Cap. 6 La chica es Zarela Moore

1052 Words
Isla Saipan… Dylan Allen, “el maestro” –Maestro, maestro, venga rápido. –¿Qué sucede? –Hubo un accidente y hay heridos. –¿Cuántas veces te he dicho que soy maestro y no médico? –Muchas veces, pero siempre ayuda, venga que son varios heridos y no entiendo lo que dicen. Acompañó al lugareño, mientras iba pensando que, efectivamente, desde que llegó a ese lugar ha actuado como maestro, consejero, juez, asesor de comercio, constructor, médico y casi sacerdote, era una comunidad pequeña, se dedicaban a la agricultura y a la pesca, vendían sus productos y con eso vivían tranquilos. Apareció allí hace varios años, casi cinco, solo sabía que despertó en la orilla de la playa con dolores en todo el cuerpo y una pareja conformada por un padre y su hijo lo acogieron, también le ayudaron a establecerse, ya que no recordaba nada de su vida anterior, solo descubrió que tenía varias habilidades que le han ayudado mucho y le permiten, además, colaborar con el pueblo. Comenzaron a decirle maestro porque enseñó a leer al hijo de su salvador, con el tiempo llegaron otros niños, así que con ayuda de sus padres habilitaron un lugar para que él les diera enseñanza básica, aprendían a leer, a escribir y algo de matemáticas. Llevaba una vida tranquila, sin embargo, cada noche trataba de recordar quién era antes de aparecer a esa playa. Cuando llegaron al lugar del accidente se encontró con una van turística volcada, el chofer sin signos de vida, el copiloto muy mal herido y los ocupantes con muchos aporreos, hablaban en inglés, pero podía entenderlos perfectamente, así que supuso que era bilingüe. Con varios de sus vecinos, lograron sacar a todos los heridos y los sentaron para examinarlos, pero ordenó que dejaran al chofer allí hasta que llegaran las autoridades, ya que no había nada qué hacer por él. Mientras revisaba a los pasajeros llegó la policía con dos ambulancias, entre los heridos había una chica que llamó mucho su atención, le dijo que era su primera asistencia a una reunión fuera de la sede de su empresa en j***n, quería impresionar a su jefe con una gran exposición y ahora todo estaba arruinado por el accidente. Le dio las gracias varias veces y le entregó una tarjeta con su nombre y su teléfono, de pronto sacó su celular y tomó una foto de ambos, diciendo que no quería olvidarlo. Él no tenía teléfono, no se ocupaba de eso porque no tenía a quien llamar, lo cual lo atormentaba con frecuencia, ya que pensaba que tal vez sí tenía familia, pero que seguramente lo dieron por muerto y ya no esperaban por él. A veces soñaba que viajaba en un avión y luego un ruido ensordecedor lo hacía despertarse sudoroso, ha llegado a pensar que tal vez cayó en el océano por un accidente aéreo, pero en la comunidad nadie recuerda un accidente así y dicen que de haber sucedido debieron encontrarse restos de avión y tal vez, más personas muertas o vivas como él. Sus interrogantes diarias eran: “¿De dónde llegué yo? Y, ¿quién soy?” *** Hacía una semana que Darlan tenía a “La chica” en su casa, ese día recibiría los resultados del ADN, si resultaba ser la hija de Moore, tendría que dejarla ir, aunque en los pocos días de contacto con sus sobrinos, se habían tranquilizado porque pasaban todo el rato con ella, leyéndole historias, enseñándola a colorear y la guiaron hasta que logró escribir su apelativo “chica”, ese momento fue el más feliz de su vida según dijo con una gran sonrisa que él no quiso ver por mucho rato. Los chicos salían con ella al jardín, la ayudaban a caminar con unas muletas, la entretenían con juegos didácticos e incluso la obligaron a ver varias películas de Disney que la hicieron llorar al decir que todos son huérfanos como ella. Al oírla deseó que el resultado fuera positivo, porque ha conversado en esos días con Patrick Moore y realmente ansía reencontrarse con su hija para convertirla en una princesa. Una alarma en su móvil le avisó que habían llegado los resultados, al leerlos no pudo evitar exhalar el aire que había contenido mientras abría el correo del laboratorio. “La chica” era Zarela Moore heredera de un magnate multimillonario y que de ahora en adelante disfrutaría de la vida que tenía destinada y a quien ya no volvería a ver, lamentablemente. Lo primero que hizo fue ir a ver a “La chica”: –Buenos días –dijo al entrar. –Hola… –la miró alzando una ceja–, buenos días. –Esa es la manera correcta de responder. Ahora quiero hacerte una pregunta muy importante, ¿qué dirías si te informo que he conseguido un familiar tuyo? –Diría que es una broma porque mis amigos siempre han dicho que yo no tengo a nadie. –Investigué y encontré a tu padre, él vivía en otra ciudad y te estaba buscando allá, no sabía que te habían traído a Detroit, pero nunca dejó de pensar en ti. –¿Tengo un papá? –Si, tienes un papá. –¿Y mi mamá?, ¿fue ella la que me abandonó? –No, tu mamá se puso muy triste cuando te separaron de ella y no lo soportó, murió hace algún tiempo. –¿Dónde está mi papá? –Voy a llamarlo para que venga a verte, luego se harán los arreglos para que te vayas a vivir con él, estarás bien y tendrás todo lo que necesites, nunca más pasarás hambre, ni dormirás en la calle. –¿Ya no te veré más?, ¿ni a los gemelos? –Creo que no porque te mudarás de ciudad, es un poco lejos, pero estarás bien, te repito. Comenzó a llorar y lo desconcertó, se acercó a darle un pañuelo de papel y abrió los brazos, entonces la abrazó, sus sollozos fueron más intensos y su corazón se aceleró sin motivo alguno, según pensaba. Cuando se calmó, salió de la habitación para comunicarse con Patrick Moore, el hombre se volvió loco de emoción, le rogó que enviara a buscarlo porque no había acceso a su casa para vehículos particulares.
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