Las risas de los tres se escuchaba en el restaurante, ellos ignoraban que eran observados por el mafioso, cuando terminaron, salieron de allí para regresar a casa, aunque Jason les pedía que ansiaba llevarlos a pasear antes de que vayan a estudiar. Fueron a los juegos mecánicos, en la rueda subieron varias veces, comían algodón de azúcar, parecían chiquillos inocentes que se divertían. Nadie jamás creería que ese mismo día habían desaparecido a dos asesinos Alek los seguía sin perderlos de vista, a veces Igor lo escuchaba reírse de las ocurrencias de los chicos, porque en los autos chocones a veces se golpeaban mucho, en el tiro al blanco no fallaban, eso admiraba el mafioso, después se fueron de ese sitio para seguir su ruta, llegaron a lo alto de un cerro para mirar la ciudad, allí se b

