Regina estacionó junto al callejón lateral y respiró profundamente. Odiaba la sensación de impotencia que la consumía y odiaba aún más mentirle a su familia. Primero le mintió a su hermana y luego le mintió a sus bebés. Todos pensaban que tenía un nuevo trabajo en un restaurante de lujo que proporcionaba entretenimiento exclusivo a los clientes. Si tan solo supieran la verdad... Con un suspiro, recogió sus objetos de valor en su bolso y salió. Cerrando su coche con llave, se dirigió a la puerta lateral con poca iluminación que tenía el letrero “Solo Personal”. Pasó su tarjeta y esperó a que el lector pitara. Una vez que el semáforo parpadeó en verde, la abrió y entró en lo que antes era el área de bastidores del teatro renovado. Descubrió este lugar casi por accidente. Durante las audici

