Axel llevó a Annia a un local donde venden golosinas, pidió un dulce de manjar, se sentaron juntos para degustarlos, cada quien se metía una cucharadita de dulce para besarse después, esto les causaba risas a cada momento seguidas de besos llenos de amor. Él a cada momento le decía —Te amo Annia, quisiera que el tiempo volara para que llegara la hora de casarme contigo Ella risueña y muy enamorada, le respondía con voz acentuada —Lo mismo quiero, verte en el altar esperándome cuando llegue con mi bello vestido de novia y gritar «acepto» Ambos se besaban llenos de amor verdadero. Cuando salieron de allí, Axel le propuso ir a caminar un poco por un puente peatonal que cruzaba un riachuelo y que ahí había un grupo de cantantes para dedicarle una canción, Annia acepto y fueron hacia allá.

