Lorena Me siento en el mullido sillón de Fausto, completamente decidida a contarle todo sobre el Maskerade. El encuentro del sábado despertó tantas sensaciones en mí que si no lo hablo con alguien siento que podría explotar. -Hola Lorena, ¿Cómo estuviste estos días? –Dice mi terapeuta, mientras se sienta y comienza a abrir su anotador. -Un club de sexo. –Suelto sin anestesia. -¿Un club de sexo? –Repite Fausto mirándome sobre sus lentes, con un asombro no disimulado. -El Maskerade es un club de sexo. –Confieso sosteniéndole la mirada. -Bien… Entiendo. –Responde anotando algo para luego levantar su vista hacia mí. -¿Y por qué lo colocaste entre las… “situaciones/cosas/personas me hicieron entender que debía ingresar al complejo de salud mental”? –Sigue con el interrogatorio, leyendo t

