? este hombre estaba conmigo ahora, estaba conmigo aquí besándome y demostrando que me deseaba solo a mí en este momento. Que él era capaz de hacer que todas mis hormonas empezaran a alborotarse con tan solo una mirada y era capaz de hacerme enfadar y ponerme celosa igual de rápido. Me besó con más pasión y dulzura sus dientes mordiendo mi labio inferior estremeciendo toda mi piel y haciéndome jadear, nos empezamos a desvestir mutuamente como si la ropa fuera un completo estorbo, él me quitó la playera que llevaba puesta y a su vez también el sostén dejando mis pechos al aire mientras yo le sacaba la suya por la cabeza. Empezó a acariciar mis pechos entre sus manos, no podía evitar gemir de lo rico que se sentía, aún más cuando puso su boca sobre uno de mis senos y empezó a morderlo, lamerlo y a succionarlo, mi pezón duro complaciente por la atención; estaba demasiado excitada solo quería más de él, quería que me hiciera suya ahora, empecé a pelearme con el boton de sus pantalones, al fin pude soltarlo y metí mi mano dentro de su pantalón; cuando mis dedos pasaron por su sexo él gruñó y se pasó a mi otro seno al cual le dio el mismo tratamiento, no dejaba de gemir. Regresó su boca a la mía y empezó a besarme de nuevo. Me quitó la falda y después mis bragas dejandome ahora completamente desnuda ante él; dejó de besarme y él se levantó para quitarse los pantalones y su boxer. La boca se me hizo agua, joder, estaba bien dotado y tenía una gran erección que me hizo morderme los labios. Este hombre era un manjar para la vista, no podía apartar la mirada de él, todo de él era hipnotico. Se subió a la cama y se puso encima de mí, no sin antes besar mis muslos, mis caderas, cintura, ombligo, cuello y al final mi boca; me besó con tanta pasión que me dejó sin aliento, su mano tocándome por todos lados como si no me diera opción de quedarme quieta ni que se me bajara la calentura. Él se acomodó entre mis piernas y yo le hice espacio con la respiración agitada, pero antes dije: -Tomo la píldora. él fijó sus ojos en los míos, analizándome, pareciendo ver más allá de mí y a la vez tan profundo en mi alma, como si desde el primer instante en que no conocimos este momento hubiera estado predestinado para nosotros. -¿Estás segura entonces? -preguntó. Me reí un poco, pero solo afirmé con la cabeza, sino hubiera estado segura, de seguro que ya me hubiera largado de aquí, ni siquiera le hubiera dado la oportunidad de sacarme la camisa ni mucho menos que intentara desnudarme, o que me besara. -Sí -dije casi rogando por su toque al ver que no se movía como si por medio segundo ambos nos hubiéramos quedado congelados en nuestro espacio y tiempo. Entonces él de nuevo se acomodó entre mis piernas y yo me acomodé un poco cuando él guió su sexo a mi entrada. Me miró a los ojos, y con un solo empuje entró en mí, jadee o más bien ambos gemimos ante la primera sensación de sentirlo dentro de mí, primero poco a poco; lento, como si nuestra vida dependiera de eso, como si quisiéramos conmemorar esto por primera vez. Él empezó a moverse lento al principio, dentro y fuera, dentro y fuera, el movimiento de sus caderas era rítmico y empezaba a enloquecerme. Puso sus manos en mis pechos y siguió acariciándolos, me iba a volver loca. Me besó de nuevo y yo rodee su cuello con mis brazos, y mis piernas se apretaban alrededor de su cintura mientras me arqueaba queriendo más y más, sintiendo que mi piel se erizaba y se volvía caliente. Su ritmo empezó a hacerse más rápido y más fuerte dentro de mí. Nunca había sentido esta conexión, él me miraba a los ojos y yo era incapaz de apartar la mirada de él como cantaramos mientras nuestras auras se fundían en una sola. ¿Amor? ¿Se puede hablar de amor cuando ha sido tan rapido todo? mi corazón latía al mismo ritmo que el suyo, nuestras respiraciones echas un desastre y vaya que me sentía al borde de venirme ya, cuando antes nunca había experimentado un orgasmo hecho por otra persona. Ambos empezamos a gemir más fuerte; su sexo tocaba mis puntos más sensibles, su boca empezó a tocar mi cuello y partes donde ningún hombre siquiera se había esforzado, sentí como mi orgasmo empezaba a acumularse; se empujó dentro de mí un poco más y entonces exploté en un jadeo que sonó como un grito del éxtasis que logré alcanzar, mi piel vibrosa y sensible, y entonces él se permitió llegar al ver que había alcanzado mi éxtasis, estremeciéndose sobre mí mientras soltaba un gruñido profundo y varonil. Nuestros orgasmos nos habían consumido, ahora ambos estábamos en el cielo rozando las estrellas mientras nuestras respiraciones se amortiguaban. Él cayó encima de mí respirando pesadamente, y yo acaricié su cabello queriendo que este momento nunca acabara.
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