Darline Jones —Ese color está lindo —Angélica señala el esmalte dorado con el que he comenzado a pintarme las uñas de las manos. Ambas nos encontramos sentadas en el borde de la ventana de mi habitación. Es domingo por la tarde y no se me apetecía salir después de casi no haber pegado el ojo la noche anterior. Así que, después de que mis padres decidieran ir a jugar al boliche y mi hermano saliera con su amigo Darío, decidí llamar a Angélica para que viniese a hacerme compañía. No sabía dónde estaba Jared, suponía que también habría salido, pues no lo había visto durante todo el día, además, ahora más que nunca no deseaba cruzármelo a solas. De forma lamentable para mí, ahora no tenía idea de como actuar frente a él. Más por el hecho de que probablemente haya notado mi incomodidad dur

