Cap. 7 !Hija mía!

1088 Words
Mientras Darlan esperaba la llegada del padre de Zarela, recibió una llamada de “La gata”. –Buenos día señor, he descubierto algo. –¿Qué cosa? –En la corrida de imágenes de hoy para localizar a Dylan, encontré una foto de una chica japonesa, está con un hombre y sus rasgos coinciden con su hermano. Su corazón dejó de latir por un momento, otras veces han tenido falsas alarmas, porque su sistema no estaba tan desarrollado, pero adquirió lo más avanzado y diariamente hacían un barrido para buscar coincidencias con su hermano. Investigaban en redes y terminales aéreas, marítimas y terrestres, han revisado incluso en centros de drogadictos, en refugios de indigentes, sin contar hospitales y lugares de rehabilitación, pasando por cárceles extranjeras. –¿Mi hermano está con esa mujer? –La leyenda de la foto dice: “este hombre me salvó la vida, gracias por siempre”. Estoy rastreando el teléfono, creo que lo mejor es contactarla y le diré que me interesa entrevistar a ese hombre. Le estoy enviando la foto. –Excelente idea, avísame cualquier cosa que te responda la mujer, por favor. Seguía con la respiración agitada, ese era uno de esos días locos, “¿perderé a la chica y en compensación recuperaré a mi hermano?” –se preguntaba. Tenía un buen presentimiento, porque ese de la foto era su hermano gemelo Dylan, sin duda alguna. Le anunciaron la llegada de Patrick Moore y volvió a sentirse inquieto, lo recibió y le dijo que ya había hablado con su hija, le explicó que al principio pensó que era una broma y que también preguntó por su madre, siendo enterada por él de que había fallecido, él hombre casi no atendía a sus palabras, solo quería que lo llevara a la habitación de su hija. Le pidió que esperara en la sala y fue por ella, ya estaba vestida y peinada, se veía preciosa ya que gracias a la buena alimentación en muy pocos días había ganado peso y sus mejillas ahora estaban rosadas todo el tiempo, así como su boca corazón. La condujo en la silla de ruedas lentamente, porque sabía que eran sus últimos minutos con ella, su padre apenas la vio dio pasos apresurados a su encuentro con los ojos llorosos. La naturaleza es sabia porque esa chica se dejó abrazar y volvió a llorar, pero esta vez con una gran sonrisa iluminando su rostro, ambos se reconocieron enseguida, se mantuvieron abrazados un rato sollozando y él se alejó un poco para respetar su momento. –Hija mía, hoy es el día más feliz de mi vida, volviste a nacer para mí. –¿Cómo es mi nombre? –Tu nombre es Zarela Moore y cumplirás 20 años el martes de la próxima semana, naciste en Chicago y eres mi princesa hermosa, tienes los ojos de mi abuela, son muy bellos. –¿Cómo te llamas tú? –Soy Patrick Moore mi amor, pero sabes que me puedes llamar papá, ¿cierto? –Ajá…, perdón sí, te diré papá. Aunque un poco alejado estaba atento a la conversación y cuando la escuchó decir “ajá” y rectificar enseguida tuvo que sonreír. Iba a extrañar corregirla, solo eso. –Señor Allen –le llamó Patrick. –Dígame. –No me alcanzarán las palabras para expresarle mi agradecimiento, iniciaré los trámites de inmediato para llevarme a mi hija a Chicago… –¿Chicago? –dijeron sus sobrinos al unísono, interrumpiendo a Patrick, cuando irrumpieron en el salón. –Niños, él es el señor Patrick Moore es el padre de “chica” y su nombre real es Zarela Moore, hoy la encontró después de 20 años buscándola y bueno…, ellos vivirán en Chicago. –Pero “chica” es nuestra, tú la encontraste primero tío. –No es nuestra, ella tiene a su padre, nosotros no somos su familia. –Pero podemos serlo, nosotros estamos pequeños, pero tú si puedes casarte con ella y dejarla aquí. –Entiendo que me quieren mucho y no desean que me vaya, pero de allí a querer que me case con el señor gruñón hay muchos cartones de distancia. Denme sus números y prometo que los llamaré, ahora alégrense por mí, por fin voy a tener una casa y una cama para dormir. –Respecto a eso de señor gruñón te estás pasando, y ustedes chicos dejen de imaginarse cosas imposibles, Zarela se va con su padre y seguro podrán hablar por teléfono con frecuencia. –¿Volveremos a verte? –Si, además, le pediré a papá que me traiga a visitarlos, también ustedes podrán ir a pasar vacaciones conmigo. –Genial –exclamó Eilam. –Será pronto te lo prometo –dijo Efron. –Hija prepara tus cosas, te irás conmigo al hotel y de allí partiremos al aeropuerto, debo llamar al piloto para que aliste el avión. –Wow, ¿vamos en avión? –Si mi princesa, viajaremos en avión, te encantará. Una de las empleadas llevó a “La chica” a su habitación –aún no se acostumbraba a llamarla por su nombre–, para recoger sus cosas, le facilitó una de sus maletas y allí empacó su antigua vida. Darlan se despidió de ella rápidamente porque vio que las lágrimas luchaban por salir de sus ojos, besó su cabeza y le quedó el olor cítrico de su cabello en sus fosas nasales y en su mente. Apenas salieron de la casa el teléfono de Darlan comenzó a sonar y al atender, “La gata” estaba eufórica. –Señor, la mujer estaba tan agradecida, que me dio todos los datos necesarios para la ubicación exacta de su hermano, nunca supo su nombre, pero todos le decían “maestro” en la comunidad donde está. –Prepara todo, iremos a buscarlo. –Enseguida señor. El arribo al lugar remoto donde se encontraba Dylan fue bastante engorroso, no tenía vías para un acceso fácil, el equipo y él tuvieron que utilizar vehículos todo terreno y el trayecto final decidió hacerlo por agua, solo así y después de dos días navegando, se vio caminando el último trayecto hacia la improvisada escuela donde su hermano impartía clases. Llegó y no llamó su atención de inmediato, por el contrario, se quedó observándolo y la nostalgia lo invadió, agradecía a quien fuera el responsable por mantener a su hermano vivo, era un alivio indescriptible, por fin carraspeó y él dirigió su vista hacia la puerta del gran salón.
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