Bernice acompañó a Marcus al mostrador. Hablaron sobre en qué se centrarían al día siguiente. Al llegar al mostrador, su conversación fue interrumpida. —¡Marcus! Él se sobresaltó y frunció el ceño al mirar hacia la voz. Bernice siguió su mirada y vio a una mujer delgada y morena que saludaba y sonreía. Vestía un elegante conjunto: chaqueta, blusa y falda, que sin duda llevaba una prestigiosa marca de moda. Todo en ella hablaba de privilegio. La mujer caminaba con aires de propiedad por el área de admisiones. Al acercarse a Marcus, le rodeó un brazo y trató de besar su mejilla. Marcus la apartó y evitó sus labios carmesí. Lo último que quería era una marca de labios en la mejilla. Mirándola con furia, preguntó: —¿Qué haces aquí? —¿Por qué me tratas así, Marcus? —preguntó Elizabeth. —Des

