No estábamos en condiciones ninguno de los dos de encargarnos de la ceremonia fúnebre que se realiza en estos casos.
A decir verdad, no teníamos energías, no cuándo podíamos ver los ataúdes de aquellos dos seres que tanto apreciábamos.
Era difícil ver como cuidadosamente ponían los ataúdes en aquel agujero que prepararon, a decir verdad, era doloroso ver como la persona con la que tenía planeado un futuro increíble, me dejaba atrás, en un sitio solitario donde no conseguiría ver la luz.
Por otro lado, perdí también a la única persona que pude llamar amigo y que quería como tal. No podía evitar llorar al recordar los momentos que pasé con ambos, mientras sentía mi corazón roto, producto de perder lo que yo consideraba mi felicidad.
Todo se acabó, ya no queda nada y aún cuándo prometí que saldría adelante, no sabía cómo hacerlo, ni siquiera sabía si deseaba seguir viviendo.
Me sentía tan jodidamente roto que no era capaz de respirar. Ahora mismo, lo único que hago es llorar y me alejo de la gente, tratando de buscar un sitio donde estar a solas.
Estaba por marcharme cuándo el llanto de Martín consiguió que levantara la vista.
La sirvienta no sabía cómo hacerlo callar y Derek estaba inmóvil, mirando el ataúd de Tyler mientras parecía que no se daba cuenta de los sucesos de su alrededor.
Pensé que Derek consolaría el llanto de su hijo, pero cuándo miró en su dirección, con palabras crueles le decía a la sirvienta que lo callara.
El llanto de Martín parecía ponerlo peor, por lo mismo, antes de que perdiera la cordura, tomé a Martín entre mis brazos y lo alejé.
Quería estar solo, llorar en mi habitación y no ver a nadie, sin embargo, no podía dejar que nada malo le ocurriese al hijo de mi mejor amigo, por tanto, me aseguré de cuidarlo como si supiera qué hacer.
–Se un buen niño, ¿sí? –le pedí mientras lo sentaba en mi regazo– tu padre ahora mismo no está en condiciones de cuidarte y aun cuando yo tampoco... prometo que lo haré...– le fui diciendo mientras las lágrimas bajaban por mis mejillas– no dejaré que te ocurra lo mismo a ti...– añadí abrazándolo– eres todo lo que me queda...
No sé cuánto tiempo pasaré en este castillo, pero hasta entonces, cuidaré del pequeño príncipe, hasta que su padre esté nuevamente en condiciones de hacerlo.
...Centrado en el rey...
El rey estaba destrozado, el dolor que sentía era tan fuerte que no era capaz de pensar en otra cosa más que en arrancarse el corazón. Él pensaba que sería menos doloroso si simplemente se lo arrancaba.
El castillo estaba en silencio, los sirvientes se mantenían alejados, dándole espacio, mientras que Derek llenaba su copa con alcohol, refugiándose en la bebida, creyendo que con esto el dolor sería menos intenso.
Ahora mismo no le importaba nada, ni siquiera el hecho de saber que su madre había regresado al castillo, ya no le importaba si se iba o quedaba, sobre todo porque fue ella la segunda persona quién lo consoló una vez llegaron al castillo, además fue ella quien hizo los preparativos para la ceremonia de despedida y entierro.
Parecía que su madre conseguía por fin comprender que su hijo amaba a Tyler, por tanto, creó una despedida digna, quitándole aquel peso de encima.
Por los siguientes días, ella también se encargó de la organización del castillo, dejando descansar a Derek, ella creía que en uno o dos meses él podría continuar con su vida habitual, sin embargo, los meses fueron pasando y el rey se sumergía más en el alcohol, olvidando por completo que tenía un pequeño hijo quién no comprendía que estaba ocurriendo.
El príncipe Harry lo cuidaba, lo hacía con todo el cariño posible, mientras al mismo tiempo, sufría la perdida de sus seres queridos del mismo modo en el que sufría Derek.
La única diferencia es que el príncipe no bebía, él prefería mantenerse despierto, creyendo que aquellas personas que lastimaron a su esposo y amigo, podrían estar cerca.
Por otro lado, él comenzó una búsqueda, no pensaba quedarse con los brazos cruzados, por tanto, le pidió autorización a Derek para tomar el liderazgo de sus soldados, a lo que el rey simplemente se encogió de hombros, sin molestarse en preocuparse por lo que podría pasar.
Claramente para un rey en condiciones estables, darle aquella autorización al príncipe de otro castillo era imposible, puesto a que podrían usar a los soldados en su contra, sin embargo, Derek sentía que ya lo había perdido todo, así que no le importaba si Harry tenía malas intenciones.
No las tenía, él no se rebelaría contra este reino, por lo mismo, nadie trató de detenerlo, más bien simplemente lo obedecían y los soldados, prometían fidelidad, deseando vengarse por las vidas tomadas bajo su mandato.
Harry le rezaba a Tyler, le prometía que, si lo ayudaba a vengarse, él continuaría con su vida. El príncipe necesitaba ayuda, él sabía que no podría encontrar a los malditos que habían lastimado a su esposo sin ayuda de seres divinos, sin embargo, estaba enojado con los Dioses, por tanto, hablaba mirando al cielo, creyendo que Johan y Tyler podrían escucharlo.
Él no sabía si lo lograría, pero al menos lo intentaría.