LVIII Puedo verme por fuera de mi cuerpo, ahí sobre esa chica que minutos antes me miró con sorpresa al descubrir mi vergüenza. Lo intentó, incluso lo metió en su boca, pero no pudo hacerlo normal. Ahora, yo estoy acá, pero allá está él, ese Emmett que yo odio, que me expulsa por completo y hace todo mal. Aun así, los dos estamos ya muy metidos en esto, no podemos escapar. Cuando era pequeño me separaron de mis padres, mi mamá lloraba siempre que me veía, con una culpa enorme de que no pudiera estar a su lado. Yo también lloraba, me gustaba su regazo, su calidez. En esa casa me trataban muy bien, me daban todo lo que yo deseaba, aunque una vez llegaban esos que eran mis abuelos, todo cambiaba. A penas 3 años y ya tenía que saber cómo sentarme en la mesa, como usar un cubierto. Absurdo.

