LXV —Tramonte… —Price… Lo que vino después del saludo, fue uno lanzándose sobre el otro, para esas peleas a muerte que tenían siempre que se encontraban. Lo llevaban en la sangre, era una rivalidad genética, ese impulso de ser el «alfa», que terminaba cuando Everett y Amy tomaban a sus hijos de las orejas para terminar esas disputas. Todo se ponía peor, cuando su prima Julieth llegaba. Ahí se salía todo de control, y había que buscar el jardín de juegos para calmarlos un poco. —Dios, el pequeño Tramonte es muy fuerte —dijo Everett viendo desde el balcón, a su sobrino político. Theo había heredado los enormes ojos verdes de su papá, así como su cabello renegrido. Max, el pequeño Price que era un sobreviviente, tenía sus cabellos claros alborotados, y los ojos enormes y oscuros. Amy s
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