Conversaciones

1538 Words
-Justo llegué al ascensor y Mario ya me esperaba, el siempre vestía impecable, sus dientes son blancos y brillantes, su cabello está bien peinado, es un rubio atractivo pero por desgracia no para mí.- -¿Lista?- preguntó -Si vamos.- -Las puertas se abrieron, los dos nos subimos, antes de cerrarlas se subió el señor Alfonso, él es el dueño del Bufete, diré que es como un padre para mí.- -Mi niña me contaron que te fue muy bien hoy.- -Señor Alfonso así es, logramos ganar esa audiencia.- -¿Cuánto nos representa?- -Unos 150 mil dólares.- -Que magnífica cifra, quiero decirte que me alegraste la noche, hoy no fue un buen día para los demás abogados pero con esa cifra ya estoy mejor.- -Llegamos al parqueadero, el señor Alfonso se fue tarareando una canción, no crean que esta conversación es de una persona Avara, es solo que él debe garantizar que cada uno de sus empleados tenga un salario a fin de mes.- -También es consciente que yo tomo casos gratis, el aprendió a darme alas por que sabe que mes a mes facturó una gran cantidad de dinero para el Bufete.- -¿Vamos en mi auto?- preguntó Mario -No, cada uno en el propio.- -El solo asintió.- -Me subí a mi auto, Mario salió primero y yo lo seguía, la verdad no es que tuviera hambre ni ganas de socializar pero lo había prometido.- -Llegamos a la cafetería “La primavera” era un lugar hermoso con los mejores postres de la ciudad, quizás me desordené un poco y haga una ingesta de dulce.- -Los dos entramos, una mesa estaba reservada, por lo visto Mario pensó en todo.- -La mesera llegó con el menú, pedí un capuchino con vainilla y un pedazo de torta de zanahoria, creo que desde que entré me hacía ojos.- -¿Cómo estuvo tu día Mario?- pregunté -Estuvo bien, me la pasé en los juzgados impulsando los casos, necesito que se muevan pronto.- -¿Qué juzgado es?- -El penal.- -Vaya, el más complicado, no hemos podido tener de nuestro lado a algún funcionario de ese juzgado.- -Si, ha sido imposible.- -Bueno pero ya vendrán más casos.- -Quiero ser positiva como tú, pero no es posible.- -No digas eso, siempre llegan personas buscando ayuda.- -Lo dice la mujer que los clientes hacen fila para que tome sus casos.- -No es cierto.- -Fernanda eres famosa.- -¿Yo?- -Si, se te conoce como la defensora de las causas perdidas, dime algo, ¿haz perdido algún caso?- -Bueno la verdad es que no- -Por eso todos quieren que los representes, tú los llevarás a la victoria.- -Pues yo tomo casos de personas buenas, creo que jamás sería capaz de defender a un criminal.- -Esa es mi área, yo si los defiendo es por eso que en algunas ocasiones pierdo.- -Tienes razón.- -El café y la conversación estuvo agradable, quizás sea bueno tener un amigo.- -Los dos nos despedimos prometiendo que la próxima salida sería un almuerzo.- -Tome mi auto rumbo a casa, yendo al rededor de dos horas antes del evento para prepararme.- -Al llegar pasé a mi habitación, comencé a escoger qué vestido me pondría esta noche, creo que el ganador fue uno de color vino tinto.- -Era un satin precioso que me ayudaba a resaltar el blanco de mi piel.- -Tome una ducha extensa y salí.- -Mi cabello es largo así que hice algunas ondas, el vestido me quedó perfecto, no me puse ropa interior pues se notaría.- -Algunos accesorios delicados y mis labios con un brillo.- -Tome mi bolso y mis tacones altos y salí.- -Creo que todo el camino al club mis manos temblaban, aún no entiendo por qué lo hago, no he tenido experiencias como las que he visto pero aún así sigo yendo.- -Al llegar al club las puertas del garaje se abren, solo los que tienen la tarjeta de miembros pueden ingresar, parqueo mi vehículo en medio de autos de alta gama.- -Aquí todos guardamos nuestra verdadera identidad, está prohibido revelar quiénes somos, así que todo el tiempo debemos usar máscaras.- -La mía es negra con destellos tornasolados, da un efecto óptico cada vez que me muevo.- -El pasillo rojo que lleva a la perdición estaba frente a mi, lentamente comienzo a caminar, siento que me voy a desmayar pero siempre fingiré seguridad.- -Buenas noches.- escucho al de seguridad hablar.- -Coloco mi huella en el dispositivo electrónico, solo se escucha. “Acceso concedido”.- -Bienvenida “Lola”- mencionó el guarda.- -Como es de saberse debemos usar nombres falsos, yo escogí Lola pues en mi pueblo natal así me llaman mis amigos, ese apodo surgió por que un profesor se enamoró de mí cuando yo apenas tenía 13 años.- -Decían que yo era una Lolita, por ser una tierna y joven niña que despertaba bajos instintos.- -Creo que me quedé con ese apodo por siempre.- -La música estaba sonando con fuerza, mujeres en la tarima bailando ya sin ropa, habían hombres reunidos hablando de negocios, otros comiéndose a besos y creo que algo más.- -Pase a la barra, como siempre me sentaré en este lugar.- -Hola Lola que placer verte.- Mencionó una mujer acercándose.- -¡Coral! Que alegría verte.- -Ella era con la única que me hablaba en este lugar, es una morena con un cuerpo de diosa.- -Estás muy bella mujer, esta noche más de uno saldrá enamorado de ti.- -Sabes que no vengo a conocer hombres, solo me gusta disfrutar del ambiente libre.- -Bueno pues yo sí que deseo un hombre esta noche, he probado un par pero ninguno me ha dado la talla.- -Pedí dos tragos, las dos seguimos hablando.- -Coral es una mujer que desearías tener en el mundo real, es abierta, espontánea y muy sincera, supongo que es lo que me falta a mí.- -La anfitriona anunció que a partir de ese momento iniciaba la noche libre, la cual todos podían tratar de conquistar al que quisiera, solo existe una pequeña restricción.- -Aquí existen algo así como los matrimonios, hay personas que ya le pertenecen al otro, las mujeres usan un collar con una piedra preciosa y los hombres un anillo con la misma joya.- -Eso significa que ellos no pueden ser elegidos por alguien más, pero la pareja tiene opciones de elegir sus propias experiencias en conjunto.- -Las mujeres comienzan a pavonearse por todo el lugar, ellas desean que un hombre las elija y es que no es para menos, aquí pueden darles regalos muy costosos a sus parejas.- -Coral menciona que irá de cacería yo profiero seguir en la barra.- -Pido un whisky doble mientras observo todo el espectáculo.- -A lo lejos veo un hombre entrar, se le conoce como Kronox, se dice que el toma a las mujeres de este lugar para su placer pero que jamás a elegido una.- -Supongo que él entendió la esencia de este club, sexo sin compromiso.- -Lo veo caminar, lleva un traje completamente n***o, igual que su cabello, puedo notar que tiene barba pues su antifaz permite que se veía.- -Todas las mujeres comienzan a caminar a su lado, el simplemente habla con algunos hombres.- -Yo sigo bebiendo mientras lo observo, es una vista agradable debo decir.- -Por un leve instante nuestras miradas se cruzaron, un calor invadió mis mejillas, lo mejor era evitarlo.- -Me di la vuelta, de nuevo estaba viendo a los meseros, un trago más pedí.- -Quiero lo mismo.- escuché decir.- -De reojo visualicé el dueño de esa voz.- -Claro que sí señor Kronox- -Mis fosas nasales se expandieron ante su delicioso olor, yo seguía concentrada en mi vaso de licor, no quiero que me delate los nervios.- -La tarima se encendió, era hora del show, gire mi cuerpo, pasé lentamente mi cabello hacia un lado, toda mi espalda y parte de mi cuello quedó a la vista del hombre.- -Unas bailarinas salieron, sus movimientos eran sensuales y provocadores, yo no quería perderme nada.- -¿Te gusta?- escuché decir.- -Sin mirarlo respondí que si.- -Esto en definitiva era otro mundo, las parejas que disfrutaban el espectáculo se daban “amor” en sus mesas.- -El hombre seguía detrás mío, las mujeres solo lo observaban.- -Creo que tienes muchas citas esta noche, mencioné tomando un poco de mi licor.- -Espero ya estar en una.- -¿Así?- -El hombre tomó mi silla haciendo que la girara.- -Los dos estábamos frente a frente.- -Soy Kronox.- -Lo sé.- respondí -Tu eres Lola ¿verdad?- -Si, esa soy yo.- -¿Por qué no participas?- -Me gusta observar para aprender.- -Tienes un fetiche por lo visto.- -Es posible.- -Acompáñame.- -¿Dónde?- -Quiero que aprendas más de cerca.- -¿Qué?- -El hombre me tomó de la mano, su agarre fue fuerte, creo que sabe que me escaparé.- -Por favor la habitación Deluxe.- mencionó al personal.- -Todos nos veían, supongo que saben que va uno hacer a las habitaciones.- -De nuevo estaba yo temblando.- -Entramos al lugar, había un cama y un gran sofá, pero me causó intriga el gran cristal que nos separaba de otra habitación.- -¿Qué haremos?- -Cumplir tus fetiches, ponte cómoda.- mencionó soltando su corbata.- -¡Dios santo! No sé qué hacer.-
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD