Cuatro meses después. Bastián acompañó a Abby a su chequeo prenatal, como había hecho en cada cita desde que salió de aquella clínica en la que salvaron la vida del bebé. Desde entonces, Bastián no había hecho más que estar para Abby hasta en lo más mínimo en cada paso del camino. Desde visitas al hospital hasta citas médicas, estuvo a su lado brindándole apoyo emocional constante. Se encargó de las pequeñas cosas que Abby podría necesitar, como llevarle su comida favorita, asegurarse de que estuviera cómoda, o simplemente estar allí para escucharla cuando necesitaba hablar, se convirtió en un hombro en el que Abby pudo apoyarse. Le brindó palabras de aliento y confort y siempre estuvo allí para secar sus lágrimas en los días difíciles. A pesar de sus fuertes se

