Cada vez era más hermoso estar aquí, por el día disfrutaba ver los animales pasear por el inmenso jardín y por la noche ver la luna y las estrellas en su máximo esplendor. No tenía noción de tiempo y no me aburría en lo absoluto, era increíble. —Samantha— escuche a los lejos una voz que me llamaba. Miré al cielo buscando el origen de esa voz que me resultaba familiar. Luego una luz muy intensa me obligó a cerrar los ojos—.Sam ¿me escuchas?—pronunció otra vez esa misma voz muy cerca de mi. Poco a poco mi vista se fue estableciendo, pude ver una figura a mi lado, me di cuenta que se trataba de mi hermano. —Matt, ¿Qué me pasó?—pregunte inspeccionando el lugar. Me di cuenta que me encontraba en la habitación de un hospital, sentía la garganta seca, tenía mucha sed—. Quiero agua—le dije a

