Capítulo 9: ¿como pudiste invitarla?

1004 Words
Capítulo 9: ¿como pudiste invitarla? -¿Estás bien? -preguntó Demetri. Joder y yo tenía que ocultar mi rostro contrariado solo para demostrarle a él que todo estaba bien. Que no estaba a punto de salir de aquí directo a montar una excusa y decir que me largaba. Tragué pesadamente saliva. -Sí -dije bajando la cabeza y empezando a regresar a nuestra mesa, debí soltarle todo ahora pero se me olvidó cual era mi excusa. A veces me sentía tan patetica. Sentí la mano de Demetri en mi muñeca y me jaló hacia él, sus ojos buscando los míos, como odiaba que lograra mirar más allá de mí, e insistiera tanto. -No te ves bien. -Estoy bien, de todos modos, ¿por qué viniste por mí al baño de damas? -Estabas tardando mucho y decidí ver si estabas bien. Que fuera tan dulce hacía que me enfureciera más porque era relamente alguien que me atraía mucho y aunque esto fuera pasajero, sentía que era de esas aventuras que iban a doler muchisimo cuando terminaran. Joder, ya yo estaba pensando en el final cuando apenas íbamos por el principio. -Bueno, ya lo comprobaste, regresemos a la mesa, ¿si? Pero no me dejó ir, seguía agarrandome. -¿por qué estás molesta? Al parecer no había sabido disimular mi rostro de enfado. -No estoy molesta. Realmente no quería dar explicaciones, me sentía agotada. -¿Entonces que es? -No es nada. -Dimelo. -No es lugar para hablar de esto, después. -Después entonces. Regresamos a la mesa y Vanesa y la amiga de ella estaban sonriendo con arrogancia, vaya que me caían mal en especial porque parecía supermodelos malvadas que hacían la vida imposible de los demás, tal vez las estaba juzgando porque sospechaba que tenían algo con Demetri, pero por más que las viera eran esas chicas que se movían lentamente con coquetería y se reían sin achinar los ojos. Estuvimos así por un par de horas; hablando, y yo poniendo mi mejor sonrisa falsa, no le iba a dar el gusto a la vibora de ver que me afectaba; estuvimos así todo el tíempo hasta que Demetri decidió que teníamos que irnos al fin. -Tenemos que irnos. Eso fue musica para mis oidos, lo peor es que las chicas modelitos no parecían querer levantarse, como si el culo se le hubiera pegado del asieno. -Claro cariño, espero podamos repetir esto. Yo esperaba que no, si fuera por mí no las quería volver a ver en mi vida hablando de los lanzamientos de verano y la última ropa a la moda, pero qué aburrido. Nos despedimos y me subí al auto de Demetri, no quería tener que estar en su habitación, lo mejor sería que me fuera a la casa que renté. -Creo que mejor me llevas a casa, por favor, me puedes llevar después mis maletas, será una excusa para ir de compras -dije y traté de sonreir pero no podía. -¿Por qué? -preguntó confundido. -Porque es lo mejor. -¿Es lo que quieres? -Sí. Él solo asintió con la cabeza pareciendo enfadado. El viaje fue laaargo, no hablamos ni mucho menos nos miramos cuando llegamos estaba a punto de salir cuando Demetri dijo: -Tenemos que hablar. -No tenemos nada de qué hablar. -Claro que si, ¿por qué estabas molesta de repente en el restaurante? Si no querías que comieramos con Vanesa me lo hubieras dicho, ella lo hubiera entendido, hubiera sido comprensiva. Mi ira había regresado. -Oh pero que tapado puedes ser, ¿no entiendes nada? Será porque eres tonto, ¿a quien en el mundo se le ocurriria llevar a un su cita a un restaurante con ella? Con la mujer que todo el puto mundo piensa que ya casi están comprometidos. Para la próxima si piensas llevar a otra chica a pasear trata de no llevarla a lugares donde está esa zorra. Grité tanto que sentí que exploté todo lo que sentía, tal vez me pasé en decirle todo eso pero vaya que era lo que sentía por dentro ¿a quién se le ocurre invitar a otras mujeres cuando estas en una cita con alguien?, él se quedó callado y yo estaba respirando fuerte, como no dijo nada abrí la puerta y salí, no necesitaba este problema. Azoté su puerta y caminé hacia la entrada completamente molesta, sentía que botaba humo por mis orejas, vaya que sentía que era un cara dura, como si por medio segundo él me hubiera mostrado ante ella como su proxima vista, algo patetico, hasta que escuché como la otra puerta se azotaba. -Te dije que eramos amigos ella ha ayudado mucho -dijo igual de molesto que yo. -Eres un idiota, ella no piensa lo mismo, ella te ama. -Eso no es verdad. -Maldición, ¿no la viste como se comportaba en el maldito restaurante? Ella te quiere -repliqué. Él se acercó más a mí y a pocos centimetros de distancia me dijo: -Yo no la quiero a ella. Fue en este preciso momento que entendía que ibamos demasiado rápido, y sentía que le estaba haciendo toda una escena que no debería. Pero vaya que me molestaba que me sintiera como si se hubiera burlado de mí. -Sí claro, si estabas conmigo ¿por qué no hiciste nada cuando ella te tomaba la mano y actuaba de esa manera tan posesiva contigo? -¿Estás celosa? -preguntó. -Sí, y sé que no debería pero me siento burlada, me siento un hazmerreir contigo. Me di la vuelta para entrar pero él me agarró de la cintura y me volteó para que le hiciera frente, y me besó, con tal fuerza y de manera tan inesperada que me quedé completamente fuera de lugar, su lengua abriendo mi boca y por medio segundo cerré los ojos dejandome llevar, sin embargo me separé de él y dije: -No puedes arreglar las cosas con besos, sigo muy molesta. Él me veía fijamente. -Entonces dejame demostrarte que solo te deseo a ti. Me volvió a besar.
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