Jadeante, Roman se enderezó sentándose de golpe en la cama mientras su mano se aferraba a su pecho con fuerza, justo donde su corazón latía de locamente desesperado, provocando que este subiera y bajara con furia. Observando la oscuridad, Roman tragó. Lo había sentido. Había sentido a Ollie a través de su lazo. Lo primero que sintió el alfa tras aquella revelación, fue un alivio profundo de que su pareja destinada se encontrara vivo, pero tan pronto como apareció, también, desapareció. Aunque estaba feliz porque había logrado sentir a su destinado a través de su lazo, los sentimientos que Ollie proyectó con o sin intención, le dejaron un mal sabor de boca. Dónde sea que estuviera su Sunshine en ese momento, no estaba cómodo ni remotamente feliz, que incluso se encontrara tan alerta y

