4.

1271 Words
4. El sueño de ser alguien desconocido para todos era algo que extrañaba y las ganas de importarle a alguien en verdad era algo que necesitaba más que nada. Quería gritar cada tanto para encontrar esa persona que sepa buscarle el equilibrio en su nueva etapa de la vida, las presiones lo estaban consumiendo y se veía cada vez más solo ante las situaciones de esa carrera. Nunca quiso perder esa seguridad de él mismo pero sí las estaba teniendo justamente ahora y el frío de su hielo interno se estaba calentando para transformarse en un mar dónde nadie llegaba a salvarlo. Temía que siempre fuera así, que sólo se le acerquen para conseguir algo a cambio aunque no importe como sea porque todos buscan siempre su bienestar y comodidad. Ahí fue y sigue siendo donde se dió cuenta que jamás alguien de su equipo se detuvo y le pregunto cómo estaba, sólo les importaba llenarse los bolsillos de dinero y él debía cumplir con todo. Piensa mientras teclea sin parar su celular en busca de algo que le llame la atención en r************* . Puede ver qué i********: estaba lleno fotos y videos de gente enamoradas, amistades y fiestas. —El amor es una mierda — dice mientras tira su celular a su costado. Se recuesta en el sillón largo que estaba y nuevamente piensa en todo lo que le pasaba internamente. Sí existiera un contrato de cómo enamorarse, iba a ser el primero en firmarlo para encontrar el milagro de disfrutar de esa maravilla. También el poder divertirse como cualquier persona, algo que nunca tuvo a su alcance y quizás no lo llegue a tener. Le tiran con un abrigo en su rostro —Vamos que ya es tarde — le dice abriendo la puerta. Con algo de dificultad para levantarse de aquel sillón —Ya— alcanza a decir mientras camina. Preparado para cumplir con sus obligaciones, arriba de un auto dónde nadie lo reconozca y revisando su celular de nuevo para no perder la costumbre. Está vez, era otra más de las aburridas entrevistas que debía asistir para conformar a todo menos a él mismo. Puro flash de los celular, muchas mujeres gritando su nombre y queriendo fotos. Siempre rodeado de seguridad pudo entrar al estudio donde tenía la entrevista. —Gracias por la invitación— saluda a la periodista. Hacen todo lo de rutina y se prende la cámara —Estamos acá con Scott, ¿cómo te trata está ciudad? — le pregunta. Mueve las manos de nervios y sonríe —Muy bien, es una ciudad súper hermosa y no paró de enamorarme — asegura. La entrevista sigue y la periodista le preguntaba todo sobre su disco, shows programados y su estadía en la ciudad. —¿Hasta cuándo piensas quedarte?— le pregunta de repente. Mira para todos lados buscando a su manager pero no lo encuentra asique sonríe para disimular todo tipo de nervios que sentía —Por ahora todo el verano — dice nervioso. —Chicas, hay Scott para rato porque el verano recién empieza. Preparándose para enamorarse — dice la periodista mirando la cámara que tenía encendida. Vuelve la mirada a él —¿Porqué estar tanto tiempo en una misma ciudad? ¿Son vacaciones? — le pregunta impaciente. Levanta los hombros —Puede ser — se limita a decir y como no recibe otra respuesta de ella, sigue —También para poder realizar cosas que nunca hice en mi vida, y relajarme — confiesa frente a todos. Levanta la revista —Lo que es el amor—dice sonriendo. Avergonzado —Prefiero que se siga hablando lo que arreglamos con tus productores, de lo contrario, me voy — dice enojado y se levanta de su asiento dejando la entrevista. Cuando logra poder deshacer rápido de la entrevista, lo hacen regresar al hotel donde debía esperar horas encerrado para el próximo concierto. —Debo salir un poco, estoy enloqueciendo – dice dando vueltas por toda la habitación. Su manager pegado a la pantalla del celular – No puedes hacerlo – le dice. Se pone frente a él – Tengo que salir – le asegura desesperado. Camina rumbo a la salida, pero es tomado por el brazo – No saldrás a ningún lado, te estás arriesgando bastante. ¿Acaso no viste las fotos? – le pregunta gritando. Se suelta del agarre – A la mierda la prensa, Tom – le asegura enojado. Presiona el botón para salir de esa "prisión", cierra su campera y se pone la capucha agachando el rostro para que nadie lo identifique. El aire caliente de ese día chocaba en su rostro, el sol escondiéndose era la belleza que no siempre disfrutaba, su mirada regresa a la calle. Muchas personas en su mundo, caminando, conversando y riéndose de un lado hacia el otro. Camino por todas aquellas veredas que solía pasarla en auto, recuerda el viejo café del otro día y se frena frente al sitio. No tenía tantos clientes, ingresa al lugar y ahí ve una muchacha de espalda. Sonríe sabiendo quién era, se acerca a la barra. —Hola – dice golpeando la mesa. Se sobresalta ante el golpe – Hola – dice sorprendida. —¿Cómo estás? – le pregunta. —Muy bien, ¿y tú? – pregunta mirando a su alrededor. Hace lo mismo  — ¿Qué ocurre? –  pregunta observándola de una forma extraña. Se acerca a él – Recién estuvieron periodistas acá, preguntando por un tal Scott. ¿Eres esa persona? – le pregunta casi susurrándole. Regresa a ponerse la capucha – Sí – le responde asustado. Saca una revista de abajo y se la arroja a su lado – Yo no quiero entrar en esa mierda – lo ataca. "La primera vez que la estrella Scott Thomson muestra a su novia. Lo más sorprendente es que sea una mesera..." Lee la revista donde estaban unas fotos de ellos dos juntos abrazados, y la cierra. —No debes dejar que esto te lastime, les gusta decir tonterías – le dice empujando la revista a un lado. Limpia la mesa varias veces seguidas – No me importa, no quiero eso. No quiero verte cerca de mí – afirma sin titubeos. —Si te sientes mejor saldré a explicar todo el mal entendido, ¿sí?— exclama. Enojada ante toda esa situación lo queda mirando – Eres famoso, ¿Por qué estás acá? –le pregunta. —Por ti – dice cortante. Queda frenada ante esa situación, se desespera al escucharlo – Soy una simple mesera que no tiene ni para comer, ¿qué estas buscando? – le pregunta sin entender lo que le estaba planteando. Le toma la mano – Busco estar en paz, y contigo que demuestras la vida de otra manera – le explica. —Te muestro la miseria que algunas personas nos toca vivir, venir de otro lado y pasar tus vacaciones de verano trabajando. Es común que los chicos ricos se aburran de su dinero – dice enojada. —No es así, estoy contigo porque siento que eres esa persona que sabe mantenerme con los pies en la tierra y poder tener equilibrio en está vida de mierda – le asegura. —No nos conocemos – dice suavemente. —Hagámoslo, quiero conocerte. Dame la oportunidad de demostrarte que no soy como tanto piensas – le pide. Alguien le grita por detrás, le suelta la mano – Está bien pero como amigos – le dice volviendo a su trabajo. La persigue por detrás – Tu nombre, necesito saberlo – le dice. —Ashley – le dice antes de marcharse. 
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