XIX El resto de la noche solo hubo silencio. El padre de Jerom iba a su lado en el auto, sin poder creerse que estuviera tan afectado. Era un muchacho demasiado joven, podría encontrar a otra mujer que no fuera Amy, además de mucho mejor. —Hijo, no sé qué decirte… cuando fui a hablar con el padre de Amy, intenté insinuarle que tú querías cortejarla, pero entonces me miró sorprendido y me dijo que ya estaba comprometida. —Qué asco —susurró Jerom, mordiendo sus labios después con rabia—. ¿Qué tanto ofreció la familia Price por ella? —No lo sé. Ellos son muy poderosos, quizás no sea lo que ofrecieron, sino lo que saben que puede destruir a esa familia. Jerom viró a ver a su padre muy sorprendido. Era cierto, quizás no era el dinero lo que primó en ese compromiso, tal vez fueron los secre

