Ollie utilizó toda su fuerza para levantar un costal de heno y lo movió al interior del granero, esquivando a otros trabajadores hasta que llegó al final de la estructura, y entonces, lo acomodó encima de otro. Exhalando con fuerza, alzó su mano y con su antebrazo limpió el sudor de su frente. Dándose vuelta, contempló como aún le quedaban otros diez costales que trasladar y ordenar antes de finalmente terminar con esa tarea, y entonces tendría que ir a limpiar las cuadras de los caballos en los establos. Solo luego de ello, podría tomarse un pequeño respiro para ir por su comida. —Vamos Ollie, tú puedes, solo una a la vez —murmuró y golpeó suavemente sus mofletes antes de volver a ponerse a trabajar. Tomando otro costal, hizo el esfuerzo de tomarlo con sus brazos temblorosos para lue

