Mi nuevo empleo

1631 Words
¿Que es lo que haremos?- -Lo que querías.- -Según tu ¿qué quiero yo?- -El hombre se hizo detrás de mí, podía sentir su respiración en mi cuello.- -Relájate Lola, solo quiero que tengas una grata experiencia.- -Una pareja ingresó a la otra habitación, los dos se estaban comiendo a besos.- -¿Ello nos ven?- -No, pero saben que alguien los observa, supongo que eso los excita.- -Yo seguía atenta, entonces en ese momento sentí como Kronox me aprisionó contra el cristal, podía sentir su respiración muy cerca.- -La pareja comenzó su danza pasional, los dos se comían a besos mientras exploraban sus cuerpos.- -¿Te gusta?- me susurro al oído.- -La verdad estaba más nerviosa por el hombre que me hablaba que por el espectáculo detrás del cristal.- -Si- respondí -Kronox tomó mi mano derecha, no sabía qué haría pero aún así permití que lo hiciera.- -Iba guiando mi camino, paso por mis senos, mi abdomen y termino en mi intimidad.- -Sabía que no tenías ropa interior.- mencionó -El me mostró los movimientos que debía usar, jamás me tocó el directamente, por fin soltó mi mano, al menos fue respetuoso y no lo hizo el.- -Retiro su mano, indicó que debía seguir haciéndolo yo.- -¿Puedo tocarte?- escuché -Yo solo asentí.- -Sus besos estaban en mi hombro, él iba moviéndose hasta mi cuello, eran húmedos y cálidos.- -Sigue moviéndote.- mencionaba -Puse mi mano disponible en el cristal, en verdad me estaba llevando a la locura.- -El hombre puso la suya sobre la mía, entrelazamos los dedos, él seguía besándome el cuello aunque lo alternaba con una mordida a mi lóbulo izquierdo.- -Mis jadeos iban en aumento, no sé si era por el hombre detrás o por lo que veía en la pareja, pronto llegaría yo al clímax.- -No te detengas.- -En verdad no puedo más.- decía con mi voz entre cortada.- -El orgasmo había llegado, que placer el que sentía en este momento, el hombre me dio la vuelta con rapidez, ahora mi espalda estaba contra el cristal, él sostenía mi rostro entre sus manos.- -Sus ojos estaban en mis labios, era como si estuviera en una encrucijada.- -Me adelante y lo bese, él me respondió de la misma manera, lo hacía tan demandante y desesperado que me rompió los labios con su fuerza.- -Sus manos estaban ahora explorando mis senos, bajo las tiras de mi vestido para poder tener un mejor acceso.- -Eres hermosa.- susurraba.- -Me levanto en sus brazos, me llevo hacia el sofá, él se sentó mientras yo seguía en sus piernas.- -Sus manos exploraban mi cuerpo, podía sentirlas en mi trasero.- -Su virilidad se hacía presente, él en verdad me deseaba, pero en ese momento reaccioné, creo que no es lo correcto.- -Espera.- mencioné -El se separó, sus ojos estaban en los míos, el parecía desconcertado.- -Me disculpo por lo impulsivo que fui.- -Se levantó, lo vi pasar al baño, antes de que él saliera decidí abandonar la habitación.- -Iba corriendo, estuve apunto de cometer una locura, esto estaba a otro nivel.- -No pude manejar mi auto, había tomando mucho esta noche así que pedí un servicio de transporte a casa.- -Una vez llegamos a casa, el conductor me dejó el auto en el garaje, yo entré directamente a mi habitación.- -Me quité el vestido y pasé a la ducha, sé que debí verme como una tonta corriendo de ese lugar, pero ese hombre me intimida, ha tenido tanta experiencia que siento que no seré capaz de llevarle el ritmo.- -Pase a mi cama, ahora otro pensamiento me invadía, en un par de horas debía ir a la cita con ese hombre extraño.- -Creo que no dormí mucho, tenía muchas cosas en mi mente.- -Hoy decidí vestirme de blanco, quería tener un día tranquilo, supongo que los colores funcionan.- -Tome la tarjeta con la dirección, por lo visto es en el centro de la ciudad, conduzco con cuidado tratando de encontrarla.- -Por fin he llegado, dice lavandería el paraíso.- -Estaciono mi auto y me dirijo hacia dentro.- -Veo una mujer atendiendo.- -Buen día.- -Buen día. ¿Qué puedo hacer por usted?- pregunta -Le muestro la tarjeta.- -Ella solo asiente y me indica por dónde ir.- -Pase por una puerta negra, el camino era largo, ya sentía miedo caminarlo.- -El hombre estaba al final esperándome, qué misterio.- -Pensé que no vendría señorita Fernanda.- -Salgamos rápido de esto, tengo muchas citas el día de hoy.- -Tome asiento.- -Había una mesa con solo dos sillas.- -Me senté y él en frente, en su mano tenía un archivo.- -Por favor sea directo, no dé vueltas se lo pido.- -Queremos que se infiltre en el juzgado penal, deseo que sea nuestros ojos y oídos en ese lugar.- -¿Por qué?- -Tenemos sospechas que su padre está detrás de un cártel de trata de blancas, así que necesitamos recopilar pruebas.- -¿Y por qué yo?- -Eres abogada igual que el, también sabemos que eres muy buena en lo que haces, previamente hemos enviado tu currículum para su estudio y han aceptado una nueva abogada en su despacho.- -¿Qué les hace pensar que aceptaré?- -Sabemos que has intentado entrar en ese despacho, también que quieres vengarte de tu padre, solo necesitamos un favor a cambio.- -todo lo que decía este hombre era la verdad, me hice abogada por ese señor, quería estar en su mismo círculo.- -Está bien acepto.- -Iniciarás desde mañana, todo está listo para su entrada.- -¿Cómo lo hicieron?- -¿Qué?- -Lograr que me aceptaran.- -Tenemos nuestras fuentes, solo eso te diré.- -Tome el archivo y salí del lugar, por lo visto mañana será un día difícil.- -Llegue al Bufete, Gaby me estaba esperando con mis pendientes, tan pronto como me senté llegó mi primer cliente.- -Todo el día fue entre clientes y pensamientos, mi cabeza iba a explotar, tenía por un lado mi nuevo empleo, Kronox y mis casos aquí.- -Escuché que te vas.- El señor Alfonso entró.- -Bueno quería hablar contigo antes.- -Pues estoy triste y feliz a la vez.- -¿Cómo es eso?- -Triste por qué se va mi mejor abogada, pero feliz por qué por fin tendremos una ayudante en el juzgado penal, sé que nos ayudarás con nuestros casos.- -Desde luego que puedes contar con eso señor Alfonso.- -Al finalizar el día tome mis cosas, ya era momento de ir a casa, Gabriela estuvo todo el día ayudándome a delegar mis casos, algunos que ya tenía adelantados tenía que seguir con ellos, espero que el nuevo trabajo me dé el tiempo.- -Llegue a mi casa, dejé mis cosas sobre la mesa, pase directamente a la cocina, creo que mi mente se relajara en este lugar.- -Me preparé una deliciosa cena acompañada de un buen vino, escuché mi celular sonar así que me levanté y lo tome.- -Había un mensaje de la puerta roja.- -Me causó curiosidad que era un mensaje privado, le di abrir.- -Deseo disculparme por sobrepasarme anoche, ¿puedes aceptar una cena?- Kronox -¿Quiere cenar conmigo?- -Aceptar o Declinar.- -Le di aceptar.- -Te espero mañana a las 8:00pm en el club.- -No entiendo nada, según lo que me han dicho este hombre no sale con mujeres del club, solo las usa una noche y listo.- -Creo que mi mente va a explotar con tanta información.- -Un nuevo día llegó, un mensaje de texto estaba en mi celular, tenia el nombre de la mujer que me recibiría en el juzgado penal.- -Me puse mi mejor traje, tomé mi portafolio y salí de casa, solo espero que esto sea una buena idea.- -Una vez llegué al juzgado guardé mi auto, tome el ascensor hasta el piso 4to, sé que hay estaría Amanda Rosales, la mujer que me dará la bienvenida.- -Al ingresar veía a todo el mundo correr, al final del pasillo había una mujer que gritaba como loca, ella los dirigía.- -Me acerqué a ella.- -¿Es usted Amanda Rosales?- -Ella me miró de pies a cabeza.- -Soy yo ¿qué desea?- -Soy la abogada Fernanda Castiblanco.- -Otra chica tonta con sueños rotos.- mencionó -¿Me indicará cuál es mi labor aquí o seguirá con sus comentarios absurdos?- -Sabes pelear, quizás dures más de un mes.- -Yo solo la observaba.- -Sígame por aquí abogada Castiblanco.- -La mujer me llevó al ascensor, oprimió el piso 12, según veo es el último.- -Una vez se abrió me enseñó mi escritorio, por lo que veo seré como una secretaria.- -Le servirás a los señores Marshall, ellos son los jueces de este juzgado, tendrás al día sus casos y si es necesario irás a las audiencias.- -El trabajo es temporal pues como sabes nadie dura mas de un mes, no te esfuerces por ser buena, aquí ni siquiera dura la que pasa por la cama de los Marshall.- -Yo solo observaba el lugar, era bastante oscuro y tenebroso.- -Buen día ¿qué tenemos aquí?- escuché decir -Señor Roberto buen día, he traído a la nueva asistente.- -En hombre me miraba fijamente, por fin tenía al canalla de mi padre delante de mí.- -Te me pareces a alguien.- susurro.- -¿Me indican por dónde comienzo?- mencioné cambiando el tema.- -El hombre se marchó, Amanda llamó a otra chica, la cual la vi llegar con cientos de archivos.- -Les diré que mi mañana estuvo llena de documentos, la chica fue diligente y amable, siento que me mira con algo de pesar.- -¿Pasa algo?- pregunté -Cada mes hago esto mismo, me encantaría que por fin una chica durará.- -No te preocupes esta será la última vez que lo hagas, yo duraré.- -Es espero.- -La vi marcharse, prendí la laptop y comencé a ponerme al día.- -Bueno será comenzar en esta jauría de lobos.-
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